Cuando Llama un Extraño (When a Stranger Calls)

El asesino grotesco

Por Emiliano Fernández

Y pensar que existió una época no tan lejana en la que una película indie podía hacerse famosa sirviéndose exclusivamente de su prólogo como en el caso de Cuando Llama un Extraño (When a Stranger Calls, 1979), de Fred Walton, celebridad intra gremio cinéfilo que muchos espectadores suelen interpretar a priori como una suerte de contraposición cualitativa entre esos 20 minutos iniciales y el resto del metraje, como si este último fuera significativamente inferior cuando en realidad no es así ya que lo que acontece en el paso de un segmento al otro es una metamorfosis retórica desde el suspenso clasicista de la introducción hacia una especie de film noir bien mugroso y realista de búsqueda de loquito asesino fugado de un manicomio. La propuesta, de hecho, es muy buena de principio a fin y es en ese extenso trecho que arranca con la finalización de la primera parte donde se diferencia de tantos trabajos del montón de los campos del terror y los thrillers gracias a que viola diversas reglas no escritas del formato del acoso masculino sobre la comarca femenina supuestamente indefensa: en vez de una “scream queen” bella y afable tenemos a Jill Johnson (Carol Kane), una chica común y corriente, algo mucho anodina y con una voz semi gangosa bastante insoportable, en lugar de un policía atlético que siga la ortodoxia institucional/ legal está el obeso Detective John Clifford (Charles Durning), quien contra todo pronóstico prefiere matar al chiflado de turno y no encarcelarlo, en vez del marido hiper denso que no le cree nada a su mujer cuando la fémina le avisa sin parar del peligro tenemos a Stephen Lockart (Steven Anderson), el cual sí la toma en consideración y se muestra comprensivo, y finalmente en lugar del homicida narcisista y calculador modelo hollywoodense nos tenemos que conformar con Curt Duncan (Tony Beckley), un homeless y enfermo mental bastante andrajoso y patético que hasta genera pena y/ o desconcierto.

 

El mentado prólogo es una remake -o película dentro de la película, si se quiere- del film previo de Walton, el corto La Niñera (The Sitter, 1977), así en esta oportunidad volvemos a contar con una estudiante secundaria, Jill, que acepta un trabajo cuidando a dos niños pequeños de un matrimonio de burgueses, el Doctor Mandrakis (Carmen Argenziano) y su esposa (Rutanya Alda), mientras los padres se consagran a una cena en un restaurant lujoso. Una y otra vez llamará por teléfono un lunático preguntándole si ya fue a chequear a los niños, algo que por cierto no hizo porque la mujer de Mandrakis le insistió con que no los molestase ya que estaban resfriados y ahora por fin permanecen dormidos, detalle que la lleva a llamar a la policía y a hablar con el Sargento Sacker (William Boyett), quien ante la insistencia de Johnson hace rastrear la llamada y por ello se entera de que viene desde el interior de la casa, derivando en el descubrimiento de que el psicópata en cuestión, Duncan, mató y destrozó los cuerpos de los nenes, un varón de cuatro años y su hermana de tres, con sus propias manos para a posteriori embadurnarse de sangre, quedarse en la residencia y llamar desde otra terminal olvidada del hogar. Siete años después, el tremendo Curt escapa del manicomio dirigido por la taciturna Doctora Monk (Rachel Roberts) y se obsesiona con una veterana borrachina que conoce en un bar llamada Tracy Fuller (Colleen Dewhurst), la cual es utilizada como carnada por Clifford, uno de los oficiales que llevó el caso y hoy un detective privado contratado por Mandrakis para hallar al demente que se salió del redil, hombre que le pide ayuda a un otrora compañero, el Teniente Charlie Garber (Ron O’Neal), a quien le confiesa que pretende matar a Duncan por sus crímenes y por haber conseguido que lo declarasen loco, algo que por supuesto es así ya que prontamente queda en evidencia que muy bien de la cabeza no está y que arrastra múltiples demonios privados desde lejos.

 

Mientras que el acoso a Jill se presta a la definición conceptual fácil porque en esencia es una combinación de tres elementos, léase el contexto suburbial de Halloween (1978), de John Carpenter, ese suspenso telefónico clásico que va desde Perdón, Número Equivocado (Sorry, Wrong Number, 1948), de Anatole Litvak, hasta La Llamada Fatal (Dial M for Murder, 1954), de Alfred Hitchcock, y la proverbial leyenda urbana de “la niñera y el hombre de arriba”, literalmente la estructura dramática de la introducción, el resto del film resulta más difícil de categorizar ya que el nerviosismo exacerbado desaparece para dejar lugar a una angustia que tiene que ver con el hecho de ya no tener un personaje claro para identificarnos del todo porque tanto Clifford y Fuller como el propio homicida son todos seres fracturados y en algún punto igual de peligrosos, los dos hombres por motivos obvios y en estrecha vinculación con sus fetiches existenciales y la mujer porque se mueve como una arpía amarga que hasta termina haciendo golpear al pobre diablo de Curt, a expensas de un tal Bill (Michael Champion) que sale de la nada en su defensa, cuando el fugado del hospital psiquiátrico se mostraba insistente pero sumamente cortés en el bar. Un mérito muy importante del guión de Walton y Steve Feke, que muchas veces se suele pasar por alto al hablar de Cuando Llama un Extraño, es que maneja muy bien esta sensación de incomodidad y el mismo desajuste esencial entre los espantosos asesinatos de Duncan, un británico cuasi fantasmal que cometió los homicidios en la residencia de Mandrakis apenas una semana luego de pisar suelo norteamericano por aparente primera vez, y la estampa bien prosaica y lastimosa del sujeto en sí que tenemos en pantalla, un chiflado realista con todas las letras que -como decíamos con anterioridad- de “genio criminal” no tiene nada ya que ni siquiera se le ocurre cometer un asalto para conseguir algo de dinero para sobrevivir.

 

Más allá de la excelente dirección de actores y del citado comienzo, el realizador se luce además en secuencias posteriores como esa en la que el chiflado se aparece ya adentro del departamento de Tracy, la de los flashbacks pesadillescos en el albergue cristiano símil recuerdos con sentimiento de culpa de Duncan, la de la arremetida nocturna de Clifford en el lugar para asesinar al fugitivo con una ganzúa y finalmente el reencuentro de Curt con una Jill ya casada con Lockart y progenitora idílica de dos purretes propios, Bianca (Sara Damman) y Stevie (Richard Bail), quienes terminan en peligro cuando la pareja sale a cenar para festejar el ascenso laboral de Stephen y deja a los niños bajo el cuidado de una niñera, Sharon (Lenora May). Esta circularidad narrativa, con el relato terminando justo donde empezó, en la profanación del supuestamente inviolable domicilio particular, por un lado se mete con los peores miedos de los burgueses, sintetizados en el hecho de que ni abandonando los centros citadinos y replegándose hacia los suburbios están a salvo de la interferencia del otro distinto/ demonizado, y por el otro lado homologa a la faena en su conjunto con un cuento de hadas para adultos que puede terminar bien, aquí con la muerte del agresor de la mano del detective privado, aunque dejando un gusto amargo en la boca producto de esa misma intranquilidad de fondo y de la certeza de que el asesino grotesco no puede dejar de ser lo que es ni renunciar a su psicopatía, lo que asimismo trae a colación el fracaso de la policía, el sistema judicial y hasta de los crueles métodos “terapéuticos” de los manicomios e instituciones semejantes. Inspiración explícita para Scream (1996), de Wes Craven, y seguida de una secuela muy tardía aunque bastante digna que en cierto sentido funciona como una remake camuflada, Cuando un Extraño Vuelve a Llamar (When a Stranger Calls Back, 1993), también dirigida por un Walton de amplia trayectoria televisiva y cuyo único otro trabajo relevante para cine es El Día de los Inocentes (April Fool’s Day, 1986), otra aventura truculenta y sorprendente, Cuando Llama un Extraño supera no sólo a la inmunda reinterpretación mainstream del 2006 a cargo de Simon West sino también a su propia fama de contar con “uno de los mejores preámbulos de la historia del cine”, gracias a un sustrato inconformista inusitado que en parte sigue las convenciones del slasher y en parte las arroja por la ventana sustituyéndolas por un dejo muy cercano al policial negro de urbes violentas y desesperadas que conducen a la locura a cualquiera que habite en ellas…

 

Cuando Llama un Extraño (When a Stranger Calls, Estados Unidos, 1979)

Dirección: Fred Walton. Guión: Fred Walton y Steve Feke. Elenco: Carol Kane, Charles Durning, Tony Beckley, Colleen Dewhurst, Carmen Argenziano, Rachel Roberts, Rutanya Alda, William Boyett, Ron O’Neal, Steven Anderson. Producción: Steve Feke y Doug Chapin. Duración: 97 minutos.

Puntaje: 8