Kung-fu Master!

El amor es un misterio

Por Ernesto Gerez

Para 1987 Jane Birkin ya era un ícono pop; había laburado con directores legitimados por la industria cultural, había grabado su tema más conocido, Je t’aime… moi non plus junto a Serge Gainsbourg, canción en la que simuló un orgasmo y prendió fuego tanto a los popes de la revolución sexual de fines de los sesenta como a los pacatos que quisieron censurarla, salía en las tapas de las revistas de moda, y un bolso súper chic llevaba su nombre. Ese año Agnès Varda se instala en su casa de París para filmar Jane B. par Agnès V. (1988), biopic deforme y documental experimental, y es en ese rodaje que Birkin le comenta su idea de una película sobre una mujer de cuarenta años que se enamora de un chico de catorce. Varda, una fundamentalista del rodaje más que de la preproducción y que desde La Pointe-Courte (1955), su ópera prima, pregona que para hacer cine hay que salir y filmar, le dio forma al guión y la filmó.

 

El nombre, que generó confusión entre los distribuidores y del que Varda renegó, es ideal para una película con alguien con tanto anclaje en la cultura pop como Birkin. Kung-fu Master! es el título internacional del videojuego nipón Suparutan X del que es fanático Julien (Mathieu Demy), hijo de Varda y Jacques Demy en la vida real, así como Lucy (Charlotte Gainsbourg) y Lou (Lou Doillon), hijas de Birkin en la ficción, son también sus hijas en el mundo real; porque Kung-fu Master! (1988) es también una película familiar que en lugar de filmar un picnic se nutre de las ideas de dos minas en su triple acepción: de género, de oro y explosivas. Como en todas las películas de Varda, lo primero que asoma es la libertad; Julien emula al personaje del videojuego y va por las calles parisinas tirando patadas y piñas. Pero después de ese chiste/ gesto moderno del inicio hay un melodrama mucho más clásico en sus formas que su anterior película, la anarco feminista Sans toit ni loi (1985) y sus travellings que marcaban el pulso del vagabundeo de Sandrine Bonnaire, o que su Cléo del 62 o la pareja real de Le Bonheur (1965).

 

Digamos que su veta experimental la exprimió en el documental que filmaba a la par (la mencionada Jane B. par Agnès V.) y en esa secuencia del comienzo. Pero su libertad no se diluye en formas algo más convencionales, sobre todo por la dinámica que le aporta a una historia ya de por sí transgresora como la de una mina grande que se enamora de un pibito. Mary-Jane (Birkin) conoce a Julien en el cumpleaños de su hija Lucy; en los planos de la fiesta se ve la mano documental, porque bien podría ser una fiesta real de pibes de quince y en cierto sentido lo es. Julien toma unos tragos de más y termina vomitando en el baño de la casa con ayuda de una Mary-Jane que está cuidando a Lou, su hija más chica. El amor es mutuo y se desata en un plano en el que Julien después de recuperarse se queda parado en la puerta observado cómo Mary-Jane duerme a Lou; en esa toma el atisbo documental de la fiesta muta en un ojo espía que sólo puede ser una forma de la mentira bien narrada. A partir de esa escena Mary-Jane busca el contacto con Julien, sendas bestias sexuadas con la única diferencia de la experiencia.

 

Después de un giro en el conflicto principal que se da en un viaje en el que Mary-Jane visita a sus padres en Londres junto a sus hijas y Julien, su madre -con una mirada que Varda filma con la verdad del cine- se percata de la situación, le dice a su hija que el amor es un misterio y le propone que puede irse a su casa en una isla para terminar sus vacaciones. Mary-Jane va con su hija menor y con Julien, y es en esa isla, en ese exilio fugaz, representación de un espacio no regido por el marco legal burgués, el único lugar donde el amor prohibido puede darse. Varda hace su Lolita feminista con la explosión del HIV como telón de fondo, representando situaciones y contradicciones con esa sensibilidad que jamás estará a la venta y que tuvo desde que agarró su primera cámara y salió a registrar un mundo que siempre supo raro e inocultable.

 

Kung-fu Master! (Francia, 1988)

Dirección: Agnès Varda. Guión: Agnès Varda y Jane Birkin. Elenco: Jane Birkin, Mathieu Demy, Charlotte Gainsbourg, Lou Doillon, Gary Chekchak, Cyril Houplain, Frank Laurent, Aurélien Hermant, Jérémie Luntz, Thomas Bensaïd. Producción: Oury Milshtein. Duración: 80 minutos.

Puntaje: 10