X

Veteranos cachondos o el sexo en la vejez

Por Emiliano Fernández

Ti West constituye un caso bastante extraño dentro de la camada de los directores indie de terror del nuevo milenio porque coqueteó apenas una vez con el triste rubro de las tareas pomposas por encargo, en concreto en ocasión de Cabin Fever 2: Spring Fever (2009), secuela del mamarracho tontuelo del 2002 de Eli Roth, y la experiencia resultó tan amarga, gracias al clásico conflicto entre el realizador y los productores y la victoria final de estos últimos a través de una reedición y de una refilmación bastante extensas, que West jamás volvió a embarcarse en una película en la que no creyese al cien por ciento, optando en cambio -como hacen muchos colegas- por aceptar trabajos alimenticios como director de televisión para una multiplicidad de series de la más variada naturaleza. El señor arrancó su carrera con dos films que no vio prácticamente nadie, The Roost (2005) y Trigger Man (2007), para de inmediato saltar al centro de atención del ecosistema del horror de la mano de la muy interesante The House of the Devil (2009), epopeya nostálgica sobre la algarabía lúgubre de los 70 y 80 que de todos modos ofrecía una perspectiva fresca en materia de un manejo muy paciente del suspenso y la tensión dramática en general. Luego del mal paso de ese mismo año, la calamitosa Cabin Fever 2: Spring Fever, West se sumergiría en una combinación de comedia y odisea de fantasmas que tenía buenas ideas aunque resultaba fallida, The Innkeepers (2011), lo que dejó todo listo para The Sacrament (2013), genial incursión en el found footage inspirada en los asesinatos y suicidios masivos de 1978 de Jonestown, en la República de Guyana, e In a Valley of Violence (2016), un opus asimismo admirable muy deudor de la iconografía espiritual del spaghetti western. X (2022), cruza entre el slasher, el hagsploitation y el “meta cine” de cadencia sutilmente irónica aunque nunca farsesca en términos posmodernos, es quizás la obra maestra definitiva del cineasta y una de las propuestas más despampanantes que haya dado el género en los últimos años.

 

Financiada por la poderosa productora indie A24, X no tiene nada que ver con los recientes desastres de los colegas de West en el mainstream hollywoodense, basta con pensar en un Adam Wingard que pasó de joyas como You’re Next (2011) y The Guest (2014) a la espiral descendente de Blair Witch (2016), Death Note (2017) y la espantosa Godzilla vs. Kong (2021), en un Patrick Brice que fue de las dignas Creep (2014), The Overnight (2015) y Creep 2 (2017) a las horrendas Corporate Animals (2019) y There’s Someone Inside Your House (2021) y en unos demacrados Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett que saltaron desde la despareja aunque simpática V/H/S (2012) y la estupenda Southbound (2015) hacia las mediocres y/ o redundantes a más no poder Ready or Not (2019) y Scream (2022). En X el realizador corrige los problemas de ritmo de The Innkeepers y recupera con una astucia suprema el nerviosismo bucólico y siempre arrebatador de The House of the Devil, The Sacrament e In a Valley of Violence, todo en función de una historia que explora el devenir de un equipo de filmación de una película porno destinada al naciente mercado hogareño, Las Hijas del Granjero (The Farmer’s Daughters), que en 1979 llega a una finca remota de Texas para aprovechar precisamente su aislamiento, hablamos en esencia de tres parejas, esa del productor Wayne Gilroy (Martin Henderson) y su novia más joven y aspirante a actriz porno Maxine Minx (Mia Goth), la de la desnudista y meretriz muy avezada Bobby-Lynne (Brittany Snow) y el típico negro pijudo del ámbito triple X y veterano de la Guerra de Vietnam Jackson Hole (Scott Ramón Seguro Mescudi alias Kid Cudi), y la del director y camarógrafo RJ Nichols (Owen Campbell) y su novia sonidista Lorraine (Jenna Ortega). El plan es rodar durante un puñado de días en el lugar, perteneciente a una pareja de ancianos, Pearl (Goth de nuevo) y Howard (Stephen Ure), no obstante el asunto se descontrola por el apetito sexual insatisfecho de la lunática Pearl y sus ganas colosales de ser amada de nuevo.

 

Con el transcurso de los muchos años West se volvió un experto en el arte de analizar la intranquilidad, las compulsiones y los delirios que subyacen en la aparente mansedumbre del yanqui promedio, por ello aquí más que simplemente construir un homenaje cariñoso o hasta tarantinesco literal/ de pocas luces a The Texas Chain Saw Massacre (1974), de Tobe Hooper, reírse de las pretensiones de Nichols -muy propias de la Edad de Oro del Porno- de crear una película para adultos de autor con chispazos de Nouvelle Vague o explayarse en torno al hagsploitation, Grande Dame Guignol o psycho-biddy, subgénero del horror cuyos principales representantes son aquellos de la Trilogía de la Locura de Robert Aldrich, léase What Ever Happened to Baby Jane? (1962), Hush Hush, Sweet Charlotte (1964) y What Ever Happened to Aunt Alice? (1969), lo que el cineasta en verdad lleva a cabo en X es una indagación alrededor de un tema tabú de larga data, el sexo en la vejez, tópico que molesta a la sociedad -como la fealdad, la discriminación, la pobreza, la injusticia, la explotación, los atropellos institucionales, etc.- y así simplemente ésta decide obviarlo a escala cotidiana para concentrarse en cosas más “agradables”, justo como hacen los niños cuando desde su inmadurez se encaprichan con furor con algo negando la serie de impedimentos reales para alcanzarlo y/ o hacerlo siquiera factible. Mediante la sencilla premisa del deseo libidinoso urgente de la marchita Pearl, por supuesto un espejo invertido con respecto a la rebosante de belleza Maxine, la propuesta examina el dolor de una veterana cachonda que no recibe ya atenciones de parte de su marido, un Howard con problemas coronarios que tiene miedo de morir en medio de un hipotético coito y por ello se conforma con ayudar a su esposa en esto de abalanzarse sobre los machos que rentan la casa de huéspedes y matarlos cuando la rechazan, amén de reventar a cualquier ninfa por puta de mierda, planteo retórico que West jamás autosatiriza y que se toma muy en serio en tanto una tragedia de un pasado añorado.

 

El director tampoco cae en la romantización maniquea de impronta hollywoodense en lo que atañe a los ancianos porque la debilidad de los viejos no le impide señalar que son unos conservadores inmundos adeptos a la movida contradictoria de anhelar el contacto con el prójimo desconocido y al mismo tiempo condenarlo por corrupto, promiscuo o sacrílego en función de su efervescencia erótica, por ello a lo largo de la realización nos topamos con un teleevangelista (Simon Prast) en distintas “cajas bobas” del montón símil marco conceptual de represión sexual cristiana hasta que ya es muy tarde para recuperar el tiempo perdido debido a un cuerpo que no responde como antes o no despierta el deseo necesario en el otro social. X, para colmo, asimismo piensa la frontera crucial de la fidelidad y cuánto se puede traspasar porque así como RJ se espanta cuando su novia Lorraine quiere participar en Las Hijas del Granjero succionando el pene de Jackson, Wayne no tiene problema por el hecho de que la cocainómana Maxine se acueste con el negro y Bobby-Lynne no le preocupa el detalle de que el morocho fornique con todas las hembras, del mismo modo Howard parece resignado a aceptar que Pearl no sólo anda detrás de los machos disponibles sino también de su contraparte, Minx, fascinación lésbica que alcanza ribetes narcisistas porque ambas están en la piel de la gloriosa Goth, actriz hasta hoy relegada a roles secundarios y aquí por fin trepando al estatus de protagonista. Con un excelente desempeño en fotografía y música -resulta ejemplar la utilización de canciones de Mungo Jerry, Loretta Lynn, Fleetwood Mac y Robert Palmer- y una edición de ruptura entrecortada entre escenas a lo Before the Devil Knows You’re Dead (2007), de Sidney Lumet, X es una extraordinaria película de género y un estudio muy gratificante sobre el puritanismo, la limerencia, las frustraciones diarias, la hipocresía, el voyeurismo y esa irreversibilidad de un envejecimiento que molesta mucho más en sociedades como la occidental, centrada en la juventud y lo hermoso fetichizado…

 

X (Estados Unidos, 2022)

Dirección y Guión: Ti West. Elenco: Mia Goth, Jenna Ortega, Brittany Snow, Kid Cudi, Martin Henderson, Owen Campbell, Stephen Ure, James Gaylyn, Simon Prast, Geoff Dolan. Producción: Jacob Jaffke, Harrison Kreiss y Kevin Turen. Duración: 106 minutos.

Puntaje: 9