Después de dirigir la adaptación de la aclamada novela de la escritora austríaca Elfriede Jelinek, La Profesora de Piano (Le Pianiste, 2001), el visceral realizador Michael Haneke se adentró en un proyecto distópico y post apocalíptico alrededor de una madre que recorre con sus dos hijos una hostil campiña francesa que funciona como un refugio ante un evento contaminante desconocido que ha trastocado el orden del mundo.
En su odisea por el campo junto a sus hijos, Ben (Lucas Biscombe) y Eva (Anaïs Demoustier), Anne Laurent (Isabelle Huppert) intenta sobrevivir tras la muerte de su marido, asesinado en el comienzo del film en su casa de campo por una familia de extraños que ha tomado el inmueble y los conmina a seguir su camino hacia lo desconocido. En este nuevo mundo, donde la mayor parte del suministro de agua potable se encuentra contaminada, todo lo que conocemos ha trastocado su valor en un mercado escaso que se vuelto desesperado ante la angustia de una sociedad al borde del colapso. Acostumbrados a la seguridad de París, a la vida urbana, los miembros sobrevivientes de la familia Laurent deberán adaptarse a la nueva realidad del tiempo del lobo, del hombre como depredador del hombre, según el célebre proverbio popularizado por Thomas Hobbes.
La locura, el regreso al salvajismo, los delirios místicos y las historias desencajadas se convierten en las nuevas verdades de una urdimbre social que desaparece, de un tejido desgarrado que ya no puede contener el desastre que se cierne sobre los aterrados y desesperados sobrevivientes de una catástrofe que extiende sus tentáculos hacia la tierra baldía que aún puga por resistir, a duras penas y con escasas herramientas, el avance de la barbarie en ciernes.
Isabelle Hubbert y Anaïs Demoustier realizan una labor extraordinaria, al igual que Olivier Gourment, Béatrice Dalle y Patrice Chéreau, quienes se destacan en un film desolador con un final completamente estremecedor sobre el hombre ya transformado en lobo, el futuro perdido y la irracionalidad convertida en la última verdad en pie.
La película es también la última colaboración del responsable de Caché (2005) con el director de fotografía alemán Jürgen Jürges, con el que realizó Funny Games (1997) y Código Desconocido (Code Inconnu: Récit Incomplet de Divers Voyages, 2000), dos de los films que más resaltaron la capacidad de Haneke para crear mundos claustrofóbicos, traumas sociales e históricos que pugnan por emerger a la superficie, experimentos que darían lugar a las mejores obras del director, uno de los pocos autores cinematográficos capaces de adentrarse en los abismos más oscuros del putrefacto corazón humano.
El Tiempo del Lobo (Le Temps du Loup, 2003) es uno de los puntos más flojos en la extraordinaria filmografía del realizador de origen austríaco, pero aun así es una gran película que comprende el temor que se apoderó del mundo a principios del Siglo XXI bajo los datos de la contaminación, las guerras irracionales y la repentina desaparición de una bonanza económica y estabilidad que para muchos se transformó en pesadilla.
El Tiempo del Lobo (Le Temps du Loup, Francia/ Austria/ Alemania, 2003)
Dirección y Guión: Michael Haneke. Elenco: Isabelle Huppert, Anaïs Demoustier, Lucas Biscombe, Hakim Taleb, Béatrice Dalle, Patrice Chéreau, Brigitte Roüan, Olivier Gourmet, Daniel Duval, Branko Samarovski. Producción: Veit Heiduschka y Margaret Ménégoz. Duración: 114 minutos.