Lasciati Andare

Un psicoanalista en el gimnasio

Por Martín Chiavarino

Lasciati Andare (2017), el tercer largometraje de ficción del realizador italiano Francesco Amato (Cosimo e Nicole, 2012), es una comedia sobre un psicoanalista que descubre que su falta de voluntad para encarar sus propios problemas lo conducen a fallar en su profesión.

 

Elia (Toni Servillo) es un prestigioso psicoanalista judío agnóstico italiano separado que vive en el departamento contiguo a su ex esposa en Roma. La dinámica de ambos es bastante parecida a la de cualquier pareja de su edad: van a comer juntos al restaurante de su hijo, charlan todos los días y discuten sobre la vida pero viven separados por una pared. En su casa, el psicoanalista atiende a sus pacientes con el mismo desdén y apatía con que vive su vida, hasta que en un control médico descubre que sus índices de glucemia son demasiado altos debido a los tentempiés con que se agasaja mientras escucha desatentamente y sin interés los problemas de sus pacientes. Cuando comienza a ir a un gimnasio del barrio conoce a Claudia (Verónica Echegui), una joven y bella entrenadora con varios amantes que lo convence de hacer una rutina con ella por fuera del gimnasio. Ejercitando con Claudia, Elia descubre que no está ayudando a sus pacientes, que su vida está estancada y que todos a su alrededor lo ven como un viejo amarrete y malhumorado, aunque querible y simpático en su dinámica depresiva, y no como el intelectual crítico, desencantado con el mundo, que él cree que es.

 

El drama de los personajes es amenizado con el tono de comedia que Amato le imprime a su film mientras los expone en carne y hueso a sus miserias y su inconsciente en una clase de psicoanálisis para principiantes. El carisma y la versatilidad de Toni Servillo y la calidez de Verónica Echegui se potencian en clave de pareja despareja destinada a sacar al otro de su lugar de conflicto y confort para que vuelvan a disfrutar de su vida en esta sátira sobre el absurdo de amargarse por no aceptarse a sí mismo y aceptar a los demás, con el fondo de los bellos paisajes urbanos y plazas retratados desde la cotidianeidad por la fotografía de Vladan Radovic.

 

El guión en colaboración de Francesco Amato, Francesco Bruni y Davide Lantieri combina los elementos del típico encuentro entre dos personas de clases y personalidades diferentes que se ayudan mutuamente con sus habilidades particulares. Sin innovar demasiado en el formato ni buscar complejizar el relato ni los personajes, la historia se centra en la emoción de descubrir que todos pueden cambiar si reciben la asistencia necesaria que su voluntad demanda para transformar el rumbo.

 

El film de Amato propone así una comedia dramática cálida sobre el aburrimiento y la depresión, uno de los grandes problemas psicológicos que afrontan los profesionales en un mundo cada vez más insulso y homogéneo. Lasciati Andare funciona de esta manera como una oda a la diversidad, la complementariedad entre las personalidades y la comprensión y el afecto para con el otro como premisas para relacionarse con el mundo, sin menoscabar a su vez al psicoanálisis como metodología de búsqueda de conflictos inconscientes,  pero criticando la concepción burguesa de moda que lo entroniza como solución única de todos los problemas.

 

Lasciati Andare (Italia, 2017)

Dirección: Francesco Amato. Guión: Francesco Amato, Davide Lantieri y Francesco Bruni. Elenco: Toni Servillo, Verónica Echegui, Luca Marinelli, Valentina Carnelutti, Glen Blackhall, Pietro Sermonti, Carla Signoris, Giulio Beranek, Arianna Dell’Arti, Antonio Petrocelli. Producción: Giovanni Stabilini, Riccardo Tozzi y Marco Chimenz. Duración: 102 minutos.

Puntaje: 7