Misión Imposible: Sentencia Mortal- Parte Uno (Mission Impossible: Dead Reckoning- Part One)

Piruetas rutinarias

Por Emiliano Fernández

En Misión Imposible: Sentencia Mortal- Parte Uno (Mission Impossible: Dead Reckoning- Part One, 2023), de Christopher McQuarrie, señor que en épocas más felices supo escribir Los Sospechosos de Siempre (The Usual Suspects, 1995), de Bryan Singer, y debutar como realizador con la asimismo excelente Al Calor de las Armas (The Way of the Gun, 2000), sucede algo similar a lo que acontecía en ocasión de la reciente Indiana Jones y el Dial del Destino (Indiana Jones and the Dial of Destiny, 2023), de James Mangold, nos referimos desde ya a una película que responde a una franquicia de larga data y definitivamente seca de ideas, un emporio del cine pasatista para adultos de antaño que demostró suma eficacia y hoy se le ven la madera, los alambres y los fierros oxidados que componen al engendro y supuestamente lo justifican en la gran pantalla, todo con una figura irremplazable en el medio que de hecho ofrece un buen trabajo a título individual y parece cómoda aunque sin la capacidad de maquillar la presencia de situaciones y secuencias de acción recicladas por enésima vez, un metraje demasiado inflado que pisa las tres horas sin necesidad alguna, un MacGuffin bastante bobo que va derecho al olvido, una estructura narrativa que pretende oficiar de rompecabezas pero sin entusiasmo o brío verdadero, unos personajes secundarios francamente intercambiables y por último esas infaltables enunciaciones sobreexplicativas permanentes -tanto en off como a través de diálogos cargados de una redundancia eterna- para que el espectador promedio hiper descerebrado del mainstream actual lo entienda y lo vuelva a entender todo sin que queden lagunas dentro de una trama de lo más esquemática.

 

Conviene repasar cómo llegamos a este punto muerto porque hoy pocos recuerdan que la saga cinematográfica de cabecera de Tom Cruise, en la piel del agente Ethan Hunt, empezó allá en las postrimerías del Siglo XX con una primera adaptación de Misión Imposible (Mission Impossible, 1966-1973), la legendaria serie creada por Bruce Geller para la CBS, hablamos de aquella primera película de Brian De Palma de 1996 que le dio un marco semi hitchcockiano al espionaje televisivo modelo Guerra Fría y fue seguida por otra propuesta de corte autoral, esa de John Woo del año 2000 a lo Matanza Heroica/ Heroic Bloodshed que a su vez oficiaría de prólogo para un tercer eslabón que terminaría de pulir el producto que Cruise esperaba desde el vamos, pensemos en este sentido que Misión Imposible III (Mission Impossible III, 2006), de J.J. Abrams, fue un pastiche posmoderno exacerbado que aggiornó los engranajes de la TV mezclándolos con el melodrama, la súper acción de los años 80 y 90 y la fanfarria de James Bond/ 007. Así las cosas los rasgos bien distintivos de los dos primeros films se disiparon para dar paso a un producto impersonal aunque adictivo por lo vertiginoso y un tanto demente o ridículo, efectivamente reencauzando la saga hacia sucesivas remakes camufladas del opus de Abrams como lo fueron las obras de Brad Bird del 2011 y esas dos previas de McQuarrie de 2015 y 2018, un socio en quien confiar según la perspectiva de la estrella y también productor, en general todos trabajos decentes aunque acercándose al colapso por agotamiento debido a la repetición de fórmulas, estereotipos y motivos dentro de una saga que de todos modos supera a la bazofia pueril de superhéroes.

 

Como decíamos antes, en esta oportunidad el MacGuffin es bastante precario y se resume en una llave bipartita que controla una especie de inteligencia artificial descarriada creada por la lacra estadounidense y aplicada sobre un submarino ruso para confundir sus sensores con un falso ataque, el Sebastopol, lo que genera que uno de sus propios torpedos impacte sobre el buque y muchas “partes interesadas” se peleen por la mentada llave de seguridad que conduce al núcleo informático del submarino hundido, donde se encontraría la AI con delirios de grandeza de turno, bautizada La Entidad/ The Entity como aquel neoclásico de horror de 1982 de Sidney J. Furie. Todos los gobiernos quieren convertir la amenaza en un arma pero Hunt, nuestro antihéroe, vuelve a cortarse solo porque sabe que semejante poder debería ser destruido ya que en manos humanas derivaría en desastre, así termina lidiando con una infinidad de personajes que incluyen a una ladrona que sustrae sin saberlo la mitad de la llave, Grace (Hayley Atwell), el director de esta Fuerza Misión Imposible/ Impossible Mission Force, Eugene Kittridge (Henry Czerny), una colega espía de Ethan pero del MI6 que regresa de eslabones anteriores, Ilsa Faust (Rebecca Ferguson), el mandamás de un comando de inteligencia que persigue a Hunt, Jasper Briggs (Shea Whigham), otro oligarca del entramado de las mentiras y los homicidios estatales en las sombras, Denlinger (Cary Elwes), un reglamentario adversario/ terrorista/ mercenario, Gabriel (Esai Morales), una traficante de armas de ese jet set capitalista, Alanna Mitsopolis alias La Viuda Blanca/ The White Widow (Vanessa Kirby), y la sicaria favorita de Gabriel, París (Pom Klementieff).

 

Quizás el principal problema de Misión Imposible: Sentencia Mortal- Parte Uno, título delirante y kilométrico que simboliza el sustrato aparatoso del producto cual gigante torpe que avanza a paso de tortuga y se cae a cada rato, se reduzca primero al carácter muy poco inspirado de las secuencias de acción, siendo la única excepción la escena final del tren, y segundo a ese palabrerío señalado tracción a unos rutinarios planos holandeses/ inclinados, momentos que de suspenso no tienen nada porque remiten a un cúmulo infinito de instantes anteriores de la misma franquicia y tantos otros thrillers de acción del período de la Guerra Fría y las décadas posteriores. Benji Dunn (Simon Pegg) continúa aportando los chispazos cómicos, Luther Stickell (Ving Rhames) sigue representando el saber técnico o la ética y este Cruise de 61 años recurre a más CGIs que de costumbre para sus piruetas y saltos al vacío del montón, no obstante las persecuciones en Abu Dabi, Roma y Venecia resultan bastante aburridas, el latiguillo del interés romántico asesinado ya cansa -ahora fallece Ilsa, reventada por un Gabriel que oficia de esbirro de La Entidad- y en sí todo el asunto de la “computadora bélica peligrosísima” sabe a rancio porque fue explorado demasiadas veces desde Juegos de Guerra (WarGames, 1983), de John Badham, algo asimismo vinculado a la paranoia alrededor del holocausto nuclear y a los errores de la tecnocracia moderna. La película no es mala pero tampoco se puede decir que sea buena, apenas correcta y/ o prolija sin nada memorable de fondo, una verdadera calamidad tratándose de uno de los films más caros de la historia del séptimo arte gracias a un presupuesto de 291 millones de dólares…

 

Misión Imposible: Sentencia Mortal- Parte Uno (Mission Impossible: Dead Reckoning- Part One, Estados Unidos, 2023)

Dirección: Christopher McQuarrie. Guión: Christopher McQuarrie y Erik Jendresen. Elenco: Tom Cruise, Vanessa Kirby, Hayley Atwell, Ving Rhames, Simon Pegg, Rebecca Ferguson, Esai Morales, Pom Klementieff, Henry Czerny, Cary Elwes. Producción: Tom Cruise, Christopher McQuarrie y Leifur B. Dagfinnsson. Duración: 163 minutos.

Puntaje: 5