El cine de acción moderno nace en la década del 60 homologado a las gestas bélicas y a la querida estructura narrativa de las misiones bien concretas, por ello -palabras más, palabras menos- son Los Cañones de Navarone (The Guns of Navarone, 1961), de J. Lee Thompson, y sobre todo Doce del Patíbulo (The Dirty Dozen, 1967), de Robert Aldrich, los máximos puntos de referencia del género junto con algunos duplicados inmediatamente posteriores, en línea con Donde las Águilas se Atreven (Where Eagles Dare, 1968) y El Botín de los Valientes (Kelly’s Heroes, 1970), ambas de Brian G. Hutton y con un gran seleccionado de luminarias de la época. Durante los años 70 el asunto comenzó a ampliarse para incorporar ingredientes de otros géneros como el policial negro, las películas de artes marciales y el cine testimonial, en este sentido la caricaturización bien grosera de los 80 y 90 tuvo a la vez un efecto atractivo y repulsivo sobre un público que vio con éxtasis la exacerbación de cada una de las masacres hasta un nivel verdaderamente sobrehumano en constantes situaciones de todo un ejército contra la estrella de turno, ahora efectivamente un solo actor porque las odiseas corales de antaño pasaron a un tibio segundo plano o directamente desaparecieron.
Con el advenimiento durante el nuevo milenio de un nuevo paradigma hollywoodense que reemplazó al viejo star-system por el modelo de las franquicias interminables y del artilugio digital y que dejó de lado la incorrección política de la segunda mitad del Siglo XX, tanto la pirotécnica inocentona de los 60 y la nihilista de los 70 como la derechosa bobalicona de las postrimerías de la centuria, los paladines más cruentos se vieron sin el trabajo ultra redituable de antes y en suma quedó vacante ese nicho del mercado que sigue existiendo y que fue copado por productos de otras cinematografías nacionales pero bajo los parámetros castrados/ inofensivos del Hollywood actual. Los Indestructibles (The Expendables, 2010), una obra escrita, dirigida y protagonizada por Sylvester Stallone, sin ser una maravilla del séptimo arte logró sintonizar muy bien con el cine fascistoide y muy entretenido de los años 80 desde la fórmula coral de Doce del Patíbulo, lo que nos dejó con una secuela digna, Los Indestructibles 2 (The Expendables 2, 2012), el opus de Simon West, y otra no tanto, Los Indestructibles 3 (The Expendables 3, 2014), de Patrick Hughes, epopeyas de testosterona hiperbólica que funcionaban como un carrusel de tiros, muertes y muchas caras conocidas.
Lamentablemente en Los Indestructibles 4 (Expend4bles, 2023) ya se nota el nulo talento del director de turno, el asalariado anodino Scott Waugh, el carácter cutre o demasiado improvisado de la película, a pesar de la casi década desde el eslabón previo, las evidentes peleas de Stallone con la camarilla de productores, señor que viene de cortar el lazo con Irwin Winkler y por ello ni siquiera apareció en Creed III (2023), de Michael B. Jordan, y el sustrato espurio del proyecto en su conjunto porque en algún punto del desarrollo en sí se decidió convertir en la cuarta parte oficial de la saga lo que iba a ser un spin-off con título sarcástico centrado en Lee Christmas (Jason Statham), Los Indestructibles: Una Historia Navideña (The Expendables: A Christmas Story), así las cosas hoy tenemos el peor capítulo del lote porque para colmo al personaje de Stallone, Barney Ross, lo asesinan antes de la media hora de metraje y todo el asunto se transforma en un unipersonal de Statham con un elenco de relleno que se ubica muy lejos de sus homólogos de las entregas anteriores, amén de una catarata de CGI francamente horrendo que parece el triste work-in-progress de un videojuego de la década del 90 o alguna versión preliminar de un blockbuster posmoderno.
El mediocre y patético guión de Kurt Wimmer, Tad Daggerhart y Max Adams no cuenta con intervención alguna de Sly, aparentemente mucho más interesado en su adorable serie con Taylor Sheridan, Tulsa King (2022), y gira alrededor del robo en Libia de unas ojivas nucleares por parte del villano, Suarto Rahmat (Iko Uwais), para un misterioso terrorista llamado Ocelot, en función de ello la primera mitad cubre la misión fallida y la muerte en combate de Ross a bordo del avión de su colorida comitiva de mercenarios y la segunda parte transcurre en un barco disfrazado de portaaviones yanqui en el que Rahmat pretende detonar las armas cerca de la costa de Rusia, todo con la idea de desencadenar la Tercera Guerra Mundial porque el tal Ocelot está también metido en el negocio de las carnicerías planetarias y la reconstrucción de países arrasados. Los diálogos son casi todos one-liners tontuelos, las situaciones no pasan del estereotipo más burdo, las actuaciones dejan bastante que desear, los chistes jamás funcionan, el diseño de producción resulta muy Clase B, la intervención de una Megan Fox de plástico se siente fuera de lugar, las escenas de acción son un tanto aburridas o poco inspiradas y los bellacos son pobres alicientes secundarios…
Los Indestructibles 4 (Expend4bles, Estados Unidos, 2023)
Dirección: Scott Waugh. Guión: Kurt Wimmer, Tad Daggerhart y Max Adams. Elenco: Jason Statham, Sylvester Stallone, Megan Fox, Dolph Lundgren, 50 Cent, Iko Uwais, Tony Jaa, Andy Garcia, Randy Couture, Jacob Scipio. Producción: Jason Statham, Kevin King Templeton, Les Weldon y Yariv Lerner. Duración: 99 minutos.