Five Nights at Freddy's

La seriedad descolocada

Por Emiliano Fernández

Five Nights at Freddy’s (2023), obra de Emma Tammi, sintetiza todo lo que está mal en el mainstream actual tanto de Estados Unidos como del resto del globo, específicamente estos proyectos con un desarrollo/ cocina eterna que cuando por fin llegan a estrenarse no sólo defraudan sino que llevan el asunto hacia una dirección artística que es diametralmente la opuesta a la que el asunto reclamaba desde el vamos, algo que queda a simple vista hasta ante los ojos de un infante: el film, una adaptación del videojuego homónimo de terror de Scott Cawthon de 2014, a su vez eje de una extensa y muy exitosa franquicia para consolas, se desentiende de la paranoia y la tensión que tan bien construía ese neoclásico del terror de supervivencia y opta en cambio por bombardearnos con personajes taciturnos o monolíticos que convierten la hipotética gesta de suspenso, acecho y gore en un relato sentimentaloide para las familias menudas, precisamente el público al que jamás aspiraron los múltiples productos de la saga en su totalidad, esos que incluyen además cómics, novelas y ahora una película cuya producción se remonta a 2015, larguísimo y siempre ridículo derrotero que abarcó el reemplazó del director original, Gil Kenan, por el archiconocido Chris Columbus y la sustitución de este último por Tammi, una directora norteamericana sin talento alguno.

 

Mientras que el juego se centraba en cinco noches más una extra que el protagonista, un guardia de seguridad llamado Mike Schmidt, debía atravesar con sumo cuidado para salir con vida del restaurant Freddy Fazbear’s Pizza, un antro familiar en el que el susodicho controlaba cámaras, puertas y luces para defenderse de cuatro animatronics tenebrosos que se movían en la oscuridad, léase el oso pardo Freddy Fazbear, el conejo Bonnie, la gallina Chica y el zorro Foxy, la realización nos presenta a un Schmidt hiper conflictuado (Josh Hutcherson) porque vio de pequeño cómo un hombre ignoto secuestraba a su hermano Garrett, no puede conservar mucho tiempo cualquier trabajo y para colmo debe hacerse cargo de su hermanita Abby (Piper Rubio) y luchar por su custodia con la tía Jane (Mary Stuart Masterson), una veterana desesperada por cobrar la asistencia social que viene con la mocosa. Un tal Steve Raglan (Matthew Lillard) efectivamente le ofrece el mentado puesto de guardia nocturno en Freddy Fazbear’s Pizza y allí se topa con una oficial de policía que ronda el local, Vanessa (Elizabeth Lail), quien conoce pero inicialmente calla el secretito de los animatronics del restaurant, los cuales están poseídos por los fantasmas de unos purretes asesinados en las instalaciones durante los 80 por un sujeto disfrazado de conejo amarillo.

 

Como señalábamos anteriormente, Five Nights at Freddy’s desperdicia tanto la oportunidad de corregir aquella comedia de horror muy burda de las dos traslaciones tácitas previas del videojuego en cuestión, las flojísimas The Banana Splits Movie (2019), opus de Danishka Esterhazy, y Willy’s Wonderland (2021), de Kevin Lewis, como la chance de volcar toda la faena hacia una sátira social más orientada al público adulto, en la tradición de Meet the Feebles (1989), de Peter Jackson, y Chopping Mall (1986), de Jim Wynorski, precisamente los dos productos Clase B ultra corrosivos que se mueven por detrás de la idea original de Cawthon, amén de la vertiente ochentosa de los muñecos tétricos de Dolls (1987), de Stuart Gordon, Child’s Play (1988), de Tom Holland, Pin (1988), film de Sandor Stern, y Puppet Master (1989), de David Schmoeller, entre otras. El guión de Scott, Seth Cuddeback y la directora, por cierto también responsable de The Wind (2018), bodrio que intentó combinar ingredientes de horror, drama de aislamiento y western clásico sin lograrlo ni remotamente, incluso en un primer momento desdibuja la idiosincrasia amenazante de los animatronics al convertirlos en pobres víctimas implícitas de un asesino serial y construir una amistad entre ellos y una Abby que como su hermano sueña incesantemente con aquel rapto de Garrett.

 

La propuesta es demasiado larga, castrada, lerda, higiénica y repetitiva al extremo de la exasperación porque no incluye ni un gramo de originalidad o los clásicos alicientes de este tipo de premisas demasiado idiotas para los mayores y demasiado fuertes para los pequeños o púberes timoratos de hoy en día, hablamos de sexo y violencia a montones, recursos mal utilizados en las recientes Willy’s Wonderland y The Banana Splits Movie, dos convites de neta raigambre indie, que directamente desaparecen en Five Nights at Freddy’s, de hecho un tanque de Universal Pictures que banaliza/ infantiliza la línea de videojuegos como lo hicieron antes RoboCop 3 (1993), de Fred Dekker, y Return of the Jedi (1983), de Richard Marquand, en sus respectivas franquicias. El intento forzado de desarrollo de personajes desde la tibieza y el “no grotesco” deriva en un planteo meloso que aburre por su torpeza y redundancia, a lo que se suma una retahíla de latiguillos quemados del cine actual como los jóvenes semi psíquicos, el dejo espectral del relato y el insoportable combo de pesadillas + traumas de antaño + melodrama familiar. Uno podría decir que los animatronics familiares del restaurant cumplen la misma función de los payasos, juguetes y muñecos varios de otras películas de terror, desacralizando a la primera etapa de la vida y sobre todo el consumismo lelo e inmundo de la infancia, no obstante la constante propensión sobrenatural de la trama -volcada a las posesiones y la maldición del sufriente en general en vez de contentarse con robots homicidas y punto- impone una seriedad que se siente descolocada y simboliza la tendencia del mainstream del Siglo XXI a complicar sin sentido lo que debería haber sido un slasher frenético inteligente o quizás de acumulación de angustia, más pausado y de ambiente de acoso como el videojuego. Incluso el buen trabajo de Hutcherson, el excelente diseño de los autómatas y la presencia de efectos especiales old school se ven empañados por la falta de imaginación a la hora de las muertes, esas que apenas se reducen al prólogo y a una secuencia aislada en la que fallece una triste comitiva criminal que el personaje de la recordada Masterson envía para destruir el restaurant y así sellar el despido de Schmidt…

 

Five Nights at Freddy’s (Estados Unidos, 2023)

Dirección: Emma Tammi. Guión: Emma Tammi, Scott Cawthon y Seth Cuddeback. Elenco: Josh Hutcherson, Piper Rubio, Elizabeth Lail, Matthew Lillard, Mary Stuart Masterson, Kat Conner Sterling, David Lind, Christian Stokes, Joseph Poliquin, Grant Feely. Producción: Jason Blum y Scott Cawthon. Duración: 110 minutos.

Puntaje: 3