Tipos de Gentileza (Kinds of Kindness)

La farsa del sexo y el control

Por Emiliano Fernández

Con la aparición de Tipos de Gentileza (Kinds of Kindness, 2024), la nueva película de Yorgos Lanthimos, ya podemos ir confirmando que el director y guionista griego entró en una meseta creativa que decididamente lo mantiene lejos de las cúspides del pasado, en el trajín a su vez dejándonos en la difícil posición de defenderlo, porque precisamente todavía constituye una voz única y astuta en el reino cinematográfico de la intercambiabilidad y la idiotez como lo es el Siglo XXI, y en simultáneo reconocer que esta suerte de decadencia relativa es un hecho y parece haber llegado para quedarse por un tiempito, algo confirmado por la realización que nos ocupa en tanto sombra del opus previo de también dos y media de duración aproximadamente, Pobres Criaturas (Poor Things, 2023), otra decepción pero en una comarca retórica distinta porque el film anterior pretendía posicionarse como un prodigio del surrealismo o por lo menos de la fantasía iconoclasta y terminaba cayendo en una parodia social buñueliana de segunda mano apta para el público de pocas luces y nulo bagaje cultural de hoy en día, mientras que Tipos de Gentileza se nos presenta como una epopeya indie de resonancias viscerales noventosas aunque no logra ir más allá de cierta corrección general desabrida que -una vez más- resulta frustrante viniendo de un artista de la talla de Lanthimos, el cual en esta etapa anglosajona de su carrera entregó maravillas como Langosta (The Lobster, 2015), una sátira sobre el apareamiento humano en el nuevo milenio y sus ridiculeces, El Sacrificio del Ciervo Sagrado (The Killing of a Sacred Deer, 2017), parábola sobre los privilegios burgueses y la venganza como una forma de catarsis, y La Favorita (The Favourite, 2018), típica propuesta de intriga palaciega con el objetivo de ir trepando posiciones en la pirámide del poder más demencial. La película en términos prácticos es una antología de tres historias, muy en sintonía con los tanques europeos del rubro de los años 60 y 70, que comparten actores, algunos motivos -el sexo y el control, sobre todo- y la presencia de un personaje sin diálogos, R.M.F (Yorgos Stefanakos), cuyo destino en cada segmento nos indica que éstos no están presentados de manera cronológica.

 

La Muerte de R.M.F. (The Death of R.M.F.), el primer relato, gira alrededor del arquitecto Robert Fletcher (Jesse Plemons) y su sometimiento absoluto a su jefe y aparente amante, el ricachón Raymond (Willem Dafoe), quien controla cada aspecto de su vida al extremo de dictar cuándo puede tener sexo con su esposa, Sarah (Hong Chau), y negarle la posibilidad de tener hijos, por ello cuando el mandamás le exige repetir un choque automovilístico escenificado para terminar hospitalizado por las lesiones y matar al otro conductor, R.M.F., Robert se niega y luego de diez años es expulsado por completo del círculo de Raymond y además se queda sin su esposa por confesarle que su matrimonio fue pautado por el jefazo y los abortos espontáneos de la mujer fueron responsabilidad de los médicos del millonario. El protagonista se empareja con una “esclava” de Raymond que sí accede al choque, Rita (Emma Stone), pero sólo logra volver con su amo atropellando al personaje de Stefanakos. R.M.F. Está Volando (R.M.F. Is Flying) es el cuento más simple porque se centra en un policía llamado Daniel (Plemons) que suele tener sexo grupal con una pareja amiga, Neil (Mamoudou Athie) y Martha (Margaret Qualley), más su esposa, Liz (Stone), una bióloga que desapareció en el mar y de repente es rescatada por un helicóptero pilotado por R.M.F. Daniel se convence de que la mujer que regresó, una supuestamente embarazada, no es su compañera de antaño y pronto la golpea para provocarle un aborto y le pide que se corte un pulgar para cocinarlo y servírselo, algo que hace pero el hombre después le exige que haga lo propio con su hígado. R.M.F. Come un Sándwich (R.M.F. Eats a Sandwich), finalmente, se consagra a la gélida Emily (Stone), miembro de una secta sexual vip obsesionada con la purificación del líquido corporal y liderada por los gurúes acaudalados Omi (Dafoe) y Aka (Chau), quienes le ordenan a ella y a un tal Andrew (Plemons) encontrar a una mujer con la destreza de revivir a los muertos, no obstante es expulsada por dejarse drogar y violar por su ex marido, Joseph (Joe Alwyn), y así eventualmente en soledad localiza al “mesías”, una veterinaria bautizada Ruth (Qualley) y destinada a revivir a R.M.F., aquí ya en la morgue.

 

No es azaroso que Tipos de Gentileza esté escrita por Lanthimos y Efthimis Filippou, un compatriota que ya ofició de coguionista en las citadas Langosta y El Sacrificio del Ciervo Sagrado pero también en las dos obras fundamentales del primer período profesional, el griego, hablamos de Canino (Kynodontas, 2009), dura fábula sobre la claustrofobia familiar incestuosa o aislación del asimismo insoportable mundo exterior, y Alpes (Alpeis, 2011), comedia negra que hace del luto y de la necesidad de cierre emocional sus grandes fetiches, películas a su vez realizadas luego de un díptico fallido inaugural que casi nadie vio, aquel compuesto por Mi Mejor Amigo (O Kalyteros mou Filos, 2001), una farsa sexual codirigida por el también protagonista Lakis Lazopoulos, y Kinetta (2005), debut en solitario sobre la recreación de crímenes que sufría de la lamentable premisa de filmarlo todo con cámara en mano. Esta idea de fondo del griego de volver a terreno conocido, precisamente a posteriori de tener que incluir de modo subrepticio sus intereses en los guiones ajenos de La Favorita y Pobres Criaturas, ambas firmadas por Tony McNamara, resulta loable aunque el asunto deriva en un constante déjà vu en línea con la consabida sensación de “más de lo mismo” en especial para aquellos que conocemos de sobra sus opus crípticos previos y su tendencia a retomar ingredientes de Todd Solondz, Stanley Kubrick, Michael Haneke, Lars von Trier, Luis Buñuel e incluso Todd Haynes, aquí recuperando sobre todo el desasosiego urbano, la locura progresiva y toda la parafernalia alrededor de los “cultos sanadores” de Safe (1995), joya de Haynes estelarizada por Julianne Moore que llegó después de una antología avant-garde inspirada en textos de Jean Genet, Poison (1991). Desde el evidente punto de vista de Lanthimos las temáticas de los segmentos están acotadas en cada caso, por ello La Muerte de R.M.F. versa acerca de los juguetes de la sumisión y la crueldad, R.M.F. Está Volando pone el foco en la paranoia y el martirio bien absurdo y R.M.F. Come un Sándwich, por su parte, explora el aislamiento, las debilidades y la utopía de un mesías que todo lo solucione en tiempos como los nuestros, donde el facilismo interpretativo es el gran comodín social.

 

El cineasta utiliza al blanco y negro de la fotografía de Robbie Ryan para los sueños, las alucinaciones y los recuerdos y se sirve del color y un tono narrativo glacial, nuevamente de pura cepa kubrickiana, para analizar tópicos variopintos que ya trabajó extensivamente en el pasado, pensemos en la manipulación, el sadismo, el delirio, las dinámicas sexuales, el canibalismo tácito o explícito, la idiotez cultural, los problemas identitarios del bípedo contemporáneo, el masoquismo, el pensamiento mágico, la insensibilidad ante el dolor del prójimo, la insania, el abuso doméstico, la explotación, el idealismo, el aburrimiento, la docilidad y por supuesto su contraparte, el hambre de rebeldía y novedades que terminan siendo tan perjudiciales como aquella apatía de antaño. Si bien definitivamente el proyecto estuvo orientado a viabilizar el lucimiento de Stone, actriz fetiche del amigo Yorgos como lo demostrasen La Favorita y Pobres Criaturas, el que termina opacándola es Plemons, un actor talentoso que está de moda en un mainstream norteamericano en el que no abundan los profesionales versátiles o siquiera con un grado aceptable de eficacia en el drama o la comedia minimalista, sin tanto artificio visual, en este sentido es dicho intérprete quien justifica la visión de la película porque conviene sincerarse y aseverar que las tres historias, más que sinónimos de riqueza creativa, con el correr del metraje se transforman en pruebas de sucesivos intentos -nunca del todo exitosos o fallidos, vale aclarar- de encontrar algo nuevo o interesante para decir ahora que el director dispone de los cuantiosos recursos de Hollywood, especie de cárcel de lujo que lo terminó anulando en parte a escala discursiva o quizás llevándolo a la redundancia o al tedio del misántropo aburguesado, de allí que las dos horas y media resulten muy excesivas y sólo se justifiquen en términos del tercer relato, R.M.F. Come un Sándwich, el cual limita la participación de Jesse aunque podría haberse alargado a un largometraje porque es sin duda lo mejor del lote en su meta de desnudar las miserias y banalidades de los grupos new age, los payasos sectarios de las redes sociales y los líderes de opinión que venden panaceas y encabezan los medios de desinformación…

 

Tipos de Gentileza (Kinds of Kindness, Estados Unidos/ Reino Unido/ Irlanda/ Grecia, 2024)

Dirección: Yorgos Lanthimos. Guión: Yorgos Lanthimos y Efthimis Filippou. Elenco: Jesse Plemons, Emma Stone, Willem Dafoe, Margaret Qualley, Hong Chau, Joe Alwyn, Mamoudou Athie, Yorgos Stefanakos, Hunter Schafer, Lawrence Johnson. Producción: Yorgos Lanthimos, Andrew Lowe, Kasia Malipan y Ed Guiney. Duración: 164 minutos.

Puntaje: 6