Durante la primera etapa de masificación de la televisión, especialmente esos años 50 y 60 cuando la sombra de la radio y su ilusión aún ejercía influencia, el medio de comunicación incluyó una faceta experimental muy importante que derivaría en la estandarización de los principales formatos/ programas entre la segunda mitad de la década del 60 y la primera mitad de la siguiente, hablamos por supuesto de las ficciones, los shows de concursos o preguntas y respuestas, los noticieros/ informativos, los programas ómnibus nocturnos o de fin de semana, los magazines orientados al público femenino, los talk shows o faenas de conversaciones entrecruzadas, etcétera. De todos modos el componente vanguardista nunca desapareció del todo y por ello durante los años 80 y 90 se concentró en la programación de trasnoche y en la naciente TV por cable, aquella que multiplicaba los canales ofreciendo un poco de todo al televidente que pudiera acceder a sus servicios, esquema que se vendría abajo progresivamente en el nuevo milenio porque Internet, otra panacea comunicacional que prometía democratización y nos regaló concentración oligopólica, pasaría a fagocitar el nicho de la variedad audiovisual de target masivo y la televisión tradicional entraría en una espiral de crisis económica de la que todavía no ha logrado salir, por ello el cable está en camino a una cuasi desaparición cual pieza de museo y los canales de aire dejaron de lado aquella costosa ficción, redujeron toda su estructura productiva y se obsesionaron con los concursos más cutres, con los shows de panelistas/ opinadores/ columnistas necios y con esos eternos y cansadores programas ómnibus, ahora ocupando toda la programación de todos los días de la semana y ampliando la oferta hacia las entrevistas y el magazine rosa.
Uno de los últimos y mejores programas de tendencia experimental del enclave anglosajón fue The Tom Green Show (1994-2000), un hermoso acto de terrorismo de índole surrealista, grotesca y/ o absurda encabezado por el cómico canadiense Tom Green, anfitrión de este extraño talk show, y conformado por un popurrí de entrevistas, bandas en vivo, sketchs, cámaras ocultas, seudo monólogos, proezas bizarras, atentados contra la autoridad, muchas performances barrocas, reacciones del público callejero frente a situaciones delirantes y la participación de los padres de Tom, Mary Jane y Richard Green, y de dos amigotes del conductor, Glenn Humplik y Phil Giroux, el matrimonio siendo importunado de múltiples maneras mientras que los amigos cumplían otras funciones, Giroux sentado en una ventana del fondo, riéndose y tomando café y Humplik siempre en primer plano junto al escritorio de Green y soportando su hilarante sadismo, ese que mutaba en masoquismo cuando era el propio Tom el blanco de “hazañas” que le debían mucho al humor negro, la escatología, la comedia de shock y la tradición contracultural de Frank Zappa y el primer Matt Groening. El show, cuya descendencia fue desde Eminem circa The Real Slim Shady (2000) y Without Me (2002) hasta Jackass (2000-2001) y The Eric André Show (2012-2023), tuvo tres fases fundamentales, la primera de 1994 a 1996 en un canal comunitario de Ottawa, Rogers Television 22, la segunda de 1998 a 1999 en The Comedy Network, una cadena de Canadá especializada en el rubro, y la tercera y más conocida en MTV entre 1999 y 2000, lo que le permitió acceder a un mercado internacional con el que había coqueteado a través de un piloto de 1996 lamentablemente rechazado por CBC, la cadena de TV pública de Canadá.
Este es el Documental de Tom Green (This Is the Tom Green Documentary, 2025), dirigido y escrito por el propio retratado, constituye un muy buen repaso por aquella etapa de oro final de la televisión vanguardista antes de esta decadencia del nuevo milenio que es doble, de hecho abarcando tanto la caja boba de siempre como el contenido cómico paupérrimo que se produce para YouTube, el streaming y las redes sociales en general, en esencia una versión devaluada e inofensiva de todo lo que pudo verse en el revolucionario y desaforado The Tom Green Show, encarado en una época donde la desfachatez del canadiense, su semblante imprevisible y sus arranques lunáticos/ neuróticos eran realmente peligrosos para sí mismo y para todos los demás. El documental autobiográfico, parte constituyente de esa diminuta carrera de Green como director junto con la inédita Prankstar (2010) y la infame Freddy Got Fingered (2001), todo un atentado desopilante contra la raza humana y los prejuicios burgueses en torno a qué debería considerarse comedia, analiza el derrotero del señor hasta sus actuales 53 años, así tenemos sus comienzos en el stand-up, su encuentro con Humplik cuando ambos tenían programas radiales universitarios, su formación dentro del rubro de la realización televisiva autogestiva, la efímera carrera como MC dentro del colectivo de hip hop Organized Rhyme, el sustrato iconoclasta de The Tom Green Show, sus ataques irónicos contra la prensa carroñera, ese breve matrimonio con Drew Barrymore y el paso por Hollywood para Freddy Got Fingered, Road Trip (2000), de Todd Phillips, Charlie’s Angels (2000), de Joseph McGinty Nichol alias McG, y Stealing Harvard (2002), de Bruce McCulloch, entre otras obras mainstream que no estuvieron a la altura del cómico.
Más allá de recordarnos los hitos del show, en sintonía con llevarle en la noche a sus padres la cabeza de una vaca símil The Godfather (1972), de Francis Ford Coppola, destrozar el set del programa, tratar de revivir a un alce muerto, nadar con un traje de buzo en la fuente de un mall, interrumpir un partido de fútbol infantil con un boombox, tomar leche de la teta de una vaca, ensayar una “competencia desleal” con unos repartidores de pizza o pintarle en el auto a su progenitor un par de lesbianas en pleno sexo oral y rebautizar el coche de turno “El Puta Móvil” (The Slut Mobile), la película también explicita cuáles son sus ídolos del ecosistema de la comedia, algo sin duda alguna resumido en su visita a The Late Show with David Letterman (1993-2015) y Saturday Night Live (1975-2025), contextualiza muy bien tres de sus obras maestras, léase el semi himno Lonely Swedish (The Bum Bum Song) (1999) y los especiales del 2000 sobre Mónica Lewinsky y su cáncer testicular, e indaga en la metamorfosis de esa euforia posterior al éxito de Road Trip en la depresión luego del fracaso y la incomprensión generalizada alrededor de Freddy Got Fingered, por cierto típica de una sobreexposición mediática que lo llevó a replegarse durante la primera década del Siglo XXI hacia shows underground/ hogareños que a su vez anticiparon por mucho a los podcasts de hoy en día. Este es el Documental de Tom Green, maravilla realizada para Amazon Prime Video en el contexto de su vuelta al stand-up y el lanzamiento de un reality show acerca de su devenir apacible en esa granja en Canadá que compró después de vender su casa/ estudio de Los Ángeles, funciona como un estupendo y sincero autohomenaje por parte de uno de los últimos y más valiosos anarquistas del humor de América del Norte…
Este es el Documental de Tom Green (This Is the Tom Green Documentary, Canadá, 2025)
Dirección y Guión: Tom Green. Elenco: Tom Green, Glenn Humplik, Phil Giroux, Richard Green, Mary Jane Green, Howard Wagman, Greg Campbell, Boogie Bradley, Merilyn Read, Burt Dubrow. Producción: Tom Green, Chris Mullington, Jack Turner, Leah Culton González y Jay Bond. Duración: 97 minutos.