Acaba con Ellos (Bring Them Down, 2024), ópera prima del irlandés Chris Andrews que resulta un tanto frustrante porque pudiendo ser mucho mejor se queda en promesas iniciales y poco más, tiene el privilegio de atesorar en su elenco a dos de los actores de moda de los últimos años, en primera instancia el estadounidense Christopher Abbott, un especialista en roles sensibles o torturados que pudo verse en Wolf Man (2025), de Leigh Whannell, Poor Things (2023), de Yorgos Lanthimos, Sanctuary (2022), de Zachary Wigon, On the Count of Three (2021), de Jerrod Carmichael, The World to Come (2020), de Mona Fastvold, Possessor (2020), film de Brandon Cronenberg, Black Bear (2020), de Lawrence Michael Levine, Vox Lux (2018), de Brady Corbet, First Man (2018), de Damien Chazelle, Piercing (2018), de Nicolas Pesce, e It Comes at Night (2017), de Trey Edward Shults, y en segundo lugar el irlandés Barry Keoghan, en este caso sin duda un experto en marginales, criaturas misteriosas o jovencitos de pocas luces y ejemplos claros fueron Bird (2024), de Andrea Arnold, Saltburn (2023), de Emerald Fennell, The Banshees of Inisherin (2022), de Martin McDonagh, The Batman (2022), opus de Matt Reeves, The Green Knight (2021), de David Lowery, Calm with Horses (2019), de Nick Rowland, Black ’47 (2018), de Lance Daly, American Animals (2018), de Bart Layton, Dunkirk (2017), de Christopher Nolan, y The Killing of a Sacred Deer (2017), una de las mejores y más potentes odiseas de Lanthimos.
El guión del mismísimo Andrews, a partir de una historia previa del director y Jonathan Hourigan, retoma elementos de Las Bestias (As Bestas, 2022), obra de Rodrigo Sorogoyen que resultaba muy superior gracias a su complejidad y un tono narrativo no tan aletargado como el presente, y sistematiza los sucesos respetando la estructura de Rashômon (1950), joya de Akira Kurosawa que combinaba las perspectivas de los diferentes personajes -en el film que nos ocupa apenas dos, aquellas de Abbott y Keoghan- para retratar un episodio criminal, andamiaje aquí volcado a un cuento de canibalismo en el mundo rural que sigue los lineamientos del individualismo de las grandes ciudades y su triste idiotez. Un par de décadas atrás Michael (Abbott) provocó la muerte de su madre, Peggy (Susan Lynch), e hirió a su novia de entonces, Caroline (Grace Daly de adolescente, Nora-Jane Noone como adulta), por acelerar su vehículo en el momento en el que la progenitora le informaba que se iría a vivir con una tía porque sentía terror ante su esposo, Ray O’Shea (Colm Meaney), el padre de Michael. En la actualidad el patriarca no puede desplazarse solo por motivos de salud y Michael se hizo cargo del negocio familiar, la ganadería ovina, no obstante nuestra tranquilidad dura poco porque el vecino del campo lindante, Gary (Paul Ready), a su vez casado con Caroline y padre de Jack (un Keoghan ya grandecito para púber), necesita pasar por la propiedad de Ray debido a que una tormenta destrozó un puente interno de su predio.
Con la evidente idea de fondo de pensar la cultura del abuso, la intolerancia, la violencia y las muchas compulsiones vinculadas a la claustrofobia y la insistente necedad de nuestros días, la película nos regala una escalada de catástrofes un tanto “impulsivas” que comienza, precisamente, con la negativa del personaje de Meaney ante el pedido de su homólogo de Ready de utilizar el camino del clan O’Shea, algo fundamental porque Gary está tapado de deudas y todavía no ha podido reconstruir el dichoso puente, sin embargo nadie es del todo un villano en el mundo del realizador y guionista ya que Ray rechaza la construcción de cabañas vacacionales invasivas por parte de su vecino y prefiere mantenerse dentro del negocio ganadero, de por sí asfixiado por los oligopolios o pools concentrados del rubro. Jack le roba a Michael un par de carneros, este último descubre en el mercado local que él y su padre tratan de venderlos, luego se produce un accidente de tránsito cuando los vecinos acosan a la criatura de Abbott en la carretera y para colmo Michael rompe un faro del coche del primo psicopático de Jack, Lee (Aaron Heffernan), quien tiene un contacto que compra patas de ovejas y por ello los dos jóvenes mutilan el ganado de los O’Shea sin piedad. Ray, como el recordado Emilio Fernández de Bring Me the Head of Alfredo García (1974), de Sam Peckinpah, le pide a su vástago que le traiga la mollera del responsable, pero Michael mata sin querer a un constructor inocente al que confunde con el cómplice de sus vecinos.
Andrews en un principio promete intensidad aunque a posteriori entrega un relato apenas correcto y más meditabundo o quizás ecuánime que furioso, planteo que no le resta méritos a las nociones que marcan el horizonte del film como la interesante contraposición entre la industria del turismo/ proto gentrificación y la ganadería ovina ancestral de Irlanda cada día más y más en decadencia por la concentración capitalista aludida y la tendencia a importar todo en la Europa posmoderna, además nos topamos con una denuncia de la propensión a repetir errores y comportamientos virulentos, por ello Peggy quería huir de Ray y Caroline en el desenlace manifiesta sentirse horrorizada frente al hijo del anterior, su otrora pareja Michael, y con una constante analogía entre animales y seres humanos porque el director continuamente enfatiza características identitarias de los personajes al compararlos con el funesto destino de los pobres cuadrúpedos, recordemos que Ray no puede caminar como los animales mutilados y que el O’Shea más joven a lo largo de la narración carga a una oveja herida, a su padre y a ese Jack con el que lucha en el último acto. También poniendo en el tapete la xenofobia del Primer Mundo o demonización del otro antropológico, Acaba con Ellos ofrece muy buenas actuaciones, no desarrolla del todo bien su enfoque de base, léase la crueldad vista desde la sensibilidad, y se sostiene en especial como un estudio de la venganza, la incomprensión, la soledad, la familia y la pena o vulnerabilidad económica…
Acaba con Ellos (Bring Them Down, Irlanda/ Reino Unido/ Bélgica, 2024)
Dirección y Guión: Chris Andrews. Elenco: Christopher Abbott, Barry Keoghan, Colm Meaney, Nora-Jane Noone, Paul Ready, Aaron Heffernan, Susan Lynch, Grace Daly, Adam Behan, Diarmuid de Faoite. Producción: Cassandre Warnauts, Ruth Treacy, Jean-Yves Roubin, Ivana MacKinnon, Jacob Swan Hyam y Julianne Forde. Duración: 106 minutos.