El último producto de la franquicia comenzada con la legendaria Depredador (Predator, 1987), aquel blockbuster de John McTiernan con Arnold Schwarzenegger y Carl Weathers, hablamos de Depredador: Cazador de Asesinos (Predator: Killer of Killers, 2025), de Dan Trachtenberg y Joshua Wassung, es el primer eslabón animado de la saga y un trabajo muy digno que apunta al público masculino desde cierta idiosincrasia adolescente en la que el relato se anula y la imaginación detrás de las secuencias de acción pasa al primer plano como si estuviésemos hablando de sucesivos combates de marco deportivo aunque en esta oportunidad hasta la muerte. Trachtenberg, hoy controlando el asunto en general pero al mismo tiempo relegando la animación en el especialista Wassung, ya había resucitado la franquicia con Depredador: La Presa (Prey, 2022) luego de la deplorable El Depredador (The Predator, 2018), bodrio de un Shane Black que pretendió insertar detalles cómicos y no supo bien qué hacer con el nivel aceptable y no mucho más de Depredador 2 (Predator 2, 1990), de Stephen Hopkins, y Depredadores (Predators, 2010), de Nimród Antal, amén del costado trash de Alien vs. Depredador (AVP: Alien vs. Predator, 2004), delirio de Paul W.S. Anderson, y Alien vs. Depredador 2 (AVPR: Aliens vs Predator- Requiem, 2007), un desastre de los hermanos Colin y Greg Strause que rankeaba en punta como el peor del lote hasta la aparición de la porquería de Black, un convite sin duda insuperable en este sentido.
Depredador: Cazador de Asesinos, odisea distribuida en todo el planeta a través de Hulu/ Disney+/ Star, en esencia nos presenta cuatro cortometrajes, el primero, El Escudo, sobre una guerrera vikinga en la Península Escandinava durante el año 841 D.C., Ursa (Lindsay LaVanchy), quien junto a su hijo púber, Anders (Damien C. Haas), busca asesinar al líder de la tribu Krivich, Zoran (Andrew Morgado), porque la obligó a matar a su propio padre cuando niña; la segunda historia, La Espada, se mete con dos hermanos, Kenji y Kiyoshi (ambos con la voz de Louis Ozawa), que en el tremebundo Japón Feudal son obligados por su progenitor, un importante samurái sin nombre, a luchar entre sí hasta que vence Kiyoshi, por ello veinte años después Kenji regresa en modalidad ninja para atacar la fortaleza del hermano; el tercer corto, La Bala, gira alrededor de un chicano de corta edad, Torres (Rick González), que es mecánico aunque anhela ser piloto y termina reclutado para pelear en la Segunda Guerra Mundial, así las cosas es trasladado a un portaaviones en ese Atlántico Norte de 1942 y puesto bajo el mando de Vandy (Michael Biehn); y el último relato, uno sin título explícito, unifica a los tres protagonistas anteriores, Ursa, Kenji y Torres, ya que fueron secuestrados por la raza de los depredadores, puestos en animación suspendida y llevados al planeta de los visitantes, todo ello después de que cada uno de estos gladiadores venciese/ matase en su época a un ejemplar de los cazadores y con armamento equiparable.
La animación resulta interesante porque logra una “solución negociada” entre las historietas posmodernas ochentosas, los típicos gráficos en 3D de los videojuegos de los años 90 y el fotorrealismo del CGI promedio del ecosistema audiovisual de hoy en día, un combo que redondea mucha personalidad propia en medio de la moda actual para con el seudo anime de las miniseries concebidas para el streaming chatarra del Siglo XXI. Como decíamos con anterioridad, el opus de Trachtenberg, responsable también de la genial Avenida Cloverfield 10 (10 Cloverfield Lane, 2016), privilegia las escenas de acción y la dimensión visual por sobre la trama o siquiera los diálogos propiamente dichos, sin embargo el minimalismo o formalismo autolimitante no molesta del todo porque el gore es profuso, las coreografías de enfrentamientos resultan muy creativas y la propuesta en términos macros procura que los depredadores y todos los seres humanos, los dos extremos del ring en pantalla, mantengan la dignidad -sus decisiones son sensatas- y no se transformen en monigotes del Hollywood más ridículo y caprichoso del nuevo milenio. El realizador, quien ideó las cuatro historias con el guionista Micho Robert Rutare, retoma en El Escudo las gestas de venganza, en La Espada el chanbara o cine de samuráis, en La Bala aquellas faenas bélicas de antaño y en el corolario en el planeta de los depredadores el péplum o género de espada y sandalia, en este sentido la propuesta cumple muy bien en los tres primeros cortos pero derrapa en el cuarto.
Es precisamente en ese último segmento cuando la realización cae en las payasadas de la fantasía rimbombante modelo Marvel, la animación yanqui/ globalizada para el streaming o la acepción de Disney de esa otra saga que comenzase con La Guerra de las Galaxias (Star Wars, 1977), de George Lucas, algo que aquí aplica de sobremanera porque el emporio de Mickey Mouse es quien controla la franquicia del cazador del espacio desde que la Disney comprase la 20th Century Fox entre 2017 y 2019, por ello en el último cortometraje aparece un monstruo gigantesco reglamentario, los tres protagonistas se unen para luchar contra un caudillo de los depredadores, Torres aprende mágicamente a pilotar una nave de estos cazadores y en general queda claro que Ursa es la única que morirá por ser una lunática de la venganza y porque ya no quiere vivir a posteriori de la muerte de su vástago, Anders, por una construcción derribada durante la trifulca. La previsibilidad y la repentina aparición del sustrato conceptual inofensivo o pueril tontuelo, ausentes en las tres historias previas, por suerte están compensadas mediante un inusitado fetiche con los arpones, el arma favorita de los amigos de las rastas o dreadlocks, y un buen manejo del cine animado para adultos que recuerda a Heavy Metal (1981) y la vasta obra cinematográfica de Ralph Bakshi e incluye referencias a Depredador 2 y Depredador: La Presa, vía una pistola antigua y un cameo de Naru (Amber Midthunder), y a Aliens (1986), ahora por la presencia del veterano Biehn…
Depredador: Cazador de Asesinos (Predator: Killer of Killers, Estados Unidos, 2025)
Dirección: Dan Trachtenberg y Joshua Wassung. Guión: Micho Robert Rutare. Elenco: Michael Biehn, Louis Ozawa, Rick González, Lindsay LaVanchy, Damien C. Haas, Andrew Morgado, Félix Solis, Doug Cockle, Lauren Holt, Jeff Leach. Producción: Dan Trachtenberg, John Davis, Marc Toberoff y Ben Rosenblatt. Duración: 85 minutos.