Dentro del paupérrimo nivel de calidad del cine contemporáneo, Influencers (2025), obra del director canadiense Kurtis David Harder distribuida por Shudder, logra la doble proeza de destacarse por su inteligencia y de superar a la primera película, la de por sí interesante Influencer (2022), aquel film del mismo Harder acerca de CW (Cassandra Naud, con un nevo bajo su ojo derecho como su personaje), esa hermosa muchacha que castigaba a las influencers descerebradas, hipócritas o banales que vendían productos al segmento infantil dejándolas abandonadas en una isla desierta de Tailandia para de inmediato vaciarles la cuenta bancaria, suplantarlas en redes sociales y simular un repliegue hacia el anonimato. CW, que en el desenlace del capítulo previo había terminado atrapada en la isla de turno sin alimentos ni agua potable ni señal alguna de teléfono por una trampa de su archienemiga y víctima Madison (Emily Tennant), tuvo una repercusión significativa en la comunidad de cinéfilos amantes del terror y los thrillers primero por la impronta de vengadora de la joven contra la fauna virtual del título, un segmento muy odiado del marketing cancerígeno de adoctrinamiento disfrazado de consejos, fanfarronería y lujos burgueses, y segundo por las mismas características del personaje, una suerte de psicópata con conciencia social -además de la digital- que unifica los ecosistemas superpuestos de los hackers, los trotamundos, los estafadores, los homicidas y los turistas ruines, esos ricachones parásitos para ser exactos.
En la secuela Harder profundiza no sólo la idiosincrasia de CW, efectivamente una mixtura de la Lisbeth Salander de Stieg Larsson, interpretada en cine por la querida Noomi Rapace, y de aquel Tom Ripley de Patricia Highsmith, encarnado en la gran pantalla por Alain Delon, Dennis Hopper y Matt Damon, entre otros, sino también el trasfondo conceptual de la propuesta en su conjunto, pensemos que ahora la narración se divide en apartados que abarcan por ejemplo un prólogo en el que se corta el cuello una influencer despreciable de extrema derecha, Ariana Winters (Veronica Long), porque “alguien” filtró un video suyo filmado por su novio, el streamer machista en público aunque pollerudo/ ultra sometido en privado Jacob Sullivan (Jonathan Whitesell), mientras era sodomizada por un tercero, o una primera parte volcada a retratar la relación en el sur de Francia entre CW y su flamante novia con la que cumple un año de amor, Diane (Lisa Delamar), vínculo que entra en crisis por la aparición de una influencer negra británica, Charlotte (Georgina Campbell), tarada que vive de publicitar maquillaje y viajes turísticos a niñas y adolescentes, que les robó la habitación de hotel que habían reservado y que para colmo capta la atención de Diane, por ello CW decide empujar a la inglesa hacia el vacío desde lo alto de un castillo medieval y más adelante estrangula a la francesa suspicaz con el cable de un velador, momento en el que se despliega la escena de créditos una vez más a la media hora aproximada de metraje.
Ahora el grueso de la historia abarca saltos en el tiempo y está orientado a explorar por un lado la cruzada de Madison, quien fuera culpabilizada y después exonerada por la retahíla de cadáveres que dejó CW a su paso, en pos de dar con el personaje de la perfecta Naud, por ello se entera del episodio de Charlotte y viaja a Francia para después terminar en Bali, Indonesia, y por el otro lado las estrategias de defensa/ control de daños de CW, quien es reconocida a raíz del nevo por un Jacob que asimismo se topó casualmente con Madison en un local nocturno de Bali, la cual le pide ayuda para encontrar a la asesina en serie entre la comunidad de habla inglesa vernácula, panorama que deriva en el raudo acercamiento de la hacker a Sullivan y su mejor amigo, Cameron (Dylan Playfair), otro machista ante el cual simula dominar a las mujeres cuando en realidad es un esclavo patético de su novia, Ariana, así las cosas CW se mete en la mansión de la pareja, roba los videos sexuales en cuestión y suelta de golpe el más jugoso en Internet, provocando el suicidio de Winters mientras Jacob se debate entre creerle a Madison o CW porque ambas acusan de homicida a la otra. Harder se luce en la fotografía y las bellas locaciones y unifica con astucia los relatos de múltiples perspectivas a lo Rashômon (1950), de Akira Kurosawa, aquel suspenso erótico de los años 80 y 90, el robo o confusión hitchcockiana de identidad modelo Highsmith y esas misiones contra la oligarquía capitalista -y sus personeros hilarantes de cotillón- del sueco Larsson.
La sumatoria de ingredientes detrás de Influencers inclina sutilmente la balanza hacia el terror por sobre el thriller gracias al volumen desvergonzado de gore y a la importancia de la sensualidad en la trama, de hecho sin mostrar demasiadas tetas o culos para no ofender al público y la crítica neopuritanos y/ o retrasados mentales del presente, en este sentido la propuesta complejiza el relato mucho más lineal de Influencer, el cual incluía un giro símil Psicosis (Psycho, 1960) al momento de saltar durante el primer acto desde Madison a CW, y como decíamos antes expande la dimensión ideológica pegándole a los “íconos” virtuales de la extrema derecha de hoy en día como nuestros Jacob y Ariana, payasos de mierda intolerantes que resultan mucho más peligrosos que la lacra estándar de los cuentapropistas digitales del marketing y la publicidad, en el relato Charlotte y la misma Madison, especie de apóstata del rubro que se redimió y ahora busca detener a la querida talibán del extremo opuesto, CW, quien considera con razón que las influencers están arruinando por sí solas la próxima generación de mujeres debido a su superficialidad, idiotez y conformismo supremo para con el discurso del mercado capitalista, ese que sólo promueve plutocracia y exclusión porque la zanahoria de la riqueza es lo único que mueve al burrito sin ética ni conciencia social. El film también aprovecha su final abierto paródico y las ganas locas del cinéfilo de izquierda de reventar con una cuchilla a los fascistas e imbéciles triviales del Siglo XXI…
Influencers (Canadá/ Estados Unidos, 2025)
Dirección y Guión: Kurtis David Harder. Elenco: Cassandra Naud, Emily Tennant, Georgina Campbell, Veronica Long, Lisa Delamar, Jonathan Whitesell, Dylan Playfair, Osric Chau, Liam James Collins, Nalani Wakita. Producción: Kurtis David Harder, Taylor Nodrick, Micah Henry y Chris Ball. Duración: 110 minutos.