El servicio de alquiler de familias comenzó a funcionar en Japón en la década del 90 como un subproducto de las capacitaciones corporativas, cuando en el mercado de la pantomima se descubre el nicho de la insatisfacción vincular en el seno de una cultura ultra hipócrita como la nipona, donde las apariencias controlan las jerarquías sociales y todo ascenso. El servicio efectivamente se basa en la contratación de actores para sustituir a familiares, amigos, parejas, conocidos y/ o compañeros de trabajo de los clientes, quienes mediante la farsa pretenden resolver algún problema acuciante apelando a estrategias que van desde el engaño, léase con terceros desconociendo la naturaleza apócrifa del asunto, hasta la ficción en términos tradicionales, con los involucrados sabiendo que están frente a una actuación de pretensiones terapéuticas de algún tipo, esquema que por supuesto en la praxis mundana nos deja con un amplio catálogo de grises que se corresponden con los involucrados y sus perspectivas individuales, siempre teniendo presente que en el ser humano la confusión es un estado casi permanente y ello puede chequearse en la recepción de cualquier obra de arte o de las mismas películas, algunos leyéndolas como documentales y otros como fantasías.
Familia en Renta (Rental Family, 2025), propuesta de la japonesa asentada en yanquilandia Mitsuyo Miyazaki alias Hikari, es la primera y sinceramente apenas correcta aproximación del mainstream hollywoodense al tema, una bastante trasnochada porque Family Romance, LLC (2019), de Werner Herzog, y Alpes (Alpeis, 2011), film de Yorgos Lanthimos, ya le ganaron de mano por mucho, amén del hecho de que la sustitución de los seres queridos viene siendo un motivo recurrente de la ciencia ficción desde la paranoia de La Invasión de los Usurpadores de Cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, 1956), de Don Siegel, y el existencialismo de Solaris (Solyaris, 1972), de Andrei Tarkovsky. El protagonista es un actor estadounidense viviendo en Japón, Phillip Vanderploeg (Brendan Fraser), quien siete años atrás se hizo conocido por un anuncio de pasta dental y hoy por hoy sobrevive con trabajos mediocres de reparto que lo llevan a aceptar participar en el servicio de alquiler de familias del título, una empresa controlada por Shinji Tada (Takehiro Hira), quien además tiene de empleada a Aiko Nakajima (Mari Yamamoto), bella mujer que suele interpretar a amantes que se disculpan ante esposas cornudas, lo que deriva en fuertes agresiones físicas.
El grueso del relato está centrado en dos trabajos a largo plazo de Vanderploeg, expatriado solitario cuyo único vínculo estable es con una prostituta de lo más simpática, Lola (Tamae Andô), hablamos primero del encargo de componer al padre hasta ese momento ausente de Mia Kawasaki (Shannon Mahina Gorman), hija mestiza/ discriminada con una progenitora que pretende matricularla en un colegio de la alta burguesía, Hitomi (Shino Shinozaki), y segundo de la misión de hacerse pasar por un periodista cubriendo la vida y carrera de un actor retirado que está perdiendo la memoria, Kikuo Hasegawa (Akira Emoto), a su vez bajo el cuidado de su hija, Masami (Sei Matobu), clienta de la compañía de Tada al igual que Hitomi. El guión de la realizadora y Stephen Blahut por un lado funciona como un homenaje tácito al arte de actuar y lo mucho que trasmite desde el embuste, aquí además con Phillip dejándose afectar por sus roles de padre y reportero, y por el otro lado explora con relativa eficacia la cultura nipona y sus manías o delirios, en suma indagando en una soledad que es universal y sistematizando un gran catálogo de fugas, redenciones, rescates, catarsis, perdones, acompañamientos y ascensos de corte institucional/ educativo/ comunal.
La película de Hikari, responsable también de la amena 37 Segundos (37 Seconds, 2019) y algunos capítulos de las series Tokyo Vice (2022-2024) y Bronca (Beef, 2023), explora el límite entre la vacuidad de la representación y la conexión genuina que surge entre los involucrados en el mediano plazo, señalando que la farsa puede quedar impune si genera felicidad y que la diferencia crucial siempre radica en darle a la gente lo que necesita y no estrictamente lo que quiere por puro capricho burgués. En este sentido la manipulación pone de manifiesto que lo que hace falta a nivel social es llenar determinados lugares que resultan intercambiables en su contenido concreto, de allí que la mentira resulte un “crimen menor”, el de la sustitución, al sopesarla con sus beneficios en caso de que el ardid apunte en serio a la sanación psicológica y no al maquiavelismo promedio capitalista. Más allá del estupendo desempeño del elenco y sobre todo de Fraser, siendo Familia en Renta parte de su claro renacimiento profesional junto con Los Asesinos de la Luna (Killers of the Flower Moon, 2023), de Martin Scorsese, La Ballena (The Whale, 2022), de Darren Aronofsky, y Ni un Paso en Falso (No Sudden Move, 2021), de Steven Soderbergh, lamentablemente el film por momentos es meloso, inverosímil y tan pérfido como el mismísimo Vanderploeg, muy cerca del telefilm noventoso y del manual de las “feel good movies” hollywoodenses más simplonas, sin embargo se deja ver gracias al desarrollo de personajes y las subtramas principales, la de la nena huérfana de padre que nos habla de la rigidez de la sociedad japonesa y aquella otra de la estrella otoñal de la pantalla que enfatiza la amnesia cultural del Siglo XXI a escala planetaria, en esencia recursos que compensan el poco background de la criatura de Fraser y algún trazo grueso -digno del progresismo cutre, hoy en extinción- como el primer encargo del protagonista, eso de casarse con una lesbiana de clóset, Yoshie Ikeda (Misato Morita), para poder independizarse de su familia conservadora y mudarse a Canadá con su pareja real, Jun (Nanami Kawakami). El último e interesante acto analiza el costado negativo de las estafas del corazón y esta ortopedia emocional en general aunque Hollywood tiende a banalizarlo todo desde la apropiación cultural de dejo turístico idiota, aquí en cierta medida matizada por los miembros nipones del equipo técnico y creativo…
Familia en Renta (Rental Family, Estados Unidos/ Japón, 2025)
Dirección: Hikari. Guión: Hikari y Stephen Blahut. Elenco: Brendan Fraser, Takehiro Hira, Mari Yamamoto, Shannon Mahina Gorman, Akira Emoto, Shino Shinozaki, Sei Matobu, Misato Morita, Nanami Kawakami, Tamae Andô. Producción: Hikari, Julia Lebedev, Eddie Vaisman y Shin Yamaguchi. Duración: 110 minutos.