¿Está Funcionando Esto? (Is This Thing On?)

Terapia con micrófono abierto

Por Emiliano Fernández

En cualquier otra época Bradley Cooper en formato director no pasaría de la categoría de un artesano anodino con delirios de autor pero el nuevo milenio todo lo puede, en concreto gracias a sus infinitas espirales de mediocridad, y por ello cierta crítica de cine perezosa, ignorante o conservadora -o los tres cosas juntas, como suele suceder- trata de inflarlo al nivel de lo mejorcito que tiene para ofrecer el mainstream contemporáneo para adultos, un rubro casi inexistente en el reino de las franquicias y del contenido chatarra/ banal para los descerebrados fanáticos del streaming y las redes sociales. La verdad es que la aparición de la tercera película como realizador de Cooper, ¿Está Funcionando Esto? (Is This Thing On?, 2025), termina de confirmar que las intenciones del señor siempre son buenas y los resultados un tanto insípidos con sutiles diferencias, por ello se podría decir que el nuevo convite se ubica en términos cualitativos entre Nace una Estrella (A Star Is Born, 2018), tercera y eficaz remake de la epopeya original de 1937 de William A. Wellman, y Maestro (2023), biopic olvidable para Netflix alrededor de Leonard Bernstein, en suma dos films que además lo tenían como protagonista y que buscaban desesperadamente colarse entre las obras nominadas durante la reglamentaria temporada de premios de sus respectivos años.

 

Se supone que ¿Está Funcionando Esto? está basada en la vida de un ignoto comediante inglés, John Bishop, sin embargo gran parte del guión fue ideado por el verdadero artífice del proyecto, Will Arnett, quien definitivamente transformó el asunto en un vehículo para sí mismo porque el susodicho, un actor apenas conocido por sus participaciones en la serie Arrested Development (2003-2019) y una infinidad de películas animadas infantiles para las que aportó su voz de barítono, es el que se luce a más no poder en la tercera aventura de Cooper detrás de cámaras, incluso permitiéndole a Arnett un salto muy marcado hacia el registro dramático. El film no tiene una historia propiamente dicha y gira incansablemente sobre la misma exacta situación: Alex (Arnett), que trabaja difusamente en finanzas, y Tess Novak (Laura Dern), una jugadora profesional de vóley retirada, son un matrimonio de cincuentones en proceso de separación y de dividir el cuidado de sus dos hijos pequeños, Félix (Blake Kane) y Jude (Calvin Knegten), por lo que para esquivar la depresión Alex participa de una noche de “micrófono abierto” en un célebre bar de stand-up de Manhattan, Comedy Cellar, decisión que muta en algo habitual como si se tratase de terapia psicológica a la vista de todos porque en sus monólogos ventila su frustración y la intimidad familiar.

 

A pesar de que la película introduce un par de variaciones de la premisa central típicas del folletín modelo screwball comedy, como el affaire del protagonista con otra comediante del club, Jill (Jordan Jensen), y la poco probable visita casual de Tess al lugar con otro hombre y potencial amante, Laird (Peyton Manning), lo cierto es que a la faena le lleva casi una hora desarrollar un planteo que parece extraído de cualquier trabajo del montón de Woody Allen o Paul Mazursky o Robert Altman aunque por supuesto sin el talento de aquellos, para colmo el horizonte discursivo de la propuesta está orientado a un regreso un tanto light y sin convicción al matrimonio tradicional porque la segunda mitad apunta en su totalidad a las idas y vueltas histéricas de unos Novak que se reconcilian al sentirse “erotizados” por la experiencia en el Comedy Cellar, en esencia ella desconociendo la faceta masoquista verbal de su esposo y él ventilando adelante de ella -sin verla entre el público- que se acostó con Jill. La movida retórica, como decíamos antes un tanto leve porque pretende dejar a todos contentos y está enmarcada en un flamante “no compromiso” de parte de ambos como si el borrón y cuenta nueva fuese posible luego de 26 años juntos, resulta demasiado woke para una lectura de derecha y muy ambigua para todos los potenciales espectadores de izquierda.

 

Como efectivamente fue su objetivo desde el vamos, Arnett sobresale en un rol “serio” y junto a su socio, un Cooper hiper adepto a la fotografía documentalista de primeros planos movedizos permanentes, se asegura de rodearse de veteranos a los que no se les puede objetar absolutamente nada, enjambre que abarca a la exquisita Dern, el dúo que interpreta a los progenitores de Alex, Ciarán Hinds y Christine Ebersole, y la dupla que compone a la infaltable pareja amiga del matrimonio protagónico, Andra Day y el propio Cooper, aquí también luciéndose como un actor que siguiendo el ejemplo de Alex termina dejando a su esposa en otra jugada donde domina la tibieza ideológica porque la mujer sigue ejerciendo influencia en la vida del varón, ya separado. En contraposición con respecto al confuso/ ambivalente retrato del divorcio, nada menos que el eje de la obra, encontramos algunas nociones potables en lo que atañe a la necesidad de admitir las desdichas ocasionales del prójimo, reconociendo que el cónyuge a veces puede ser infeliz en la pareja y no por la pareja, y la aceptación de la preponderancia de los ideales en materia del amor, los cuales se marchitan como el mismo cuerpo con el devenir de los años, credo interesante que le añade una pátina de madurez a un film ameno, demasiado extenso y destinado al olvido…

 

¿Está Funcionando Esto? (Is This Thing On?, Estados Unidos, 2025)

Dirección: Bradley Cooper. Guión: Will Arnett, Bradley Cooper y Mark Chappell. Elenco: Will Arnett, Laura Dern, Andra Day, Christine Ebersole, Jordan Jensen, Ciarán Hinds, Bradley Cooper, Peyton Manning, Blake Kane, Calvin Knegten. Producción: Will Arnett, Bradley Cooper, Weston Middleton y Kris Thykier. Duración: 121 minutos.

Puntaje: 6