Los Extraños: Capítulo 3 (The Strangers: Chapter 3, 2026), nuevamente dirigida por el finlandés Renny Harlin como en el caso de los dos bodrios previos, Los Extraños: Capítulo 1 (The Strangers: Chapter 1, 2024) y Los Extraños: Capítulo 2 (The Strangers: Chapter 2, 2025), es una película extremadamente fallida que pasa a cerrar una trilogía de corolarios que nadie pidió de Los Extraños (The Strangers, 2008), recordada obra de Bryan Bertino sobre la aleatoriedad de la violencia posmoderna y los miedos de los burgueses al respecto, y su primera y digna secuela, Los Extraños: Cacería Nocturna (The Strangers: Prey at Night, 2018), opus de Johannes Roberts que acercaba la premisa hacia el mainstream. Este tríptico, rodado en Eslovaquia durante el año 2022 y después sometido a una retahíla de modificaciones debido a la calamitosa respuesta del público y la crítica, simboliza muchas de las características del Hollywood más concentrado, necio y mediocre contemporáneo, pensemos que la nueva propuesta es lenta, boba y aburrida y está actuada a destajo, mal escrita y repleta de clichés y escenas de relleno que sólo sirven para alargar el metraje y seguir facturando con la misma exacta fórmula de siempre, cada segundo más devaluada. Hoy poco y nada queda de aquel slasher agrio autoconsciente de la odisea de Bertino, más cerca de Michael Haneke que del Wes Craven irónico noventoso en su sadismo comunal.
La trama nos presenta otro prólogo rutinario, ahora con la muerte en un hotel del pueblo de Venus de Claire (Hannah Galway), y luego nos lleva al final del episodio previo, cuando nuestra heroína, Maya (Madelaine Petsch), asesina a Shelly/ Pin-Up Girl (Ema Horvath), una de las responsables del martirio que viene sufriendo desde que los psicópatas del título, trío que también incluye a Gregory/ Scarecrow (Gabriel Basso), la pareja de la finada, y Jasmine/ Dollface (Ella Bruccoleri), otra adepta al homicidio, reventasen al novio de la protagonista, Ryan (Froy Gutiérrez). El jefe policial del lugar, el Sheriff Rotter (Richard Brake), es padre de Gregory y se la pasa encubriendo los crímenes de su vástago y los otros dos como si se tratase de una enfermedad incurable, siempre y cuando no acuchillen a un habitante del pueblito, donde todos parecen conocer la verdad pero nadie dice o hace nada para detener esta racha de impunidad. El grueso de la historia combina por un lado el proceso de cooptación de Maya por parte de Gregory, de hecho deseoso de reemplazar a Shelly con su adversaria y por ello muy preocupado por llevarla psicológicamente hasta el límite de la cordura, y por el otro lado la llegada a Venus de la hermana de Maya, Debbie (Rachel Shenton), con la firme intención de encontrarla apelando a la ayuda de dos machos, hablamos de su esposo, Howard (George Young), y un bravucón, Marcus (Miles Yekinni).
El planteo incluye una catarata de flashbacks para explicitar la identidad de los loquitos sin curiosamente poner en evidencia sus motivaciones, en apariencia la obsesión de una odisea que tiende a autotraicionarse porque no sabe qué hacer con sus propios ejes y latiguillos. Empezando con un cover de The Sound of Silence (1964), de Simon & Garfunkel, a cargo de Shelby Carter, y finiquitando con Nights in White Satin (1967), gran himno de uno de los santos patrones del rock psicodélico y su homólogo progresivo, The Moody Blues, sin olvidarnos de esas Crazy on You (1975), de Heart, y Cold Hard Bitch (2003), de Jet, que también suenan a lo largo del metraje, en pantalla desfilan unas cuantas escenas idiotas o increíbles como por ejemplo el robo de la patrulla del Sheriff Rotter a instancias de Maya o aquella del jerarca de la fuerza policial de Venus arrastrando a plena luz del día el cadáver de su subordinado, Tommy Walters (Pedro Leandro), ante los ojos de Debbie y su colorida comitiva, momentos que sin duda ayudan a situar al personaje del querido Brake como uno de los más imbéciles del mainstream reciente (y eso es decir mucho). La única secuencia interesante es la de Gregory colocándole por primera vez a la protagonista la máscara de Shelly y regalándole un beso, sobre todo por el marco amoroso y la sustitución de la pareja romántica/ homicida del líder del trío de chiflados, algo tampoco profundizado por el film.
Más allá de cierto tufillo casi sacrílego a Terciopelo Azul (Blue Velvet, 1986), de David Lynch, a raíz de la presencia de un pueblito rebosante de secretos, connivencias y policías muy corruptos, la sensación del espectador es que estamos ante un “directo a video” de las décadas del 80 o 90 aunque sin dosis considerables de sangre, sarcasmo y tetas y culos, los tres alicientes del cine chatarra de la época, y sin el ascetismo inteligente de la epopeya de 2008, excusa para pensar el absurdo o sustrato caprichoso detrás de la virulencia humana. La fijación de Los Extraños: Capítulo 3 con explicar todos los acontecimientos y dejar en evidencia la identidad de los lunáticos no compensa su redundancia dentro del slasher, las torpezas acumuladas y especialmente la poca imaginación y el poco criterio narrativo/ retórico/ discursivo de Harlin y los guionistas, Alan Freedland y Alan R. Cohen, amén del hecho de que la movida asimismo sabotea el encanto misterioso de la original porque efectivamente la violencia en la praxis mundana suele ser aleatoria al punto de poner en ridículo toda la paranoia de los burgueses en torno a la seguridad, fetiche del privilegiado que no comprende que recluirse en su casita no lo salvará de los desajustes parasitarios neocapitalistas a gran escala, fuente de la crueldad imperante en todos los recovecos del Siglo XXI. En la película la complicidad aparece como una suerte de estado hipnótico que “chupa” a ese tarado del montón que termina formando parte de la corruptela y la masacre, en este caso Maya, a la que supuestamente Gregory conduce al silencio o la serenidad de la oscuridad, luego de la cacería interminable contra la susodicha y los asesinatos de su novio y su hermana, un dolor que llena el vacío afectivo y que a esta altura ya pasó ampliamente la frontera del ridículo y la banalidad de la mano de tanta ineptitud en cuanto al deporte del asesinato en secuencia, en el relato un automatismo insípido y alienante más del mercado…
Los Extraños: Capítulo 3 (The Strangers: Chapter 3, Estados Unidos, 2026)
Dirección: Renny Harlin. Guión: Alan R. Cohen y Alan Freedland. Elenco: Madelaine Petsch, Gabriel Basso, Ema Horvath, Ella Bruccoleri, Richard Brake, Miles Yekinni, Rachel Shenton, George Young, Pedro Leandro, Ben Cartwright. Producción: Madelaine Petsch, Christopher Milburn, Courtney Solomon, Mark Canton, Gary Raskin, Charlie Dombek y Alastair Burlingham. Duración: 91 minutos.