La mediocridad del cine de acción del Siglo XXI es penosa y para comprobarlo basta con chequear las películas del género que todavía se estrenan en salas tradicionales, la enorme mayoría protagonizadas por Jackie Chan, Dwayne Johnson, Gerard Butler y Jason Statham, unos esperpentos que se especializan de manera muy precaria en distintos segmentos de un mercado que en las décadas del 80 y 90 era gigantesco: el hongkonés pretende hacerse cargo de los fanáticos de las artes marciales, The Rock del público familiero idiota, Butler de los amigos de las épicas polirubro y el pelado inglés definitivamente se cree que es un heredero de aquella vertiente más popular de los otrora colosos Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis, por supuesto sin el talento del primero, los músculos del segundo y el carisma del tercero. De los cuatro sólo el asiático ofreció películas realmente atendibles, como El Maestro Borrachón (Jui Kuen, 1978), de Yuen Woo-ping, Historia Policial (Ging Chaat goo si, 1985), del propio Chan, La Leyenda del Maestro Borrachón (Jui Kuen II, 1994), de Lau Kar-leung, y Masacre en Nueva York (Hung Fan Kui, 1995), de Stanley Tong, obras valiosas con piruetas hilarantes símil slapstick o comedia física muda.
Statham especialmente no deja de torturarnos con chatarra porque es quizás el más prolífico en una etapa de su carrera/ vida en la que está al borde de no poder correr como antes ni desperdigar tantos combates coreografiados, en esencia unos 58 años que todavía no le impiden rodar bodrios y bodrios que continúan llegando a la cartelera internacional cuando films interesantes en serio quedan en el camino, pensemos en basura de la talla de Rápidos y Furiosos X (Fast X, 2023), de Louis Leterrier, Megalodón 2: El Gran Abismo (Meg 2: The Trench, 2023), de Ben Wheatley, Los Indestructibles 4 (Expend4bles, 2023), de Scott Waugh, Beekeeper: Sentencia de Muerte (The Beekeeper, 2024) y Rescate Implacable (A Working Man, 2025), ambas de David Ayer. Su flamante vehículo comercial, El Guardián: Último Refugio (Shelter, 2026), film a cargo de un Ric Roman Waugh que es el hermano mayor de ese Scott que lo dirigió en Los Indestructibles 4, pretende ser un poco menos exagerado, torpe y grasiento aunque a decir verdad reincide en los latiguillos quemados de siempre y/ o en la incapacidad señalada de la acción del nuevo milenio en materia de sacar partido de premisas, personajes y escenas que se vienen refritando desde los años 60 y 70.
Pareciera que El Guardián: Último Refugio se propone denunciar la vigilancia orwelliana de nuestros días y la corrupción de la mafia estatal/ militar/ empresarial que controla los hilos sociales, amén de cierta idea igual de esquemática vinculada a vociferar que el aparato de represión capitalista debería estar vinculado a criterios humanistas y menos sometido a la obediencia ciega, no obstante el grueso del metraje vuelve a estar dedicado a la cara de piedra de Statham y al reciclaje sin imaginación alguna ni profundidad discursiva de los dos grandes clichés de los productos previos del pelado, léase la protección de una mocosa/ preadolescente del montón, aquí llamada Jessie (Bodhi Rae Breathnach), el “equipaje” que debe salvarse, y la cruzada de supervivencia o venganza del protagonista, Michael Mason (Statham), un agente de elite del MI6 que debió pasar a la clandestinidad cuando se negó a matar a un científico iraní después de que le diera al gobierno británico toda la información sobre el programa nuclear en cuestión, todo gracias a los dos villanos de turno, el ex jefazo directo Stephen Manafort (Bill Nighy) y la Primera Ministra Fordham (Harriet Walter), sin olvidarnos de una red de espionaje masivo ilegal vía inteligencia artificial desde el Estado.
Lo único más o menos potable que ha entregado Waugh en su carrera de tres décadas pasa por la apocalíptica El Día del Fin del Mundo (Greenland, 2020) y los dramas carcelarios Criminal (Felon, 2008) y Maestro del Crimen (Shot Caller, 2017), ya que el resto de su producción artística deja muchísimo que desear, recordemos las horrendas La Próxima Víctima (In the Shadows, 2001), El Infiltrado (Snitch, 2013) y Campeones Nacionales (National Champions, 2021) y el apestoso ciclo con Butler, su actor fetiche, de Presidente bajo Fuego (Angel Has Fallen, 2019), Escape bajo Fuego (Kandahar, 2023) y El Día del Fin del Mundo: Migración (Greenland 2: Migration, 2026), constituyendo la odisea de 2020 la excepción a la regla. Escrita por Ward Parry, cuyo único opus previo es una Clase Z que no vio nadie, La Destrucción (The Shattering, 2015), de Jason Boritz, El Guardián: Último Refugio -típico título bipartito que surge cuando los distribuidores para el mercado hispanoparlante no se ponen de acuerdo- le clava otro clavo más al ataúd del cine de acción posmoderno, uno extremadamente desganado que no apela al cerebro ni al corazón ni a las entrañas y únicamente desparrama previsibilidad, escenas automatizadas y errores varios…
El Guardián: Último Refugio (Shelter, Estados Unidos/ Reino Unido/ Canadá, 2026)
Dirección: Ric Roman Waugh. Guión: Ward Parry. Elenco: Jason Statham, Bodhi Rae Breathnach, Harriet Walter, Bill Nighy, Naomi Ackie, Daniel Mays, Céline Buckens, Bryan Vigier, Michael Shaeffer, Tom Wu. Producción: Jason Statham, Greg Silverman, John Friedberg, Brendon Boyea y Jon Berg. Duración: 108 minutos.