La comedia paródica moderna nace con los Hermanos Marx y algunos detalles del cine de Billy Wilder para eventualmente experimentar una expansión de la mano de Jerry Lewis, Blake Edwards, Mel Brooks, Carl Reiner, Woody Allen y aquel Stanley Kubrick de Dr. Strangelove or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (1964). La primera degradación cualitativa se produce durante la generación siguiente gracias a la intervención de directores y guionistas ya no tan astutos o vanguardistas aunque no menos talentosos dentro de sus respectivas “zonas de confort” artísticas, casi siempre vinculadas al terror, pensemos por ejemplo en Joe Dante, Lloyd Kaufman, Sam Raimi, John Landis, Tim Burton y Peter Jackson, más allá de la vertiente animada irónica de Matt Groening, Mike Judge, Seth MacFarlane y la dupla compuesta por Trey Parker y Matt Stone, por un lado, y aquella esplendorosa tradición inglesa que va desde Peter Sellers y los Monty Python hasta Sacha Baron Cohen y Edgar Wright, por el otro lado. Ahora bien, los principales acólitos de la comedia paródica de viñetas modelo Brooks, un formato con blancos muy específicos de ataque/ homenaje, se condicen con el equipo creativo estadounidense conocido como ZAZ o Zucker, Abrahams y Zucker, trío de Jim Abrahams y los hermanos David y Jerry Zucker que patentaría una versión exacerbada del engranaje en cuestión mediante tres películas que provocaron una revolución y una infinidad de imitaciones de muchísima menor calidad, apuntamos a Airplane! (1980), sobre el cine catástrofe de los años 70, Top Secret! (1984), acerca de las propuestas bélicas, musicales y de espionaje circa Guerra Fría, y finalmente la archiconocida The Naked Gun: From the Files of Police Squad! (1988), mega burla de los policiales procedimentales y el film noir en general basada en una mítica serie del colectivo que fue cancelada por la cadena ABC luego de apenas seis episodios, Police Squad! (1982). El esquema estaba sustentado en una comedia seca de chistes hiperquinéticos alrededor del slapstick, los gags visuales, el absurdo, los sketchs semi surrealistas, las interpelaciones a cámara y los juegos de palabras o doble sentido, amén de ese “ida y vuelta” entre el fondo delirante de cada secuencia y un primer plano con los protagonistas y sus caras de piedra.
La degradación escalonada del humor satírico modelo ZAZ llega a su piso con la aparición de otro grupete conocido como los Hermanos Wayans, una pandilla de idiotas sin talento que alcanza cierto éxito en la televisión, concretamente con In Living Color (1990-1994) y The Wayans Bros. (1995-1999), trabajos respectivamente para Fox y The WB, e incluye entre sus filas a Keenen Ivory Wayans, director/ productor/ guionista, y el dúo conformado por Marlon y Shawn Wayans, protagonistas/ guionistas/ productores. El equipo, que suele incluir de manera muy accesoria a otros integrantes de la familia, salta al séptimo arte de la mano de dos parodias de la cultura e idiosincrasia afroamericana, I’m Gonna Git You Sucka (1988), de Keenen, y Don’t Be a Menace to South Central While Drinking Your Juice in the Hood (1996), dirigida por Paris Barclay, y goza de un período de resonancia comercial gracias a una seguidilla de cuatro mamarrachos firmados por Keenen, en primera instancia Scary Movie (2000) y Scary Movie 2 (2001), sátiras principalmente del slasher posmoderno símil las franquicias que empezaron con I Know What You Did Last Summer (1997), de Jim Gillespie, y Scream (1996), joya de Wes Craven, y en segundo lugar White Chicks (2004) y Little Man (2006), films pedestres de un único chiste construidos alrededor de Marlon y Shawn simulando ser mujeres blancas a lo Some Like It Hot (1959), de Wilder, y en torno a un Marlon enano -CGI lastimoso de por medio- queriendo pasar por bebé en una parentela bastante ingenua. Keenen y Shawn se retiran de la sociedad después del fracaso en taquilla de Dance Flick (2009), sátira vacua de los musicales que dirigió un sobrino, Damien Dante Wayans, jugada que dejó a Marlon en soledad para intentar recuperar el favor del público en convites incluso peores que los previos, pelotón en el que entran Fifty Shades of Black (2016), parodia a cargo de Michael Tiddes de Fifty Shades of Grey (2015), de Sam Taylor-Johnson, y ese díptico de A Haunted House (2013) y A Haunted House 2 (2014), burlas de Paranormal Activity (2007), de Oren Peli, y ambas también dirigidas por un Tiddes que es el principal cómplice de Marlon junto con Rick Álvarez, este último el responsable de los guiones y de la producción junto con nuestra voz cantante y sus ganas de seguir actuando.
Al hablar de Marlon se suele pasar por alto que ofreció trabajos actorales valiosos, sobre todo Requiem for a Dream (2000), de Darren Aronofsky, On the Rocks (2020), de Sofia Coppola, Respect (2021), de Liesl Tommy, Air (2023), de Ben Affleck, y Him (2025), de Justin Tipping, no obstante su cúmulo de chatarra cinematográfica para minusválidos mentales termina enterrando cualquier alternativa profesional a largo plazo, rubro en el que también caen sus dos incursiones humorísticas por fuera de la parodia, Naked (2017) y Sextuplets (2019), bodrios para Netflix nuevamente con Tiddes y Álvarez a su lado. Scary Movie 3 (2003) y Scary Movie 4 (2006), ambas de un devaluado David Zucker, y Scary Movie 5 (2013), dirigida por Malcolm D. Lee pero con un guión de Zucker y ese socio de las anteriores, Pat Proft, no contaron con participación de los Hermanos Wayans por una disputa económica que maquillaron de “diferencias creativas” con la Dimension Films de Harvey y Bob Weinstein, por ello no es de extrañar que con la caída en desgracia en 2017 de Harvey, por las múltiples denuncias de acoso sexual y violaciones en su contra, y con la subsiguiente bancarrota de la empresa, hoy en esencia en manos de Paramount Pictures, se haya montado un “operativo retorno” para resucitar a la gallina de los huevos de oro de los Wayans, cuyo resultado es Scary Movie (2026), flamante desastre de Tiddes y compañía que busca desesperadamente oficiar de reboot de la franquicia y secuela espiritual de Scary Movie 2. Siguiendo esta lógica, aquí regresan los personajes de Shawn y Marlon, Ray Wilkins y el drogón Shorty Meeks, y las dos protagonistas del asuntillo hasta Scary Movie 4, Anna Faris como Cindy Campbell y Regina Hall en la piel de Brenda Meeks, negra que ocupa el lugar de la mejor amiga de Cindy, la hermana de Shorty y la hoy esposa de Ray, homosexual reprimido de las postrimerías del Siglo XX, una gran excusa para que desfilen chistes trasnochados, palurdos, previsibles, conservadores y/ o desganados mientras regresa el asesino de 26 años atrás, Ghostface, y se presentan protagonistas más jóvenes como las hijas de Campbell, Tuesday (Savannah Lee Nassif) y Sara (Olivia Rose Keegan), ésta una drogadicta con un novio que es el sospechoso más obvio, Jack (Cameron Scott Roberts).
El guión de Álvarez más Marlon, Shawn, Keenen y Craig Wayans, otro sobrino del resto, comienza con una participación de Carmen Electra y esa Teyana Taylor de One Battle After Another (2025), de Paul Thomas Anderson, y a posteriori se despacha con un popurrí de latiguillos cómicos con blancos diversos en línea con Michael (2026), de Antoine Fuqua, Weapons (2025), de Zach Cregger, Final Destination: Bloodlines (2025), de Zach Lipovsky y Adam B. Stein, Sinners (2025), del lelo Ryan Coogler, K-Pop Demon Hunters (2025), de Chris Appelhans y Maggie Kang, Heart Eyes (2025), de Josh Ruben, Nosferatu (2024), de Robert Eggers, Longlegs (2024), obra de Osgood Perkins, The Substance (2024), de Coralie Fargeat, Heretic (2024), de Scott Beck y Bryan Woods, Saltburn (2023), de la británica Emerald Fennell, M3GAN (2022), de Gerard Johnstone, Smile (2022), film de Parker Finn, Everything Everywhere All at Once (2022), de Daniel Kwan y Daniel Scheinert, Ma (2019), de Tate Taylor, Halloween (2018), de David Gordon Green, Get Out (2017), de Jordan Peele, Terrifier (2016), de Damien Leone, John Wick (2014), de Chad Stahelski, y la serie Wednesday (2022-2025), producto de Alfred Gough y Miles Millar para Netflix, entre otros blancos del montón como las relecturas de I Know What You Did Last Summer y Scream. 20 años después del último “tanque” de los Wayans, Little Man, y 38 luego del puntapié inicial de esta retahíla de basura, I’m Gonna Git You Sucka, los señores hoy entregan un esperpento sin gracia ni una mísera novedad en el horizonte salvo la colección de películas recientes satirizadas, todos clichés que no generan viñeta potable alguna ni sonrisa al paso. Lo único que más o menos funciona radica en el prólogo con la cita romántica de Taylor, el segmento con Kenan Thompson como Michael Jackson, músico que ya había aparecido en Scary Movie 3 y Scary Movie 4 en los zapatos de Edward Moss, y esos minutos finales en los que se llega al paroxismo de la metadiscursividad generando tensión vía la lucha -más tácita que real- entre el elenco original y los personajes nuevos introducidos para que hagan “cosas de jóvenes” como si a los espectadores veinteañeros les importase algo este bodrio, pensemos que el público verdadero potencial ya supera tranquilamente los 40 años de edad.
Los chistes sexuales, raciales, políticos, económicos y culturales, más aquellos relacionados con la industria del espectáculo de Estados Unidos y los correspondientes a la pandemia del coronavirus o el hilarante asalto al Capitolio de 2021 por parte de la lacra trumpista, llegan muy tarde luego del ascenso de la nueva derecha, las barbaridades que pueden leerse en redes sociales y la rauda caída en desgracia del MeToo por saturación, corrección política y banalización marketinera, sintiéndose en conjunto como un amasijo de estereotipos que sólo rozan la eficacia cuando los negros se victimizan socialmente a destiempo (en realidad son los latinos los parias en la yanquilandia del Siglo XXI) y en ocasión de la escena del metro/ subterráneo en la que una sarta de psicópatas enmascarados viaja con una ninfa woke del montón (las frasecitas que dispara, todas centradas en los pronombres y la idiotez del lenguaje inclusivo, pintan un sustrato inofensivo que se vendía de izquierda sin serlo y que terminó sepultado, como decíamos antes, por la propia estupidez y el discurso de odio de los neonazis de mierda en el poder en Argentina, Chile y los mismos Estados Unidos). Llama la atención la ausencia de misiles verbales contra el terror elevado, más allá de los sketchs respetuosos sobre las obras del gremio, en contraposición a la bomba ultra directa que le llega a la supuesta “comedia elevada” de Judd Apatow, señalándola como un ámbito carente de risas donde los caucásicos pretenden pasar por inteligentes o algo así, alusión que arriba con un generoso retraso de por lo menos una década como la enorme mayoría de los chascarrillos. El autohomenaje a White Chicks durante la parodia de The Substance, los cameos de “famosos”, como Anthony Anderson, Kai Cenat o Shaquille O’Neal, y de gente de antaño de esta misma saga, como Cheri Oteri, Chris Elliott o aquel Dave Sheridan como Doofy Gilmore, y las bromas marca registrada sobre drogas y perversiones libidinosas no justifican la existencia de la película, al igual que el aparente objetivo de fondo de sacudir un poco la modorra de la cartelera global a raíz de la ausencia de comedias tontuelas old school que se crean irreverentes en un nuevo milenio muy avanzado o demasiado cínico y presumido para reírse de las pavadas de la cultura popular que los Wayans suelen fetichizar sistemáticamente. El problema de siempre de los hermanos, la vulgaridad o acuciante falta de talento, timing cómico y una mínima perspicacia en el rubro que sea, vuelve a embarrar el resultado hasta hacerlo indistinguible con cualquier otro exploitation del ecosistema hollywoodense de aquella Scary Movie primigenia del 2000, catalizadora de una enorme colección de epopeyas impresentables con el “Movie” en el título para dar a entender de manera tajante el género o subgénero explotado desde la mordacidad, todo un acervo ya completamente seco en cuanto a su creatividad, posible vigencia e incluso sentido lúdico…
Scary Movie (Estados Unidos, 2026)
Dirección: Michael Tiddes. Guión: Marlon Wayans, Shawn Wayans, Keenen Ivory Wayans, Craig Wayans y Rick Álvarez. Elenco: Anna Faris, Regina Hall, Marlon Wayans, Shawn Wayans, Olivia Rose Keegan, Cameron Scott Roberts, Dave Sheridan, Savannah Lee Nassif, Cheri Oteri, Chris Elliott. Producción: Marlon Wayans, Shawn Wayans, Craig Wayans, Neal H. Moritz y Rick Álvarez. Duración: 96 minutos.