El Día D: Bajo Presión (Pressure)

El clima puede destruirnos

Por Emiliano Fernández

En pleno Siglo XXI, un tiempo plagado de conflictos bélicos de diversa índole y problemas muy específicos vinculados al capitalismo salvaje, los oligarcas tecnológicos, la inequidad económica, el analfabetismo político y el surgimiento de un neofascismo estrafalario en redes sociales y similares, resulta increíble que todavía se sigan rodando películas acerca de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), una contienda estereotipada de un mundo que en gran medida desapareció junto con sus dos consecuencias lógicas, el Estado de Bienestar y la Guerra Fría entre yanquilandia más sus esclavos y el Bloque Soviético. En esta movida trasnochada intervienen varios factores en sintonía con la nostalgia cultural, la estupidez marketinera, el conservadurismo del mainstream y cierta petrificación de los discursos históricos que tiende al reduccionismo u homologar al conflicto de turno con un villano que todo lo explica y aglutina, Adolf Hitler, lo que por un lado da a entender que se considera que todas las refriegas posteriores dejaron de ser tan transparentes, léase mutaron en muy complejas, y por el otro lado asimismo pone de relieve que en el Primer Mundo adoran fingir demencia ya que fue precisamente la inacción de Europa y Estados Unidos la que le permitió a aquella Alemania nazi prepararse a lo largo de casi una década para desatar la Segunda Guerra Mundial, fuerte jingoísmo que se anunció incansablemente e incluso fue anticipado por pactos varios de “no agresión” entre países que después no los cumplieron.

 

De vez en cuando aparece algún que otro film que ofrece una óptica entre novedosa y poco trabajada a escala retórica -sin tanto triunfalismo chauvinista- sobre este conflicto, como por ejemplo El Código Enigma (The Imitation Game, 2014), de Morten Tyldum, Dunkirk (2017), de Christopher Nolan, Jojo Rabbit (2019), de Taika Waititi, Oppenheimer (2023), también de Nolan, y la obra minimalista que nos ocupa, El Día D: Bajo Presión (Pressure, 2026), trabajo de Anthony Maras que sin llegar ni remotamente al nivel de calidad de las anteriores por lo menos enfoca la célebre Batalla de Normandía u Operación Overlord o Día D, el enorme desembarco anfibio del 6 de junio de 1944 que terminaría liberando a la Francia ocupada por las Fuerzas del Eje, desde los preparativos meteorológicos de los Aliados y la posibilidad de que dos tormentas terminen saboteando las decisiones militares. Basado en la obra de teatro de 2014 de David Haig, el guión del susodicho y el realizador se concentra en la batalla dialéctica entre el meteorólogo escocés James Stagg (Andrew Scott), un diletante del clima como incógnita, y su colega norteamericano, Irving P. Krick (Chris Messina), adepto a la evidencia de los datos que se repiten, y por cierto tiene por telón de fondo a los fantasmas del responsable de Overlord, aquel general estadounidense Dwight D. Eisenhower (Brendan Fraser), preocupado por el desastre de la Operación Tigre, ensayo previo en el que fallecieron accidentalmente 749 soldados gracias a “fuego amigo”.

 

En términos generales está bastante bien diagramada la lucha entre la fe en la redundancia del clima bajo condicionales similares, la posición del yanqui, y la idea de la metamorfosis intrínsecamente imprevisible del tiempo incluso en un contexto de variables en apariencia estables/ fijas, la perspectiva del británico, a lo que se suma el clásico personaje femenino forzado del nuevo milenio, Kay Summersby (Kerry Condon), la secretaria de impronta humanista de Eisenhower, y una contienda ideológica/ política/ actitudinal accesoria entre el general inglés Bernard Montgomery (Damian Lewis), todo un loquito derechoso de la guerra que no acepta posponer el ataque, y el personaje del gordinflón Fraser, una versión más sensible o de seudo izquierda que de todos modos se muestra impasible porque no le permite ausentarse a Stagg para que compruebe si su esposa embarazada y desaparecida logró sobrevivir a un bombardeo germano sobre un hospital. Maras, aquel responsable de la amena aunque inferior Hotel Mumbai (2018), maneja con eficacia la tensión en la psiquis del protagonista, el escocés, entre su profesionalismo exacerbado y la angustia en su vida privada, precisamente, a raíz del “detalle” de desconocer el destino de su mujer y su crío, por ello esa idiosincrasia meteorológica -casi autista y centrada en la destrucción latente- no puede confirmar el sol radiante que quiere Eisenhower para la fecha tentativa original del desembarco, el 5 de junio de 1944, mientras la incertidumbre por su familia lo carcome.

 

El fetiche narrativo de El Día D: Bajo Presión pasa por la necesidad de fondo de llegar a una posición negociada entre el fatalismo de Stagg y el optimismo del estadounidense soberbio, planteo que también implica una disputa a tres puntas entre el simplismo de las cúpulas castrenses, el relativismo fundamentalista de la criatura del estupendo Scott y la falta de autocrítica de Krick, este último en esencia un narcisista adicto a la demagogia y con una suerte monumental que le permitió transformarse en la “mascota del clima” de Eisenhower, un ladero de confianza en contraposición al recién llegado para comandar el asunto, Stagg. El film es un estudio de la influencia del azar o lo desconocido en la toma de decisiones estratégicas, siempre con un trasfondo de fricciones porque el ser humano todo lo lleva al terreno de un ego contra otro ego, cada uno respaldado por datos y previsiones diferentes. Maras compensa con el desempeño del elenco su tradicionalismo en materia del núcleo dramático y el desarrollo de personajes, en general correctos aunque basándose en dicotomías hollywoodenses de larga data, hoy como decíamos antes tratando de convertir a todos estos técnicos en héroes silenciosos o porfiados en el encadenamiento de los sucesos históricos y sus minucias. Quizás más extensa de lo conveniente y un poco sermoneadora y sentimentaloide en su último acto, la odisea resulta entretenida, no romantiza a la masacre en cuestión y sobrevive al hecho de que sabemos desde el vamos el resultado del Día D…

 

El Día D: Bajo Presión (Pressure, Reino Unido/ Estados Unidos/ Francia, 2026)

Dirección: Anthony Maras. Guión: Anthony Maras y David Haig. Elenco: Andrew Scott, Brendan Fraser, Chris Messina, Kerry Condon, Damian Lewis, Con O’Neill, Robert Portal, Henry Ashton, Daniel Quinn-Toye, Toby Williams. Producción: Tim Bevan, Eric Fellner, Cass Marks y Lucas Webb. Duración: 101 minutos.

Puntaje: 6