El Último Gran Golpe (The Get Out)

A medio camino de todo

Por Emiliano Fernández

Para el grueso del público Russell Crowe siempre será ese carismático actor neozelandés de sus tres inolvidables pivotes profesionales de las postrimerías del Siglo XX, hablamos por supuesto de L.A. Confidential (1997), de Curtis Hanson, The Insider (1999), de Michael Mann, y Gladiator (2000), joya de Ridley Scott, sin embargo en los últimos años el señor pareciera haber sido expulsado del Hollywood mainstream y condenado a una hilarante Clase B como le sucediese a muchos actores previos ya sea debido a su edad avanzada, sus cambios físicos, alguna que otra polémica o simplemente porque se los consideraba poco taquilleros o intérpretes de reparto por antonomasia, en términos prácticos de relleno. La paradójica movida industrial, justo cuando logró superar su fama de pendenciero dentro y fuera de los rodajes, llegó con una metamorfosis adicional que siempre resulta esperable en estos casos, pensemos que de elegir cuidadosamente cada realización pasó a un trasfondo mercenario o hiper prolífico para efectivamente compensar el dinerillo que ya no ve por ese protagónico en un gran tanque de Hollywood que no se asoma en el horizonte profesional, obligándonos a comernos año a año una catarata de bodrios eclécticos de bajo presupuesto.

 

La calidad no es un factor de importancia en la comparación con la fase previa, la etapa mainstream siguiente a la fama de los 90, ya que no hay diferencias significativas entre la basura indie de género que viene filmando Crowe en los últimos lustros y aquel período inmediatamente posterior a las tres obras mencionadas, las que dispararon su popularidad internacional y nos fueron llevando hacia la decadencia de la otrora superestrella. Desde ya que al juzgar los mamarrachos más recientes uno pierde toda esperanza de algún mínimo repunte por parte del amigo Russell, a veces pasando vergüenza a puro cliché y en otras ocasiones salvando las papas en obras tan horrendas, fallidas o erráticas como Beast (2026), de Tyler Atkins, Núremberg (2025), de James Vanderbilt, Kraven the Hunter (2024), de J.C. Chandor, The Exorcism (2024), odisea de Joshua John Miller, Sleeping Dogs (2024), de Adam Cooper, Land of Bad (2024), de William Eubank, The Pope’s Exorcist (2023), de Julius Avery, Poker Face (2022), del propio Crowe, Prizefighter: The Life of Jem Belcher (2022), de Daniel Graham, y Unhinged (2020), de Derrick Borte, ejes de esta reconversión del neozelandés en un semi Nicolas Cage pero sin la anarquía y la autocrítica de su colega.

 

No es de extrañar que Borte, un alemán/ estadounidense que lo dirigió en Unhinged en uno de sus papeles de villano, lo llamara otra vez para colaborar en El Último Gran Golpe (The Get Out, 2026), basta con recordar que aquel film del 2020 fue lo único exitoso en taquilla que rodó Borte, paradigmático director mediocre del nuevo milenio con alguna que otra idea interesante mal redondeada, los casos de su sátira sobre el marketing de guerrilla, The Joneses (2009), y su homenaje al punk y especialmente a The Clash, London Town (2016). Luego de dos faenas que no vio nadie, Dark Around the Stars (2013) y H8RZ (2015), y otro par que apenas si quedaron en la memoria, American Dreamer (2018) y la citada Unhinged, el realizador y guionista hoy se aparece con este intento de neo film noir que se queda a medio camino de todo porque no se decide entre el tono cómico, serio, reflexivo o cuasi exploitation. El guión del mandamás y su socio de siempre, Daniel Forte, está basado en la novela Strip (2010), de Thomas Perry, y gira alrededor del dueño de un club nocturno de Los Ángeles que quiere vender su negocio para retirarse en Tailandia a raíz de problemas coronarios repentinos, Manco Kapak (Crowe, ya con 62 años), albanés que tiene una mano derecha cocainómana, Spence (Benedict Hardie), y una encargada de las cámaras y el flujo de dinero que es también su novia, Sunny (Teresa Palmer). Mientras trata de entregarle el negocio a un comprador que es un agente federal encubierto, Joe Carver (Luke Evans), Kapak es robado no una sino dos veces por Jeff (Aaron Paul), un profesor universitario que escribe ensayos para los estudiantes y está siendo obligado por un policía corrupto, Slosser (Josh McConville), a asaltar a Manco justo en el instante en el que religiosamente deposita en un cajero automático unos fajos de billetes de un cártel en plan de sutil lavado de dinero.

 

La película nunca llega a ser mala y logra mantener el interés hasta el final aunque sólo a escala del morbo cinéfilo, para chequear cuál será la siguiente torpeza de Borte en materia de baches narrativos, actuaciones desniveladas y ausencia de coherencia en nuestro relato, esquema que incluye primero una pata dramática cortesía de Kapak, deseoso de no recibir las reprimendas del capo de los narcos y su jerarca directo, Rodríguez (Daniel Zovatto), segundo una faceta de parodia de la estupidez burguesa y las sacrosantas instituciones de yanquilandia como la policía, ahora de la mano de un Slosser que le reprocha a Jeff el haber escrito un ensayo de mierda que lo dejó con la necesidad de bastante dinero para pagar la futura universidad de su hijo adolescente, y tercero una vertiente abiertamente cómica que tiene que ver con el docente en la piel de Paul y una linda cajera de banco que descubre sus aventuras delictivas y lo chantajea para sumarse, Carrie (Nina Dobrev), mujer obsesionada con Point Break (1991), de Kathryn Bigelow, y aparentemente deseosa de una existencia criminal símil Bonnie and Clyde (1967), de Arthur Penn. Se podría aseverar que el cineasta aquí ofrece un producto mucho más curioso e interesante que sus anteriores películas de género, American Dreamer y Unhinged, pero cae por debajo de aquellos dos trabajos en los que explícitamente se propuso decir algo y/ o entregar un opus un poco más personal, The Joneses y London Town, dejándonos a fin de cuentas con otra gesta insípida con un Crowe muy caricaturesco, en el thriller del 2020 enmarcado en la psicopatía y en esta oportunidad con un acento albanés bizarro que no convence a nadie. El director tira ingredientes en la coctelera sin nunca saber qué demonios hacer con cada uno de ellos, por ello pasamos del reviente nocturno y las drogas al FBI, un polizonte corrupto y esos ladrones de pacotilla…

 

El Último Gran Golpe (The Get Out, Estados Unidos/ Australia, 2026)

Dirección: Derrick Borte. Guión: Derrick Borte y Daniel Forte. Elenco: Russell Crowe, Luke Evans, Aaron Paul, Teresa Palmer, Daniel Zovatto, Benedict Hardie, Josh McConville, Nina Dobrev, Kartiah Vergara, Steffi Gil. Producción: Mark Bower, Tharin Beedillae, Jeffrey Greenstein, Deborah Glover y Mark Fasano. Duración: 102 minutos.

Puntaje: 5