Soulm8te

Otro ginoide del amor obsesivo

Por Emiliano Fernández

Los manejos de Universal Pictures en torno a la distribución de Soulm8te (2026), spin-off de M3GAN (2022) y M3GAN 2.0 (2025) y segunda película de la directora irlandesa Kate Dolan luego de la interesante No Eres mi Madre (You Are Not My Mother, 2021), pintan muy bien la idiotez de los grandes estudios hollywoodenses de hoy en día y especialmente su cobardía, ya que luego del fracaso en taquilla y crítica de la propuesta previa de la saga, M3GAN 2.0, la pusilanimidad pasó al primer plano y de inmediato el mainstream decidió primero posponer el estreno de Soulm8te en salas tradicionales y a posteriori anularlo de lleno para lanzar el film, en cambio, a través de las plataformas digitales para perderse entre la chatarra modelo streaming, algo en lo que también tuvo que ver la idiosincrasia sexual y vehemente de la realización -desnudos y gore de por medio- que la hizo receptora de una clasificación que espanta a la gran industria del Siglo XXI, R o “Restricted” o epopeya prohibida para menores de 17 años sin la compañía de una figura parental, en esencia la categoría previa a las obras dirigidas sólo para mayores, esas de la NC-17 o “Adults Only” que tanto cultivó una influencia innegable de fondo, el cineasta holandés Paul Verhoeven.

 

Si bien Soulm8te no es una maravilla del cine ni mucho menos, definitivamente supera a la película del año pasado de Gerard Johnstone, neozelandés que también había dirigido el opus del 2022 y que había tirado por la borda la fórmula ganadora a pura torpeza, en este sentido recordemos que M3GAN ofrecía una eficaz amalgama de drama familiar, ciencia ficción y terror símil slasher mientras que M3GAN 2.0 derrapaba tratando de unificar el thriller de espionaje, la comedia light y el cine de acción, jugada que derivaba en tedio y sobre todo enajenaba al público central de la franquicia, el adepto al horror que la faena de Dolan pretende recuperar exacerbando la premisa de base, eso de “androide que enloquece y se consagra a una espiral homicida porque de ética sabe menos que un payaso neoliberal”. Como si se tratase de una versión maléfica de aquella protagonista de Compañera Perfecta (Companion, 2025), de Drew Hancock, o quizás una relectura robótica de su homóloga de Obsesión (Obsession, 2025), de Curry Barker, el ginoide sexualizado o fembot en cuestión, Sara (Lily Sullivan), es otro de esos subproductos no deseados de la manipulación humana y trepa en su accionar hasta cúspides de agresión poco frecuentes en el Hollywood actual.

 

La historia respeta a rajatabla los parámetros patentados por Metrópolis (1927), de Fritz Lang, y aggiornados en la posmodernidad por Westworld (1973), de Michael Crichton, La Generación de Proteo (Demon Seed, 1977), de Donald Cammell, Blade Runner (1982), de Ridley Scott, Terminator (The Terminator, 1984), opus de James Cameron, y Cherry 2000 (1987), de Steve De Jarnatt, entre otras propuestas más recientes como Ex Machina (2014), de Alex Garland, Tau (2018), de Federico D’Alessandro, La Chica Artificial (The Artifice Girl, 2022), de Franklin Ritch, Subservience (2024), de S.K. Dale, y Afraid (2024), obra de Chris Weitz. David (David Rysdahl) es un ingeniero viudo y solitario que desarrolla cierta intimidad con un chatbot de inteligencia artificial, Ulti-M8te, que eventualmente consigue transformar en un ginoide cuando la compañía para la que trabaja desde hace poco tiempo, esa Ultima Robotix que adquirió la humilde Canta Robotics, le ofrece testear una versión beta de un juguete sexual destinado al mercado masivo, Soulm8te. La señorita de turno, a la que David bautiza Sara como dijimos, no tiene la personalidad del chatbot por restricciones que el ingeniero elimina reescribiendo todo el código del androide del amor “no platónico”.

 

Se podría aseverar que la cineasta irlandesa demuestra un inusitado oficio narrativo para un thriller erótico de ciencia ficción por encargo como el que nos ocupa, logrando mantener el interés en todo momento más allá de la enorme previsibilidad de la trama porque desde el vamos sabemos que Sara mutará en una señorita obsesiva que representa a las relaciones tóxicas al sentirse dueña del varón, frustrada porque éste no acepta los episodios rosas de violencia y finalmente desesperada cuando descubre que tratan de desecharla después de intentar asesinar a una compañera de trabajo del ingeniero, Aubrey (Claudia Doumit), rival humana en la cama de David. La realización no sólo entrega carne a la intemperie y algunas truculencias encomiables para el público del horror, como genitales estrujados, una mano rota, un stiletto/ taco aguja en la boca, un pene apretado en la vagina y un capot que retiene al jefe imbécil del ingeniero para luego reventarlo contra una pared, Ben (Arty Froushan), sino que también denuncia a la psicopatía empresarial, el fetiche ultra tontuelo para con la IA, la inmadurez generalizada contemporánea y la influencia lunática del ecosistema virtual en la formación de la identidad y el comportamiento de los sujetos en el nuevo milenio, sin olvidarnos del infantilismo y la artificialidad de buena parte de la población en materia de crear ideales románticos que no pueden llevarse a la práctica por su carácter contradictorio, caprichoso o egoísta, propio de esa mentalidad de burbuja que está por todas partes en este planeta. Soulm8te es un poco más larga de lo necesario y la confrontación del desenlace se siente demasiado apresurada o abreviada, más considerando el largo viaje que atravesamos para llegar a la metamorfosis en asesina de la ninfa con el cuerpo de Sullivan, bella actriz australiana que pudimos ver en dos odiseas de Lee Cronin, Evil Dead: El Despertar (Evil Dead Rise, 2023) y La Posesión de la Momia (Lee Cronin’s the Mummy, 2026), no obstante la susodicha, su compatriota Doumit y el estadounidense Rysdahl compensan el asunto con actuaciones insólitamente buenas para un producto de filosofía Clase B como el presente, film que lleva al terreno del exploitation aquel esquema a veces algo timorato de M3GAN

 

Soulm8te (Estados Unidos, 2026)

Dirección: Kate Dolan. Guión: Kate Dolan y Rafael Jordan. Elenco: Lily Sullivan, David Rysdahl, Claudia Doumit, Arty Froushan, Elijah Cook, Emma Ramos, Mara Huf, Sydney Blackburn, Isabelle Bonfrer, Oliver Cooper. Producción: James Wan y Jason Blum. Duración: 99 minutos.

Puntaje: 5