La mayoría de las franquicias cinematográficas del Siglo XXI son espantosamente parejas en su mediocridad y redundancia y en este sentido podría decirse que la saga que empezó con el célebre díptico de La Noche del Demonio (Insidious, 2010) y La Noche del Demonio 2 (Insidious: Chapter 2, 2013), propuestas amenas dirigidas por James Wan y escritas por Leigh Whannell, por lo menos sorprendió con un subibaja más que importante en cuanto a la calidad y el trasfondo de cada eslabón, pensemos que justo luego de esas dos películas el asunto se caería de repente de la mano de La Noche del Demonio 3 (Insidious: Chapter 3, 2015), a cargo de Whannell en la silla del director, para a posteriori subir en ocasión de La Noche del Demonio: La Última Llave (Insidious: The Last Key, 2018), de Adam Robitel, y volver a bajar debido al estreno de La Noche del Demonio: La Puerta Roja (Insidious: The Red Door, 2023), opus dirigido por el actor protagónico Patrick Wilson en lo que fuera su ópera prima detrás de cámaras. La esquizofrenia creativa hollywoodense hoy sigue su curso ya que La Noche del Demonio: Están entre Nosotros (Insidious: Out of the Further, 2026), film de Jacob Chase, levanta la puntería con respecto al trabajo anterior -aunque no mucho, sinceramente- para ubicarse en una medianía algo inocua que se agradece en el catastrófico ecosistema mainstream de hoy en día, ese de bodrio tras bodrio en casi todos los géneros.
Si bien este segundo largometraje de Chase, aquel de la anodina o más bien olvidable Ven a Jugar (Come Play, 2020), continúa en el mismo marco de referencias de siempre, léase El Resplandor (The Shining, 1980), de Stanley Kubrick, Poltergeist (1982), de Tobe Hooper, y Pesadilla en lo Profundo de la Noche (A Nightmare on Elm Street, 1984), joya de Wes Craven, la epopeya que nos ocupa agrega algunas alusiones nada sutiles a El Dentista (The Dentist, 1996), recordado film Clase B de Brian Yuzna con guión de Stuart Gordon, y se vende como una secuela de La Noche del Demonio: La Puerta Roja aunque en realidad es un trabajo independiente que viene a cortar el amasijo estrafalario de idas y vueltas en el tiempo de la franquicia, basta con recordar que La Noche del Demonio 3 y La Noche del Demonio: La Última Llave fueron precuelas de las dos odiseas originales de Wan mientras que el trabajo de Wilson ofició de continuación directa de La Noche del Demonio 2. La protagonista en esta oportunidad es Gemma (Charli Penton de mocosa, Amelia Eve cuando adulta), una odontóloga y madre soltera de la pequeña Maya (Island Austin) que anhela distanciarse de la que fuese su progenitora, mujer violenta que se suicidó delante de ella en su infancia, Ingrid (Laura Gordon), bajo el acoso de una entidad fantasmal que responde al nombre de Cyrus (Sam Spruell), en vida el líder de una secta hoy atrapado en el Más Allá.
En la familia de Gemma todas las féminas no sólo son “viajeras”, capaces de trasladarse al Más Allá, sino también “portadoras”, detalle que significa que pueden llevar y traer lo que gusten desde el limbo entre la vida y la muerte, precisamente por ello el tremendo Cyrus, que anda por ahí prometiendo a otros espectros un regreso a la dimensión de los que aún respiran, pretende usarla como medio de transporte para fugarse del Más Allá y traerse con él a su legión de “acólitos”, entre los que se encuentra un trío de ancianos muy tenebrosos que siguen con vida, Lester (Joseph López), Edna (Robina Beard) y Patsy (Susan Gray), los cuales asesinan a unos vecinos de Gemma, el matrimonio Sullivan (Andy McPhee y Julie Nihill), mientras la dentista recibe ayuda de su novio policía, Nick (Brandon Perea), una tatuadora afroamericana, Clare (Maisie Richardson-Sellers), y la infaltable -y ya finada- Elise Rainier (Lin Shaye), la psíquica por antonomasia de la saga. El film ofrece algunos momentos inspirados como la escena en el laberinto surrealista en el living de la casa de la protagonista, aquella del veterano en el consultorio odontológico, la conversación entre Gemma y Elise a través del cuerpo de la tatuadora y diversos pasajes del desenlace inflado típico de la franquicia, amén de la simpática idea de jugar con dos miedos de la actualidad, el del maltrato infantil por el egoísmo de los padres y el de repetir los errores de aquellos.
Chase, asimismo el guionista a partir de una historia suya en colaboración con David Leslie Johnson-McGoldrick, exprime con relativa eficacia todos estos conceptos entrelazados de los viajeros, los portadores y los acólitos del líder fantasmal con mucho a escala simbólica de Freddy Krueger (Robert Englund), Cyrus, a su vez obsesionado con los poderes del Más Allá y la posibilidad de arrastrarlos al plano de los vivos junto con un ejército personal de súbditos, monstruos bizarros o cuasi circenses que lo siguen sólo bajo la condición de que cumpla su promesa y los saque del limbo aburrido en el que habitan desde el óbito. Entre un desempeño correcto de parte del elenco y esos cameos de los distintos demonios de la saga, la propuesta entrega un villano con sus objetivos claros, incorpora detalles cómicos durante el último acto -concretamente en ocasión del arribo de los espíritus al mundo de los vivos- y profundiza el planteo semi lovecraftiano de los eslabones previos en sintonía con la Trilogía de las Puertas del Infierno de Lucio Fulci, Miedo en la Ciudad de los Muertos Vivientes (Paura nella Città dei Morti Viventi, 1980), El Más Allá (E tu Vivrai nel Terrore! L’Aldilà, 1981) y La Casa Cercana al Cementerio (Quella Villa Accanto al Cimitero, 1981). La faena dura lo justo y no abusa del sustrato meloso del pasado, no obstante poco y nada puede hacer para convencernos de que la franquicia no está agotada a nivel creativo…
La Noche del Demonio: Están entre Nosotros (Insidious: Out of the Further, Estados Unidos/ Australia, 2026)
Dirección y Guión: Jacob Chase. Elenco: Amelia Eve, Island Austin, Lin Shaye, Sam Spruell, Charli Penton, Brandon Perea, Maisie Richardson-Sellers, Joseph López, Robina Beard, Susan Gray. Producción: James Wan, Leigh Whannell, Oren Peli y Jason Blum. Duración: 106 minutos.