El ridículo calvario que a lo largo de tres años atravesó Coyote vs. Acme (2026), muy buen film de Dave Green que reformula en versión concienzuda posmoderna las sagas animadas por antonomasia de Warner Bros., aquellas que empezasen con Looney Tunes (1930-1969) y Fantasías Animadas de Ayer y Hoy (Merrie Melodies, 1931-1969), resulta bastante más doloroso que el caso de El Día que la Tierra Explotó: Una Película de Looney Tunes (The Day the Earth Blew Up: A Looney Tunes Movie, 2024), la joya de Peter Browngardt que oficiaba de spin-off espiritual de Looney Tunes Cartoons (2019-2024), ya que esta última fue ofrecida a otros distribuidores una vez que la Warner optase por cancelar su llegada a HBO Max, así terminó siendo adquirida por una compañía independiente que valoró su calidad y le concedió un estreno en salas tradicionales en gran parte del planeta, Ketchup Entertainment, mientras que Coyote vs. Acme, una propuesta híbrida de animación y live action, estuvo a punto de ser eliminada de lleno -léase borrada de los archivos del estudio- por una Warner que financió el rodaje en 2022 y al año siguiente canceló su estreno sin previo aviso, ya con la obra finiquitada, para reclamar una pérdida fiscal de 30 millones de dólares, chanchullo jurídico/ contable paradigmático del Hollywood del Siglo XXI como lo demuestran las dos películas anteriores de la gigantesca empresa que fueron archivadas aunque en la etapa de postproducción, Batichica (Batgirl, 2022), de Adil El Arbi y Bilall Fallah, y ¡Scoob! Embrujo Navideño (Scoob! Holiday Haunt, 2022), de Michael Kurinsky y Bill Haller. El aluvión de rechazos del público, cineastas y algunos popes del mainstream norteamericano presionó para que Warner, que por cierto gastó 70 millones de dólares en la odisea que nos ocupa, la vendiese a otro distribuidor que una vez más resultó ser Ketchup.
Así como la película de Browngardt se abría camino como el primer largometraje cien por ciento animado basado en Looney Tunes y Fantasías Animadas de Ayer y Hoy en llegar a los cines o escaparle al mercado hogareño del directo a video/ streaming, film que revivía lo mejor de la idiosincrasia anárquica y cuasi surrealista de los personajes creados por los míticos Tex Avery, Chuck Jones, Robert McKimson y Friz Freleng, entre otros directores y animadores, Coyote vs. Acme retoma el enfoque cariñoso y al mismo tiempo irónico de las dos epopeyas híbridas de finales del Siglo XX que generaron un revival de esa Era Dorada de la Animación Estadounidense, entre fines de los años 20 y las postrimerías de la década del 60, hablamos de ¿Quién Engañó a Roger Rabbit? (Who Framed Roger Rabbit?, 1988), de Robert Zemeckis y Richard Williams, y Gremlins 2: La Nueva Generación (Gremlins 2: The New Batch, 1990), de Joe Dante y Jones, lo que a su vez trae a colación el hecho de que el trabajo de Green con guión de Samy Burch, aquella responsable de la extraordinaria Secretos de un Escándalo (May December, 2023), de Todd Haynes, supera con creces a Space Jam: Una Nueva Era (Space Jam: A New Legacy, 2021), bodrio de Malcolm D. Lee, y las apenas correctas Space Jam: El Juego del Siglo (Space Jam, 1996), de Joe Pytka, y Looney Tunes: De Nuevo en Acción (Looney Tunes: Back in Action, 2003), de Dante, las otras encarnaciones cinematográficas de este popurrí de desquiciados que incluye a Bugs Bunny, el Pato Lucas, Porky, Elmer Gruñón, el Gallo Claudio, Silvestre, la Bruja Hazel, Marvin el Marciano, Piolín, Sam Bigotes, Cecilio Tortuga, Pepé Le Pew, Quique Gavilán, la Abuelita, Speedy González, Penélope Pussycat, el Demonio de Tasmania, la Señorita Prissy, Gossamer, Charlie Dog y los protagonistas de turno, el Coyote y el Correcaminos.
La faena está basada en un ensayo humorístico del año 1990 de Ian Frazier, publicado en la revista The New Yorker y a posteriori en la antología cómica del mismo título de 1996 de Frazier, y cuenta con un prólogo ambientado en 1992, cuando el Doctor Peter Lorre (Eric Bauza, voz de casi todos los personajes animados), científico de Acme Corporation con la fisonomía del célebre actor húngaro, filtra información clasificada y es encarcelado en un agujero portátil de la todopoderosa empresa. Tres décadas después, precisamente en aquel 2022 en el que se rodó el film, el Coyote está harto de fallar en sus innumerables intentos en pos de atrapar al Correcaminos para comerlo, la mayoría de ellos por los desperfectos de los productos que vende Acme como guantes imantados o unas botas cohetes para volar, por ello luego de ver un anuncio de TV de un bufete de Albuquerque, en Nuevo México, decide viajar a la ciudad en cuestión y le toca en gracia el abogado estrella de Avery, Jones & Maltese, Kevin Avery (Will Forte), quien se la pasa firmando acuerdos con Acme por sumas indemnizatorias ínfimas y en un principio rechaza la propuesta del Coyote, cuyos planes involucran capturar al Correcaminos en el estrado. Kevin eventualmente se enfrenta al abogado de la mafiosa Acme, Buddy Crane (un John Cena al que le queda demasiado grande el papel), habla con distintos informantes, como el Pato Lucas, Bugs Bunny y la Abuelita, y descubre el Proyecto Sísifo, programa orientado al testeo de productos para humanos utilizando como conejillos de Indias a los dibujos animados, quienes padecen la crueldad y la codicia de una Acme que tiene al Gallo Claudio como CEO, al Demonio de Tasmania de jerarca de relaciones públicas y a Piolín como esbirro, en realidad la mascota extorsionada de un Lorre que está casado con una Abuelita que vive con el gato Silvestre.
Coyote vs. Acme no sólo es la mejor epopeya por lejos de Green, hasta ahora un realizador por encargo que entregó las enclenques Llamando a Ecco (Earth to Echo, 2014) y Tortugas Ninja 2: Fuera de las Sombras (Teenage Mutant Ninja Turtles: Out of the Shadows, 2016), respectivamente para Walt Disney Pictures y Paramount Pictures, sino que además trabaja con astucia los motivos conectados del sadismo corporativo/ capitalista, la experimentación sobre seres vivos y la segmentación del mercado para enfocarse en los consumidores de mayores ingresos, aquí homologados a unos humanos que simbolizan a la alta burguesía mientras que los dibujos animados, esos que padecen las explosiones y todos los golpes que genera la basura vendida por Acme, hacen las veces del gigantesco lumpenproletariado y la hoy semi desaparecida clase media. Ketchup, ni lenta ni perezosa y evitando la hipocresía hollywoodense marca registrada, en la campaña de marketing de Coyote vs. Acme se mofó abiertamente de Warner aprovechando el revuelo cultural que se levantó por el absurdo de la deducción fiscal eliminando el film, en este mismo sentido Acme y el estudio resultan intercambiables en su ferocidad psicopática porque la ficción y la realidad en esta ocasión se confunden más que nunca. Más allá de nuestros excelentes Bauza y Forte, este último un veterano de Saturday Night Live (1975-2026), en pantalla también sobresalen Luis Guzmán como el juez, Troppogrosso, Martha Kelly en el rol de la colega en un eterno marasmo de Avery, Dottie Jones, y Lana Condor como la sobrina ultra optimista de Kevin, Paige, todas piezas complementarias de un relato que reclama la urgente rebelión contra los plutócratas, en línea con la fábula de David contra Goliat, y el arte de porfiar en busca del triunfo y el bienestar, tantas veces negados a las capas populares por la lacra fascistoide en el poder…
Coyote vs. Acme (Estados Unidos, 2026)
Dirección: Dave Green. Guión: Samy Burch. Elenco: Will Forte, Eric Bauza, John Cena, Lana Condor, Martha Kelly, Luis Guzmán, P.J. Byrne, Tone Bell, John Early, Kenneth Choi. Producción: James Gunn y Christopher DeFaria. Duración: 101 minutos.