Resulta increíble pero el mainstream idiota contemporáneo, no sólo anclado en Hollywood sino en el resto del planeta ya que los servicios de streaming uniformizaron/ achataron los criterios productivos, estéticos y conceptuales en todos los rincones del globo cual pesadilla de las distopías y el lavado de cerebros, continúa produciendo películas y series sobre la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y los movimientos por los derechos civiles de los años 60, dos latiguillos que se explotaron muchísimo durante la segunda mitad del Siglo XX con vistas a legitimar el imperialismo estadounidense durante la Guerra Fría (1947-1991), en el caso del conflicto bélico con los alemanes y japoneses, y para mostrar un falso semblante de humanidad o “aprendizaje” social, en lo que atañe a las reivindicaciones de la década del 60. Desde ya que la persistencia de las temáticas en el nuevo milenio, cuando en nuestros días ocurren cientos de hechos igual de relevantes, tiene que ver con la partición maniquea que ofrecen esos tópicos entre buenos y malos, primero, y con la cobardía de los productores y las plataformas del presente, en segunda instancia, ya que estos últimos prefieren discursos estandarizados o redundantes antes que analizar hechos candentes o en pleno desarrollo, hablamos del capitalismo de la especulación financiera, el extractivismo, el saqueo estatal y la reducción o eliminación de la mano de obra vía la pantomima digital.
Dentro de este panorama al que nos someten en los campos hermanados del mainstream y el indie todos los imbéciles lambiscones del poder, se podría decir que A Cualquier Precio (By Any Means, 2026), película mediocre aunque llevadera de Elegance Bratton, oficia de relativa anomalía porque desparrama tensión entre por un lado el “drama de prestigio” para la temporada de premios, léase el componente regresivo gracias al cliché del negro y el blanquito debiendo convivir en el sur segregado, y por el otro lado el exploitation modelo gore, brutalidad y una generosa dosis de delirio histórico, la pata progresiva del asunto que nos saca de los cajones ampliamente trabajados de los derechos civiles de los años 60 para combinar géneros, pensemos en el thriller, el drama testimonial e incluso la buddy movie ochentosa con pinceladas de neo noir y el cine de acción más truculento, en esencia amigo del sadismo. Mientras que la propuesta previa del afroamericano Bratton, su ópera prima autobiográfica La Inspección (The Inspection, 2022), era una cruza muy poco interesante de Nacido para Matar (Full Metal Jacket, 1987), de Stanley Kubrick, y Bella Tarea (Beau Travail, 1999), de Claire Denis, esta segunda obra puede leerse como una mixtura apenas simpática de Mississippi en Llamas (Mississippi Burning, 1988), de Alan Parker, y Green Book (2018), convite de Peter Farrelly estelarizado por Viggo Mortensen y Mahershala Ali.
El guión de Sascha Penn, responsable de las insípidas Creed II (2018), de Steven Caple Jr., y 1992 (2022), de Ariel Vromen, quiere ser una secuela a lo lejos de Mississippi en Llamas de la misma forma que Asesinato en Mississippi (Murder in Mississippi, 1990), excelente telefilm de Roger Young con Tom Hulce, se presentaba como una precuela espiritual. En el prólogo vemos a Gregory Scarpa (Mark Wahlberg), aquel sicario y torturador experto de la familia criminal Colombo de Nueva York, precisamente reventando a golpes a un miembro del Ku Klux Klan para que diga dónde enterraron los cuerpos de Michael Schwerner, James Chaney y Andrew Goodman, militantes antirracistas asesinados en 1964 en medio de una campaña destinada a la concientización entre la comunidad negra acerca de la necesidad de registrarse para votar, algo impedido por las autoridades del sur de Estados Unidos bajo una estructura psicopática de poder que incluía a políticos, policías, la white trash local y esa oligarquía empresarial caucásica de siempre. Scarpa consigue la confesión, se encuentran los cadáveres y por ello dos años después el FBI, para el cual trabajaba de informante, lo vuelve a llamar/ contratar para que identifique a los responsables del homicidio de Vernon Dahmer (Giancarlo Esposito), mulato que falleció quemado y asfixiado luego de que los payasos del Ku Klux Klan le incendiasen su casa por militar el voto negro en Mississippi.
La película nunca llega a aburrir pero resulta innegable la incompetencia de Bratton y Penn, dupla anodina que efectivamente jamás se decide entre la parafernalia hiper violenta del personaje de Wahlberg, aquí copiando lo hecho por Robert De Niro y Joe Pesci en Buenos Muchachos (GoodFellas, 1990) y Casino (1995), ambas de Martin Scorsese, y el “drama serio” en el que parece querer participar su contraparte, un Yahya Abdul-Mateen II que compone a un agente negro del FBI, Wayne Strider, que hace de chofer tácito del mafioso en línea con Green Book y viene a representar el ecosistema burgués/ conservador/ aburrido porque es fiel a su esposa, Allison (Nicole Beharie), a diferencia del gracioso Scarpa, con una amante y gustoso de predicar la violencia extrema a sus hijos para resolver cualquier problema. Ni Abdul-Mateen, aquel protagonista de la inmunda Candyman (2021), de Nia DaCosta, ni Wahlberg, hace muchísimo tiempo atrapado en una decadencia recientemente ratificada por Amenaza en el Aire (Flight Risk, 2025), de Mel Gibson, Juego Sucio (Play Dirty, 2025), de Shane Black, y Bolas Arriba (Balls Up, 2026), odisea del citado Farrelly, logran rescatar a la película de Bratton de cierto déjà vu incómodo cercano a 48 Horas (48 Hrs., 1982), de Walter Hill, y Arma Mortal (Lethal Weapon, 1987), de Richard Donner, no obstante por lo menos despierta el morbo de aguardar por el próximo ítem fuera de lugar…
A Cualquier Precio (By Any Means, Estados Unidos, 2026)
Dirección: Elegance Bratton. Guión: Sascha Penn. Elenco: Mark Wahlberg, Yahya Abdul-Mateen II, Giancarlo Esposito, Nicole Beharie, Josh Lucas, David Strathairn, Ethan Embry, LisaGay Hamilton, Biko Eisen-Martin, Will Brittain. Producción: Elegance Bratton, Mark Wahlberg, Alex Lebovici, Chester Algernal Gordon, Basil Iwanyk, Erica Lee y Stephen Levinson. Duración: 107 minutos.