Pulp: ¿Qué Harías por una Canción más? (Pulp: What Do You Do for an Encore?)

El cenicero de mi vida

Por Emiliano Fernández

De las cuatro bandas fundamentales del britpop de la década del 90, léase Oasis, Blur, Pulp y Suede, sólo esta última no le prestó demasiada atención al formato documental porque apenas si entregó un trabajo audiovisual que para colmo no se molestaron en distribuir con el entusiasmo suficiente para que llegue al grueso de sus fanáticos o a un hipotético público masivo, Suede: The Insatiable Ones (2018), el interesante aunque muy poco visto film de Mike Christie. Mientras que Suede, separados en 2003 y reunificados desde 2010, apostó a una continuidad discográfica que abarcó Bloodsports (2013), Night Thoughts (2016), The Blue Hour (2018) y un extraordinario díptico reciente compuesto por Autofiction (2022) y Antidepressants (2025), los otros tres grupos se entregaron durante los últimos años a un frenesí de giras y/ o placas de regreso que siempre tuvieron un carácter de excepción con vistas a limar asperezas, recibir una mayor publicidad que con sus proyectos solistas y aprovechar económicamente la nostalgia o retromanía en general, lo que derivó en una situación un tanto curiosa ya que fuimos testigos del estreno reciente de tres documentales entre correctos y anodinos que a su vez nos reenvían a trabajos anteriores mucho mejores, pensemos que Oasis: Don’t Look Back in Anger (2026), film de Will Lovelace y Dylan Southern, languidece frente a Oasis: Supersonic (2016), de Mat Whitecross, Blur: To the End (2024), de Toby L., honestamente deja mucho que desear al compararlo con Blur: No Distance Left to Run (2010), de aquellos Lovelace y Southern, y por cierto Pulp: What Do You Do for an Encore? (2026), una epopeya disfrutable de Garth Jennings llena de buenas intenciones y distribuida en el mercado hispanoparlante por Mubi bajo el título de Pulp: ¿Qué Harías por una Canción más?, no puede hacer mucho ante el neoclásico previo acerca de la banda liderada por el querido Jarvis Cocker, Pulp: A Film About Life, Death and Supermarkets (2014), documental de Florian Habicht que se correspondía a la primera reunión, entre 2011 y 2013, así como este flamante trabajo de Jennings, responsable de videoclips varios para Lamb, Atoms for Peace, R.E.M., Robbie Williams, Eels, Vampire Weekend, Beck, Fatboy Slim, Blur, Marcy Playground, Supergrass, Badly Drawn Boy y Radiohead, aparece en una etapa de actividad de Pulp que se abre en 2022 e incluye una gira mundial y un nuevo álbum de estudio, More (2025), el primero en 24 años de silencio, sin olvidarnos de The Beat Is the Law: Fanfare for the Common People (2010), otra odisea retrospectiva aunque en este caso muy poco conocida y firmada por la cineasta Eve Wood.

 

En este punto conviene recordar el colorido derrotero de Pulp, colectivo formado en 1978 en Sheffield, metrópoli de la región central del Reino Unido, ya que la agrupación cuenta con dos períodos muy específicos, el primero indie conformado por las placas It (1983), obra cercana al folk popero, Freaks (1987), hermoso delirio situado entre el post punk, el vodevil y la dark wave, y Separations (1992), salto al acid house y el synth-pop, y una fase de éxito mainstream extremadamente tardío que se condice en primera instancia con His ‘n’ Hers (1994) y Different Class (1995), ambos cercanos al pop beatlesco, la new wave, el blue-eyed soul, el glam, la música disco y aquel arena rock de los años 70, y en segundo lugar con This Is Hardcore (1998), amalgama de art rock y un glam decididamente oscuro, y We Love Life (2001), un convite vinculado al pop barroco de impronta pastoral y cuasi psicodélica. A diferencia de la dupla de documentales consagrados a un repaso histórico relativamente tradicional, Pulp: A Film About Life, Death and Supermarkets y The Beat Is the Law: Fanfare for the Common People, siempre por supuesto encarados con todo el sarcasmo y el gustito por la puesta en escena que uno podría esperar de Pulp, grupo más hermanado a la elegancia concienzuda de Suede que a las pretensiones de naturalidad del díptico más popular del britpop, hablamos de Blur y Oasis, Pulp: What Do You Do for an Encore? vuelca la mayoría de su metraje a una típica concert movie de regreso mientras relega al campo de lo complementario las memorias en primera persona de Cocker, aquí narrando en off todos los capítulos más relevantes de la historia de Pulp tendientes a ser “ilustrados” por algunas de las canciones de los dos shows con localidades agotadas que el grupo brindó en junio de 2025 en el estadio cubierto O2 Arena de Londres, concretamente aquellas Spike Island, Sorted for E’s & Wizz, Disco 2000, Grown Ups, Mis-Shapes, Sunrise, F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E., Do You Remember the First Time?, This Is Hardcore, Something Changed, Babies, Common People y A Sunset. El film, definitivamente mejor que Oasis: Don’t Look Back in Anger y Blur: To the End, retratos de músicos amargados o algo hipócritas que se detestan aunque quieren dar una imagen de cordialidad hasta en la intimidad, se pierde un poco en la catarata de productos melómanos melancólicos del Siglo XXI pero sin duda supera a la enorme mayoría de la competencia por el carisma de Cocker, el brillante repertorio involucrado, la buena salud del sonido en vivo y esa actitud artificial paradójicamente sincera que siempre caracterizó a los miembros y su propuesta artística.

 

A pesar de contar con la experiencia musical señalada e incluso tener cuatro realizaciones ficcionales en su haber, las amenas The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy (2005) y Son of Rambow (2007), dupla sumamente sarcástica, y las más bien intrascendentes Sing (2016) y Sing 2 (2021), musicales de animación codirigidos junto a Christophe Lourdelet, el director británico Jennings hasta este momento no había encarado documental alguno y así llama la atención su capacidad para exprimir con eficacia la teatralidad inmaculada de la banda, el sustrato de showman todo terreno de Cocker, asimismo el letrista y único miembro estable, y una retahíla de canciones que lejos están de ser todas las del setlist del O2 Arena aunque el popurrí en cuestión satisface en términos de ejemplo representativo de la trayectoria de los ingleses, incluso rescatando los mejores pasajes del simpático y poco más More, Spike Island, Grown Ups y A Sunset, un álbum cercano a la música disco, el rock semi orquestal y el bello pop socialista. Siempre apostando al trasfondo culto, irónico e inteligente del colectivo, algo que a su vez quedaba en claro en sus obras maestras discográficas, Different Class y This Is Hardcore, Pulp: What Do You Do for an Encore? por un lado posee una estructura similar a su homóloga de Pulp: A Film About Life, Death and Supermarkets, con segmentos mordaces autorreferenciales que aquí son de archivo y están basados en nuestro frontman guionándolo todo en plan autobiográfico, y por el otro lado se consagra por suerte a sólo dos presentaciones en el mismo estadio, una movida enrolada en las concert movies clásicas que se agradece de sobremanera porque evita el montaje esquizofrénico de muchos documentales semejantes de hoy en día amigos de saltar entre decenas de shows, lo que tiende a la redundancia y el hastío del espectador por la poca paciencia, el infantilismo y la intercambiabilidad estética y conceptual de turno de quien no se decide qué diablos quiere privilegiar. En uno de los segmentos más graciosos del lote Cocker traza la genealogía de su look y deja deslizar de sopetón las influencias musicales/ letrísticas/ idiosincráticas, así nombra a Echo & the Bunnymen, The Stranglers y Elvis Costello para más adelante sumar a Barry White y el legendario John Peel, DJ y conductor de radio que les dio su primera oportunidad de difusión en una de sus Peel Sessions, llegando en un momento a explicitar la fórmula de Pulp como White más eurodisco más “realismo norteño mugroso”, planteo que en el último ítem, de corte ideológico, se puede expandir a un obrerismo de izquierda más decadencia masoquista burguesa más un hedonismo sexualizado o festivo o satírico.

 

El accidente de 1985 del cantante, cuando se cayó de una ventana tratando de impresionar a una chica imitando al Hombre Araña, es retratado en simultáneo en solfa, precisamente por su faceta ridícula símil slapstick o comedia física, y desde un importante grado de seriedad empardado a la sabiduría de la madurez, ahora dejando de lado la autoindulgencia de la juventud y tomando conciencia de la intensidad de cada instante vivido en el devenir diario. El otro gran episodio centrado en Jarvis hilarantemente brilla por su ausencia, nos referimos al señor colándose en el show de Michael Jackson, éste haciendo playback en Earth Song, durante la edición del año 1996 de los Brit Awards con la idea de fondo de burlarse de la autodivinización del ex afroamericano y mostrarle el culo al público aunque sin bajarse los pantalones, irreverencia pocas veces igualada en el mundillo de la mentira reluciente del mainstream cultural planetario que tiene mucho que ver con el ideario de siempre de Pulp, cercano al pop alternativo, irreal y antiobsoletista que abraza de hecho eso que el mercado descarta a pura soberbia y estupidez, basta con recordar cómo el líder subraya una y otra vez a lo largo del metraje que siempre anheló el éxito bajo la influencia de la pantalla de la TV y especialmente debido a la promesa por antonomasia de una consagración rockera, la participación en Top of the Pops (1964-2006), mítico programa musical creado por Johnnie Stewart, Bill Cotton y Stanley Dorfman para la BBC, sin embargo cuando finalmente llegó la fama con His ‘n’ Hers y en especial Different Class grande fue la decepción a raíz de la vacuidad y la decadencia ética de las cúpulas del capitalismo, enclave que prefiere una pronta estandarización antes que el caos necesario para la creación. Entre puntos altos del concierto en sintonía con himnos como Common People y This Is Hardcore, la gloriosa y sorpresiva Sunrise y aquella Something Changed en modalidad acústica para rendir tributo al bajista Steve Mackey, fallecido en 2023 a sus 56 años de edad por una malformación arteriovenosa, el documental de Jennings homenajea a todos los miembros de la banda y no sólo a los actuales, Mark Webber en guitarra, Candida Doyle en teclados y Nick Banks en batería, y ofrece una posición diametralmente opuesta con respecto al documental de Oasis, film que fetichiza el backstage y se vende como una reconciliación verdadera sin hablar del dinero involucrado y encima fingiendo demencia ante los insultos cruzados durante décadas y décadas entre los hermanos Liam y Noel Gallagher, en este sentido hay que tener presente que Pulp: What Do You Do for an Encore? se juega sin medias tintas por el dejo afectado y el simulacro de seriedad porque los británicos consideran que eso es el arte, una puesta en escena orientada a un discurso con contenido valioso, dejando para un mínimo epílogo el backstage, ya con el telón de por medio porque el show finiquitó. Aceptando el ejercicio de nostalgia y abriendo la puerta a un futuro sin planes en el horizonte, como siempre ocurrió con la agrupación, Cocker continúa con una vitalidad envidiable para su edad, 63 años, para las exigencias de las canciones, algunas muy dinámicas o contagiosas, y para el mismísimo recuerdo del público en cuanto a sus piruetas del pasado, hoy por hoy debiendo contenerse en los clásicos con el objetivo de sobrevivir al recital o no arriesgar su vida como antes vía los bizarros pasos de baile que todos conocemos. Si bien el regreso previo estaba a la altura de la cúspide noventosa de Pulp y esta última vuelta cae unos escalones por debajo, el saldo termina siendo positivo porque, parafraseando a Sunrise, todavía no está lleno “el cenicero de mi vida” y este Pulp de la tercera edad sobrepasa a casi cualquier artista del Siglo XXI…

 

Pulp: ¿Qué Harías por una Canción más? (Pulp: What Do You Do for an Encore?, Reino Unido, 2026)

Dirección: Garth Jennings. Guión: Jarvis Cocker y Garth Jennings. Elenco: Jarvis Cocker, Mark Webber, Candida Doyle, Nick Banks, Steve Mackey, Russell Senior, Andrew McKinney, Emma Smith, Richard Jones, Adam Betts. Producción: Paul Dugdale, Danny Gabai, Octavia Peissel y Amy Rattray. Duración: 99 minutos.