Caballo Salvaje Nueve (Wild Horse Nine)

Desestabilizando la democracia

Por Emiliano Fernández

El londinense Martin McDonagh en Caballo Salvaje Nueve (Wild Horse Nine, 2026), su última y excelente propuesta, cierra una trilogía alrededor del aislamiento, las disyuntivas morales y la convivencia entre diferentes en lugares donde cada sujeto no puede darse el lujo de evadir al prójimo, tríptico que se completa con Tres Anuncios por un Crimen (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, 2017) y Los Espíritus de la Isla (The Banshees of Inisherin, 2022), asimismo estupendas, y que por cierto deja atrás a sus dos obras iniciales como cineasta a posteriori de un derrotero como dramaturgo a lo largo de la década del 90 y comienzos del Siglo XXI, hablamos de Escondidos en Brujas (In Bruges, 2008) y Siete Psicópatas (Seven Psychopaths, 2012), films muy menores vinculados al acervo creativo de los hermanos Joel y Ethan Coen y los primeros Quentin Tarantino y Guy Ritchie. Caballo Salvaje Nueve es una buddy movie de espionaje orientada a una sátira hiper agresiva contra el imperialismo estadounidense y su costumbre de derrocar gobiernos vía financiamiento directo, operaciones militares, adiestramiento y/ o la intervención de una multiplicidad de agentes/ sicarios/ torturadores de la CIA, en pantalla dos payasos malhablados, soberbios, violentos y propensos a esa incontinencia verbal que surge de la paranoia y la sensación de impunidad y que efectivamente suele derivar en “riesgos de seguridad”, léase la revelación de sus identidades y las intenciones de cabecera de manera bastante burda. El veterano Chris Carlisle (John Malkovich) y su protegido, colega y amigo, Lee Chesterfield (Sam Rockwell), son los dos miembros de turno de la central yanqui de inteligencia y McDonagh los equipara, especialmente durante la primera mitad del metraje, a los dúos cómicos por antonomasia del séptimo arte aunque desde la brutalidad expresiva, tradición que arranca en esos Laurel & Hardy y Abbott & Costello para llegar hasta Dean Martin & Jerry Lewis, Walter Matthau & Jack Lemmon y Richard Pryor & Gene Wilder, entre muchísimos otros.

 

Ambientado en el período inmediatamente previo al Golpe de Estado en Chile del 11 de septiembre de 1973 contra el gobierno democrático socialista de Salvador Allende por parte del futuro dictador Augusto Pinochet, alzamiento cívico militar ampliamente promovido por Estados Unidos bajo el mando del presidente Richard Nixon y su secretario de Estado Henry Kissinger, el maravilloso guión de McDonagh analiza el viaje a la Isla de Pascua de los dos agentes de la CIA, Chesterfield, padre de familia, glotón y cornudo crónico por la serie de infidelidades de su esposa, Marge (Parker Posey), y Carlisle, quien supuestamente asesinó a Patrice Lumumba en 1961 y a John Fitzgerald Kennedy en 1963 y participó de la Invasión de Bahía de Cochinos de 1961 y los Golpes de Estado en Guatemala de 1954 y en el Congo de 1960. Si bien la estadía en Pascua involucra al dúo, con la autorización del jefazo heroinómano en Santiago de Chile que asiste a los golpistas, MJ (Steve Buscemi), y de hecho los dos se la pasan visitando los famosos moáis, estatuas monolíticas con forma de cabeza hechas en rocas volcánicas por los nativos polinésicos de la isla, los rapanui, gran parte de las peripecias dramáticas se concentran en un Chris septuagenario con problemas muy tardíos de conciencia porque está cerca de la muerte debido a un cáncer terminal que además le genera episodios de amnesia, personaje fascinante de extrema derecha cercano al catolicismo, adicto a la morfina y con una tendencia abiertamente contradictoria a mentir de manera sistemática para de repente soltar todas las verdades ocultas juntas en lo referido a la misión en Chile de la comitiva estadounidense, eso de desestabilizar la democracia y en concreto la coalición marxista de la Unidad Popular para que asuman los tiranos vernáculos y pongan en funcionamiento el execrable neoliberalismo de los Chicago Boys de Milton Friedman y Arnold Harberger, economistas cómplices de la inequidad, el endeudamiento patológico, la inflación y el genocidio de opositores políticos en nuestra América Latina.

 

McDonagh construye la película en torno a una doble contraposición de base, la presencia de los yanquis con look de turistas aunque sin hacer turismo ni mucho menos y para colmo preparando el Golpe de Pinochet, el telón de fondo, y dedicados a la eutanasia de Carlisle, misión en particular de la dupla ya que el veterano no quiere arriesgarse a ir al Infierno de los católicos por un hipotético suicidio, por ello le pidió a Chesterfield que lo acompañe a Pascua y precisamente le pegue un tiro en la cabeza cuando pronuncie una palabra clave, Arkansas, lo que se complica primero por el encuentro del anciano con dos estudiantes universitarias de izquierda que se espantan cuando les informa del alzamiento fascista en puerta, Mónica (Mariana di Girolamo) y Alicia (la argentina Ailín Salas), y segundo por la idea de MJ de hacer espiar a Chris por otros agentes, como la recepcionista del hotel donde se hospedan, Rosa (Paola Giannini), e incluso presionar a Lee al respecto, llegando a raptar a Marge para extorsionarlo obligándolo a revisar el cuarto de su compañero y ejecutarlo, todo debido a unas memorias que Carlisle está dejando grabadas en un dictáfono y podrían incluir detalles del asesinato de Kennedy, cuyo fusil obsesiona al jerarca narcoléptico de la oficina de Santiago de la CIA sin saber que el homicida conserva una filmación en ocho milímetros del incidente mucho más “jugosa” que aquella de Abraham Zapruder. El film ofrece escenas brillantes como la del desayuno en el hotel, cuando Chris vincula a algunos países europeos con la homosexualidad porque fabrican buen queso mientras territorios antidemocráticos como Chile y yanquilandia son mediocres en ese rubro, la del llamado telefónico de Carlisle para despedirse de su hermano Jim (el genial Tom Waits), con quien lleva distanciado una década porque le reprocha el haber reventado a JFK, y por supuesto la secuencia en la que asistimos a un recital en un bar del gran Víctor Jara (Aron Hernández), cuando el veterano pone de relieve las tácticas de contrainsurgencia durante las marchas.

 

Aprovechando las locaciones tan hermosas como grotescas de Pascua y diversas joyas musicales como Island in the Sun (1957), de Harry Belafonte, Out of Time (1966), de The Rolling Stones, Priests (1967), de Judy Collins, y Gracias a la Vida (1966) y Volver a los 17 (1966), megaclásicos de Violeta Parra, la película entrega trabajos gloriosos de todo el elenco pero principalmente de parte de Malkovich, Rockwell y Buscemi, cuyos personajes subrayan la vulnerabilidad que se esconde detrás de las máscaras de fortaleza de la CIA y el jingoísmo norteamericano, especie de infantilismo de energúmenos en el relato equiparados a su tendencia a manifestar desinterés por los moáis, profanándolos como todo turista, y a imponer dictaduras inhumanas desde el paradójico discurso de la civilización occidental y cristiana, de hecho parte del fariseísmo de siempre de yanquilandia o la burla bipartidista más grande del globo al concepto de democracia en el capitalismo, pensemos en la ausencia de conciencia en cuanto a crímenes dirigidos a terceros y en el sustrato quisquilloso frente a unos “padecimientos” propios del Primer Mundo. McDonagh, de todos modos, trata a sus bufones con respeto y los lleva con sutileza hacia un segundo acto en el que la convivencia y sus conflictos, los latiguillos iniciales, mutan en la redención parcial de Carlisle y en la aparición de los caballos salvajes de Pascua representando una moral perdida hace mucho, como si el canibalismo y la desconfianza mutua no lo hubiesen fagocitado todo gracias al cinismo yanqui y su fanfarronería. Acercándose a un western crepuscular sardónico que juega con lo testimonial y las traiciones cruzadas, el realizador escribe diálogos exquisitos y maneja con mano maestra la frontera entre la tragedia y una comedia negrísima sobre las mentiras normalizadas por la derecha y una verdad trasnochada que no cambia en nada un panorama desolador, de allí el nihilismo de Chris y sus consejos a Mónica en materia de matar a neonazis con uniforme ya que no conviene desperdiciar una buena oportunidad…

 

Caballo Salvaje Nueve (Wild Horse Nine, Reino Unido/ Estados Unidos/ Chile, 2026)

Dirección y Guión: Martin McDonagh. Elenco: John Malkovich, Sam Rockwell, Steve Buscemi, Tom Waits, Parker Posey, Mariana di Girolamo, Ailín Salas, Paola Giannini, Aron Hernández, Bastián Bodenhöfer. Producción: Martin McDonagh, Anita Overland, Peter Czernin y Graham Broadbent. Duración: 118 minutos.

Puntaje: 10