Si hay un subgénero de los dramas históricos que está casi agotado en el cine de nuestros días es sin duda el de los relatos cortesanos o que pretenden retratar las idas y vueltas de la aristocracia y su proverbial decadencia caníbal de siempre, esa que desconoce lo que le sucede a los ciudadanos de pie y se obsesiona una y otra vez con escalar posiciones. Por suerte en algunas ocasiones nos topamos con trabajos generosos a nivel de su riqueza intelectual/ artística como la presente Victoria & Abdul (2017), la última y muy interesante película del veterano Stephen Frears, un pantallazo en torno a la relación -a fines del siglo XIX- entre la Reina Victoria y Abdul Karim, un muchacho hindú que es traído al Palacio de Buckingham, en Londres, para una ceremonia trivial y termina quedándose allí durante muchos años por la misma simpatía del susodicho y el afecto que la monarca le profesa.
Si bien la estructuración del relato obedece a una partición concreta basada en una primera mitad que coquetea con la parodia de la pose patética e hipócrita de los lambiscones de la nobleza y una segunda parte más cercana al drama de prejuicios y persecución racial, una vez que la posición de Abdul en la corte se solidifica y así despierta el encono y la envidia de todos, a decir verdad la propuesta constantemente echa mano tanto del trasfondo cultural británico e hindú como de la parafernalia detrás de las eternas disputas de la vida monárquica, en un doble objetivo de abarcar por un lado la cuestión simbólica y por el otro la mundanidad de la convivencia de los personajes. El realizador deja en claro que este cariño recíproco nunca va más allá de lo platónico y se preocupa por despegar al film de su otro análisis de la monarquía, La Reina (The Queen, 2006), más circunspecto que el actual.
Judi Dench y Ali Fazal son los encargados de interpretar a Victoria y Abdul, dos actores estupendos que consiguen la proeza de que los pormenores del vínculo entre ambos sean creíbles a pesar de la evidente distancia general… ella es nada menos que la cabeza del imperio más poderoso del período y él un hombre cuya actitud humilde y servicial para con la reina no desconoce las barbaridades cometidas por los ingleses en la India. Vale aclarar que -contra todo pronóstico, considerando lo errática que viene resultando la carrera de Frears en el mainstream de las últimas décadas- la obra es realmente muy graciosa y cuenta con líneas de diálogo y planteos escénicos por demás astutos y oportunos, que nos van revelando distintas capas de los personajes a medida que pasan los minutos y que el aprecio crece al punto de -como decíamos anteriormente- provocar los gruñidos del entorno real.
Más allá de la habitual pompa de los dramas históricos y sus clichés relacionados con los arcos narrativos de pretensiones nacionales (las frases plagadas de abstracciones políticas bien ingenuas suelen constituir el principal fetiche retórico del rubro), el opus de Frears siempre va un paso por delante de lo esperado porque sabe examinar el sustrato político que se esconde en cada pequeña decisión de la vida hogareña, sea la de la Reina de Inglaterra o de cualquier otra persona, circunstancia que asimismo trae a colación la necesidad de sinceridad/ respeto/ compañerismo en la vejez y de su anhelo homólogo en la mediana edad, vinculado con encontrar una profesión/ misión que justifique nuestros días en el planeta. Victoria & Abdul es un retrato sutil de un proceso de complementación mutua -de características muy excepcionales, es cierto- entre dos individuos diferentes que se estiman.
Victoria & Abdul (Reino Unido/ Estados Unidos, 2017)
Dirección: Stephen Frears. Guión: Lee Hall. Elenco: Judi Dench, Ali Fazal, Tim Pigott-Smith, Eddie Izzard, Adeel Akhtar, Michael Gambon, Paul Higgins, Olivia Williams, Fenella Woolgar, Julian Wadham. Producción: Tracey Seaward, Beeban Kidron, Eric Fellner y Tim Bevan. Distribuidora: UIP. Duración: 112 minutos.