Chavela

La belleza del dolor

Por Emiliano Fernández

Considerando la magnitud de la vida de Chavela Vargas, nacida bajo el kilométrico nombre de María Isabel Anita Carmen de Jesús Vargas Lizano, debe haber pocas tareas más difíciles a nivel de las biografías cinematográficas que decidirse a retratar el devenir de la legendaria cantante, una de las figuras principales de las rancheras lentificadas de angustia y desconsuelo y sin duda la intérprete más singular y reconocida de la música mexicana en todo el mundo. Adepta a exacerbar de manera gloriosa el componente trágico de las canciones y desnudarlas de todos los arreglos coloridos típicos de la música de México, la mujer desde mediados del Siglo XX instauró un estilo único de cantar que complementaba con su persona/ personaje por fuera del escenario, vistiéndose como hombre, bebiendo litros y litros de alcohol, llevando pistola y no ocultando para nada su predilección sexual por las mujeres, un combo que sacudió el piso de una sociedad sumergida en el machismo, como todas las latinoamericanas, y que le valió una censura implícita y la marginalidad.

 

Chavela (2017) es un documental muy completo de Catherine Gund y Daresha Kyi sobre Vargas, un trabajo que abarca su nacimiento en 1919 en Costa Rica, una infancia triste debido a la no aceptación por parte de sus padres de su condición sexual y el divorcio subsiguiente, su traslado a México en la década del 30, sus comienzos en el espectáculo en el circuito de cabarets, restaurants y bares, su amistad con José Alfredo Jiménez (cantante y compositor muy famoso en su época y gran proveedor de temas para la artista), las borracheras interminables de ambos, su breve incursión en el séptimo arte, el affaire con Frida Kahlo y la convivencia con ella y Diego Rivera, su trabajo en Acapulco y cómo se codeó con figuras de Hollywood como Elizabeth Taylor, Rock Hudson, Clark Gable, Lana Turner y Ava Gardner, con quien pasó la noche/ orgía de la fiesta nupcial de Taylor y Michael Todd, su retiro durante los 80 por el alcoholismo y las estafas de las que fue objeto por las discográficas, su regreso de los 90 gracias al mercado español y su muerte en 2012.

 

La propuesta en general combina material de archivo y testimonios inéditos de Chavela con entrevistas contemporáneas a sus allegados y las mismas canciones de la cantante, que pasan a contextualizar desde el campo de las emociones en primera persona los distintos episodios de su vida a modo de comentarios concretos sobre su parecer y derrotero en este mundo. Tres son los personajes más interesantes que las directoras logran entrevistar para la película, cada uno representando un punto álgido de la narración: hablamos de José Alfredo Jiménez Jr., hijo del susodicho y pilar fundamental de la primera etapa de la trayectoria de Vargas, Alicia Elena Pérez Duarte, su pareja durante los años de ostracismo y patético olvido social, en los que prácticamente todos los mexicanos creían que estaba muerta, y finalmente Pedro Almodóvar, algo así como el principal mecenas de su último período profesional, ya que el cineasta español fue una figura clave en el renacimiento de la artista, sus primeros recitales en teatros y hasta en su presentación en el Olympia de París.

 

Si bien el documental es quizás demasiado tradicional para los estándares actuales del rubro, en el que gran parte de los films en cuestión se vuelcan hacia un dinamismo visual y una algarabía retórica propios del cine de ficción, resulta innegable que Vargas se termina comiendo al proyecto en su conjunto -y las limitaciones en materia de ideas novedosas de fondo- por el poderío irrefrenable de sus palabras, su postura escénica y aquellas maravillosas canciones que en buena medida cantaba llorando, poniendo de manifiesto la belleza del dolor y la soledad en contraposición al conformismo barato y pueril de la felicidad de cartón pintado que pondera la mayoría de sus colegas, la prensa y esa sociedad que la condenó desde la intolerancia, el cortoplacismo y los prejuicios fascistoides de siempre (como decíamos antes, este conservadurismo hipócrita y ramplón es común a toda Latinoamérica, fundamentalmente cortesía de un catolicismo demacrado de resonancias bien oscurantistas). Chavela también coloca el acento en el inesperado candor del pueblo español para con la mujer, ya a fines del Siglo XX toda una militante iconoclasta de una suerte de vulnerabilidad aguerrida y anárquica que no puede ser domada por nada ni por nadie, logrando renovar un ambiente cultural por demás insustancial y repleto de clichés…

 

Chavela (México/ España/ Estados Unidos, 2017)

Dirección y Guión: Catherine Gund y Daresha Kyi. Elenco: Chavela Vargas, Pedro Almodóvar, José Alfredo Jiménez Jr., Alicia Elena Pérez Duarte, Elena Benarroch, Miguel Bosé, Liliana Felipe, Laura García Lorca, Mariana Gyalui, Eugenia León. Producción: Catherine Gund y Daresha Kyi. Distribuidora: Zeta Films. Duración: 93 minutos.

Puntaje: 8