Amistad (Friendship)

Algo que compartir

Por Emiliano Fernández

Que aquella “cringe comedy” o el humor basado en las situaciones vergonzosas se haya independizado durante el nuevo milenio de su nicho original, el humor seco de antaño o “deadpan”, no es ningún accidente debido a que esta metamorfosis, en esencia construida alrededor del salto de la inexpresividad hacia lo rimbombante o histriónico, obedece a un cambio de paradigma social de fondo vinculado al grotesco de la visibilidad facilitada por las redes sociales. Dicho de otro modo, estúpidos desfasados de la realidad y con caca en lugar de sesos siempre hubo pero ahora encuentran en el ecosistema virtual un terreno en el que expresarse ampliando el “público” acotado del pasado, sobre todo su familia, amigos y compañeros de trabajo, de allí que la sutileza de la vergüenza correspondiente al humor seco derivase en el Siglo XXI en las múltiples payasadas de gente que ventila ante muchos extraños su necedad o ignorancia desde el más puro orgullo sin percatarse del bochorno o de la colección de mentiras que repite, situación típica del narcisismo de probeta o los egos inflados por el marketing, el lenguaje publicitario, el entretenimiento basura o infantil y en especial el discurso inmaduro o delirante de los estratos económicos, sociales, políticos, culturales y mediáticos dominantes, quienes lobotomizan a la burguesía en su conjunto y a sectores importantes del populacho para que acepten como propios intereses ajenos -los de la oligarquía financiera y neotecnológica, en primera instancia- y reproduzcan sus idioteces y consumos hiper condicionados sin la más mínima intervención intelectual o crítica, como si se tratase de mascotas entrenadas que adoran su sumisión de impronta oportunista o lela.

 

Este recambio paulatino en el marasmo social, núcleo del conservadurismo contemporáneo, fue trabajado desde distintas variantes por el cine, pensemos en la bobería hollywoodense de Paul Weitz, Judd Apatow y los hermanos Peter y Bobby Farrelly o en las farsas mucho más dignas de gente como Larry Charles, Alex Ross Perry, Ruben Östlund, Jeff Tremaine, Yorgos Lanthimos y Emma Seligman, amén de antepasados cruciales en sintonía con El Rey de la Comedia (The King of Comedy, 1982), opus de Martin Scorsese, y Perdidos en América (Lost in America, 1985), aquel neoclásico de Albert Brooks. El último exponente de nuestra cringe comedy es Amistad (Friendship, 2024), muy buen debut en el formato de largometraje de Andrew DeYoung, a posteriori de un extenso periplo en el terreno de los cortos y los encargos para TV, y una película que el director y guionista específicamente concibió para el lucimiento de Tim Robinson, un comediante estadounidense maravilloso y muy poco conocido por fuera de su país ya que su participación en el séptimo arte se limitó a voces para productos animados y el grueso de su trayectoria hasta este momento estuvo volcado a la televisión, en especial unos cuantos años como actor y libretista en Saturday Night Live (2012-2016), la sitcom Detroiters (2017-2018) y Creo que Deberías Irte con Tim Robinson (I Think You Should Leave with Tim Robinson, 2019-2023), una comedia de sketchs para Netflix que, de hecho, lo convirtió en una de las figuras por antonomasia del humor de incomodidad con pinceladas de surrealismo y absurdo alrededor de esperpentos que desean autolegitimarse desde la hipocresía, la insolencia o el cliché social fascistoide.

 

DeYoung en Amistad respeta al pie de la letra todos los pilares de la farsa posmoderna de vergüenza ajena ofreciéndonos a un protagonista egocéntrico, de baja calificación cultural y educativa, fundamentalista/ sin autocrítica alguna y siempre atrapado en un entorno laboral mediocre o en su propia angustia y su propio patetismo risible sin asumir el asunto, Craig Waterman (Robinson), sujeto sumamente desagradable cuya sandez es equiparable a la de los votantes de la nueva derecha para oligofrénicos del nuevo milenio: torpe, cobarde, muy solitario, fanático de las películas de Marvel e incapaz de un gramo de empatía con el resto de la humanidad, Craig se aleja tanto de su esposa, Tami (Kate Mara), quien se acaba de recuperar de un cáncer y mantiene un affaire con un ex novio, Devon (Josh Segarra), como de su hijo, Steven (Jack Dylan Grazer), un adolescente que también lo considera un imbécil insalvable porque no ayuda a Tami con su negocio de venta de arreglos florales y porque siempre cae en el ridículo cuando pretende hacerse el burgués políticamente incorrecto. La amistad tóxica del título se da con un flamante vecino, Austin Carmichael (Paul Rudd), meteorólogo de TV que tiene una banda punk y está casado sin hijos con Bianca (Meredith Garretson), hombre que rápidamente se transforma en la obsesión de Waterman hasta que una reunión con unos amigos de Austin deriva en desastre, primero porque Craig se estrella contra una puerta de vidrio y luego porque le da un par de golpes traicioneros a Carmichael durante una sesión de boxeo amateur, para colmo a posteriori Waterman se mete en su boca una barra de jabón como supuesto castigo delante de los cofrades de su ídolo homoerótico.

 

La película, una suerte de catedral de la cringe comedy más lunática edificada sobre los cimientos de Vecinos (Neighbors, 1981), film de John G. Avildsen que incluye el último trabajo del célebre John Belushi antes de su fallecimiento en 1982 por una sobredosis de cocaína y heroína suministrada por Cathy Smith, vuelca buena parte del relato al declive psicológico y comunal de Craig una vez que Austin, literalmente su único amigo, lo exilia de su entorno, en suma alejándose de su hijo luego de fanfarronear comiendo unos hongos, lo que lo lleva a vomitar sangre, provocando que su esposa se marche con Devon, después de llevarla al alcantarillado en pos de una “aventura” y haciendo que se extravíe en la oscuridad entre la orina y la mierda, y finalmente perdiendo su trabajo en marketing, a su vez especializado en la adicción del usurario/ cliente mediante apps, por insultar al Alcalde Seth Nichols (Alex Webb), político que busca su reelección y rechaza su propuesta en favor de otra que lo muestra como un superhéroe. DeYoung no inventa absolutamente nada pero genera situaciones graciosas como el encuentro entre Waterman y el amante de su mujer o su expulsión a los gritos de las alcantarillas por parte de la policía y de la sala de reuniones con el alcalde a instancias de sus propios compañeros. Rudd y Mara hacen de la corrección su bandera pero es Robinson el que se luce y se destapa como un intérprete extraordinario que pinta en toda su simpleza y arrogancia tanto al yanqui promedio como a la cultura vacua de hoy en día, en gran medida sin algo valioso que compartir con todos los mortales e incapaz de ir más allá de la superficie y los latiguillos necios repetidos hasta el hartazgo…

 

Amistad (Friendship, Estados Unidos, 2024)

Dirección y Guión: Andrew DeYoung. Elenco: Tim Robinson, Paul Rudd, Kate Mara, Jack Dylan Grazer, Josh Segarra, Meredith Garretson, Alex Webb, Billy Bryk, Ari Dalbert, Omar Torres. Producción: Nick Weidenfeld, J.D. Lifshitz, Raphael Margules y Johnny Holland. Duración: 101 minutos.

Puntaje: 7