El Hombre sin Pasado (Mies Vailla Menneisyyttä)

Almas solitarias

Por Martín Chiavarino

El realizador finlandés Aki Kaurismäki ya era un director muy conocido por el público vernáculo, algunos acólitos europeos y ciertos círculos cinéfilos en Estados Unidos, pero prácticamente desconocido en el continente americano, especialmente en Latinoamérica, hasta que a principios de la década del dos mil irrumpió con una película cómica y encantadora, un verdadero cuento de hadas nórdico con un toque de realismo mágico titulado El Hombre sin Pasado (Mies Vailla Menneisyyttä, 2002) que ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes en ese mismo año y tuvo una nominación al Premio Oscar de la Academia de Hollywood como Mejor Film en Idioma Extranjero, que finalmente ganó un opus alemán, En un Lugar de África (Nirgendwo in Afrika, 2002), de Caroline Link.

 

Un hombre (Markku Peltola) llega a Helsinki en tren de noche y se apea al banco de una plaza cercana para descansar. Mientras duerme es atacado a traición por un grupo de jóvenes que lo golpean brutalmente y vandalizan sus pertenencias con un odio digno de la saña de los personajes fascistas de Anthony Burguess en La Naranja Mecánica (Clockwork Orange, 1962). El hombre muere y resucita milagrosamente en el hospital para dirigirse luego a una zona portuaria donde algunas familias humildes conviven en containers abandonados. Allí el hombre es ayudado por los habitantes del lugar. Sin recordar ni su nombre ni nada de su pasado consigue un hogar que acondiciona aceptablemente con una rockola, ropa nueva, un trabajo en el Ejército de Salvación, un simpático perrito, Hannibal (Tähti), y hasta una novia, Irma (Kati Outinen), una de las voluntarias que lo ayuda a salir adelante.

 

La historia le sirve como excusa a Kaurismäki para explorar cómo el pasado de una persona no forja ni su presente ni su futuro, y cómo las condiciones de una vida pueden cambiar de un día para el otro. El Hombre sin Pasado encuentra en un punto de inflexión ese momento en el que todo se modifica. Un hombre nuevo, sin pasado, sin nada que perder, sin recuerdos, llega a un lugar perdido en el mundo para transformarlo por completo, liberando todas las posibilidades de las personas que habitan allí.

 

El protagonista, M, es un sujeto taciturno que no recuerda nada de su vida anterior, pero que encuentra rápidamente su lugar entre los humildes habitantes de la periferia de Helsinki, dirigida por el cuidador del lugar, que cobra un oneroso alquiler por sobrevivir en los poco confortables containers abandonados y por cualquier cosa que le pueda servir para engrosar su salario. Para M es imposible conseguir un trabajo porque los vándalos le han quitado su billetera con sus datos, por lo que no sabe su nombre ni su número de seguro social. Por ello, para el Estado él no existe más como ciudadano finlandés y ocupa la misma esfera que un inmigrante ilegal. Para colmo de males, cuando intenta abrir una cuenta en un banco se encuentra en medio de un robo, por lo que la policía sospecha de él e intenta retenerlo para aclarar la situación.

 

A través de actuaciones frías y taciturnas, casi impostadas por la inexpresividad, Aki Kaurismäki crea un cuento de hadas maravilloso, de una gran calidez, que exagera la rigidez nórdica para descubrir bajo una superficie de témpano un núcleo emotivo que anima a los personajes en su camino hacia la felicidad.

 

El Hombre sin pasado, segunda parte de la Trilogía de Finlandia, como fue bautizada por la crítica internacional, precedida por Nubes Pasajeras (Kauas Pilvet Karkaavat, 1996) y seguida por Luces al Atardecer (Laitakaupungin Valot, 2006), se sirve de un realismo mágico nórdico que se asemeja al tono del realizador estadounidense Jim Jarmusch, quien recuperó mucho de la estética de los directores finlandeses en su capítulo de Helsinki de Una Noche en la Tierra (Night on Earth, 1991). El Hombre sin Pasado es el punto más alto de este estilo de cine sobrio, de un humor sosegado que busca generar alegría a través de personajes que viven situaciones terribles de las que deben recuperarse.

 

La banda sonora rockera de la película es de un rock clásico finlandés imperdible e incluye conocidos temas de solistas vernáculos, especialmente las canciones de la popular cantante Annikki Tähti, que ofrece una actuación circunspecta y conmovedora como el resto de los actores.

 

Al igual que todo el cine de Aki Kaurismäki, El Hombre sin Pasado es una comedia con un humor claroscuro sobre seres anhelantes, que en su camino encuentran una felicidad que tenían vedada y que no sabían por qué les era esquiva. Entre el existencialismo y la parodia, Kaurismäki introduce al espectador en un mundo demasiado real en el que la magia es la capacidad humana de transformarse e introducir ese elemento impensado que cambia la dinámica de un lugar y de toda una comunidad, que pasa de ser victima a defenderse y a hallar los caminos para salir adelante.

 

El Hombre sin Pasado (Mies Vailla Menneisyyttä, Finlandia/ Alemania/ Francia, 2002)

Dirección y Guión: Aki Kaurismäki. Elenco: Markku Peltola, Kati Outinen, Juhani Niemelä, Kaija Pakarinen, Sakari Kuosmanen, Annikki Tähti, Elina Salo, Anneli Sauli, Outi Mäenpää, Esko Nikkari. Producción: Aki Kaurismäki. Duración: 97 minutos.

Puntaje: 10