The Quiet Girl (An Cailín Ciúin)

Aprendiendo a vivir

Por Martín Chiavarino

Poco conocido fuera de su país hasta el estreno del film en cuestión, el realizador de documentales, películas ficcionales y series para la televisión irlandesa Colm Bairéad en The Quiet Girl (An Cailín Ciúin, 2022) adapta una novela corta de la aclamada autora Claire Keegan, Foster (2010), publicada en castellano por la editorial independiente argentina Eterna Cadencia como Tres Luces (2011), logrando el reconocimiento mundial y la nominación a varios premios por este bello, circunspecto y cálido film sobre una niña inquieta que se queda con unos familiares durante un verano de principios de los años ochenta en Irlanda para que sus padres biológicos puedan descansar de sus constantes escapadas.

 

Cáit (Catherine Clinch) es una taciturna y retraída niña de nueve años en una numerosa familia que lucha día tras día por mantenerse a flote durante la recesión de principios de la década del ochenta. A diferencia de sus hermanos, la mayoría mujeres, Cáit no tiene amigos, suele escaparse de su hogar, le cuesta aprender a leer y no encuentra su lugar en esta familia del campo que vive de su plantación de papas. Con una madre (Kate Nic Chonaonaigh) embarazada nuevamente y desbordada por tantos hijos y un padre (Michael Patric) desinteresado de estos, la niña es enviada con una prima de la madre y el esposo a pasar el verano para aliviar un poco la carga de esta cuantiosa parentela en vías de expansión.

 

En sus vacaciones de la pobreza y las carencias de su familia y del desinterés mutuo de ella por la escuela y de la institución educativa por ella, la niña se encuentra con una situación desconocida hasta ese momento. Cáit llega a la casa de sus tíos con incredulidad y docilidad para descubrir a una tierna pareja mayor sin hijos que se dedica al lucrativo negocio de la leche de vaca, lo que les permite un pasar económico mucho mejor que el de sus padres. La prima de su madre, Eibhlín Cinnsealach (Carrie Crowley), recibe a la chica con una alegría que no oculta, mientras que su esposo, Seán (Andrew Bennett), intenta mantener la distancia para no encariñarse con la niña.

 

Con el amor de la pareja la niña descubre lo que es tener una familia que vive una vida holgada sin privaciones en un lugar privilegiado de Irlanda que puede proveerle todo lo que sus sacrificados y alienados padres biológicos nunca conseguirán darle, como cariño, felicidad, la posibilidad de estudiar y aprender y hasta tiempo para el ocio. En fin, una vida más o menos plena en el campo, relativamente independiente de los vaivenes económicos. Pero la pareja esconde un pequeño secreto que les oprime los corazones producto de una terrible tragedia que prefieren olvidar. La candidez de Cáit le permitirá a la pareja encontrar la felicidad que perdieron en un horrible accidente.

 

La delicada mano de la directora de fotografía irlandesa Kate McCullough, que precisamente creció en una región rural del noreste de Irlanda, se nota durante todo el film, en escenas largas, preciosistas, con muchos planos extáticos, que invitan a la contemplación y a experimentar lo mismo que vive la niña. Esa es la misión que Colm Bairéad se propone desde el inicio en esta adaptación de la obra de Claire Keegan, adentrarse en la psicología de una niña que cree que el mundo y las personas son de una manera y descubre que todo puede ser muy distinto a lo que conocía. Para ello el director busca y experimenta con distintos dispositivos que le permiten captar las expresiones de sorpresa de la pequeña Catherine Clinch, una niña que todo el tiempo parece embelesada por una mezcla de asombro infantil y extrañeza ante la novedad. La principal estrategia para lograr esto es una combinación de nostalgia bucólica y mundo pueril a través del congelamiento temporal de un verano que paradójicamente hace fluir la narración.

 

La película presenta sin juzgar la diferencia de clase entre los trabajadores rurales en la Irlanda de los años ochenta de la misma manera que los presenta Keegan, una autora de una prosa impecable y una gran sensibilidad literaria, ofreciendo al lector/espectador las diferencias entre los agricultores que apenas pueden sobrevivir de lo que producen y que terminan hastiados de la vida, criando a los hijos como pueden, y los granjeros que han encontrado una labor más lucrativa que les ha permitido una existencia más holgada con algunas satisfacciones. A pesar de que intenta no serlo, la película termina ofreciendo una visión demasiado maniquea y clasista de las relaciones sociales, en la que los labriegos humildes son hoscos, probablemente infieles, borrachos y descuidan todo lo posible a sus vástagos, mientras que los granjeros con mejores ingresos aman a sus hijos, los cuidan, les enseñan todo lo que pueden y los alientan a desarrollar sus capacidades.

 

Además de la refinada fotografía, The Quiet Girl se destaca por las parsimoniosas actuaciones de todo el elenco, en el que sobresalen la debutante Clinch y Carrie Crowley, quienes construyen una relación muy hermosa de madre e hija adoptivas. A pesar de ser tan clasista la película es muy bella, tiene unos personajes entrañables y permite experimentar el proceso de aprendizaje de una niña que se debate entre vivir con unos padres que no la quieren ni se interesan por ella, vivir en una casa destartalada e inmunda, convertirse en una campesina alienada destinada a casarse con algún hijo de los vecinos sin mucho futuro, o tener algo de independencia, bañarse cuando quiere y con agua caliente, tener un cuarto limpio que no parece un establo deplorable, comprarse ropa, tener prendas limpias y recibir un poco de amor. Una decisión sin duda alguna difícil para una niña descuidada a su suerte por sus padres biológicos durante sus cortos nueve años de existencia.

 

The Quiet Girl (An Cailín Ciúin, Irlanda, 2022)

Dirección y Guión: Colm Bairéad. Elenco: Catherine Clinch, Andrew Bennett, Carrie Crowley, Michael Patric, Kate Nic Chonaonaigh, Joan Sheehy, Tara Faughnan, Neans Nic Dhonncha, Eabha Ni Chonaola, Carolyn Bracken. Producción: Cleona Ní Chrualaoí. Duración: 95 minutos.

Puntaje: 6