Hoy casi nadie lo recuerda porque a casi nadie le importa pero el cineasta estadounidense Joe Carnahan en el inicio de su carrera se transformó en una promesa del cine de acción y de la testosterona farsesca porque sus primeros pasos estuvieron vinculados a dos vertientes muy distintas pero no igual de satisfactorias, en primer lugar el policial amargo y poderoso de Narc: Calles Peligrosas (Narc, 2002), sin duda su faceta más auspiciante, y en segunda instancia el pastiche de comedia y neo film noir a lo Quentin Tarantino y Guy Ritchie de Sangre, Tripas, Balas y Octano (Blood, Guts, Bullets and Octane, 1998) y Ases Calientes (Smokin’ Aces, 2006), de hecho el semblante bobo aunque todavía no del todo descartable. El asunto se desinfla gracias a sus dos colaboraciones con Liam Neeson, Brigada A (The A-Team, 2010) y El Líder (The Grey, 2011), esta última una payasada de supervivencia con lobos grises demonizados y la primera una adaptación cinematográfica paupérrima de la famosa serie televisiva de la década del 80 creada por Stephen J. Cannell y Frank Lupo para la cadena NBC y protagonizada por George Peppard, Dwight Schultz, Dirk Benedict y Laurence Tureaud alias Mr. T. A posteriori las obras fallidas no se hicieron esperar, léase Giro Inesperado (Stretch, 2014), Un Día más para Morir (Boss Level, 2020) y Juego de Criminales (Copshop, 2021), y confirmaron la reconversión de Carnahan de artesano con proyectos propios a asalariado sin alma ni dignidad al servicio del mainstream más tarado.
Se podría decir que hasta hace poco parecía que el derrotero del norteamericano se había volcado a la escritura de guiones para terceros, algo que abarca los lamentables de Código de Familia (Pride and Glory, 2008), de Gavin O’Connor, Deseo de Matar (Death Wish, 2018), de Eli Roth, El Chicano (2018), de Ben Hernández Bray, y Bad Boys para Siempre (Bad Boys for Life, 2020), de los belgas de ascendencia marroquí Adil El Arbi y Bilall Fallah, no obstante la carrera como realizador de Carnahan revivió con una retahíla de tres películas al hilo, Shadow Force: Sentencia de Muerte (Shadow Force, 2025), un rip-off demasiado cutre de la saga que comenzase con John Wick (2014), de Chad Stahelski, No sin Esperanza (Not Without Hope, 2025), otro relato de supervivencia pero ahora incluso peor que El Líder y protagonizado por unos jugadores de fútbol americano que terminan a la deriva en las aguas del Golfo de México, y El Botín (The Rip, 2026), claramente el mejor trabajo de los tres porque constituye una vuelta al terreno del policial antidrogas de Narc: Calles Peligrosas, todavía la cúspide inalcanzable de la carrera del yanqui, y a la angustia de una locación claustrofóbica modelo Juego de Criminales, en suma dando por resultado una propuesta poco memorable aunque simpática con buenas actuaciones de los amigotes Matt Damon y Ben Affleck y una distribución vía Netflix que hasta se siente incómoda ya que el producto supera la basura promedio del streaming para descerebrados de la N roja.
Como suele ocurrir con los guiones de Carnahan, la historia es muy simple y se concentra en el asesinato de la capitana del Grupo Táctico Antidrogas del Condado de Miami-Dade, en Florida, Jackie Vélez (Lina Esco), y el ascenso de su segundo, el Teniente Dane Dumars (Damon), quien recibe una denuncia anónima sobre la existencia de una casa con mucho dinero del narcotráfico en su interior, por ello se dirige al lugar junto con su amigo y mano derecha, el Sargento J.D. Byrne (Affleck), y tres detectives de la unidad, Mike Ro (Steven Yeun), Numa Baptiste (Teyana Taylor) y Lolo Salazar (Catalina Sandino Moreno). El inmueble de turno, propiedad de Desiree “Desi” López Molina (Sasha Calle), esconde en su ático la friolera de 20 millones de dólares que Dumars decide no reportar a sus superiores y empezar a contar dentro del lugar, generando una tensión in crescendo tanto en el interior del domicilio, porque Byrne sospecha que el teniente pretende quedarse con casi todo el dinero y sólo entregar 150 mil dólares, como en el afuera, esa calle de la que llegan muchas balas que no son del cártel, entidad criminal dispuesta a abandonar los billetes porque matar policías sale caro, sino de colegas corruptos de todos estos oficiales, revoltijo al que además debemos añadir el hermano del personaje de Affleck porque es un agente del FBI en busca de “manzanas podridas” en la fuerza, Del (Scott Adkins), y un representante de la DEA que el sargento llama en calidad de apoyo urgente contra Dumars, Mateo Nix (Kyle Chandler).
Una vez más Carnahan ofrece criaturas estereotipadas, diálogos sencillos y situaciones de manual dentro de los campos del thriller y el cine de acción, sin embargo hay que reconocer que primero administra bien la burbuja de ansiedad, peligro y desconfianza en la que están presos los agentes, todo a través del suspenso en materia de quién es quién en cuanto a la avaricia criminal, y segundo no interfiere para nada -es lo mejor que puede hacer- en lo que respecta a la química de siempre entre Damon y Affleck, aquí secundados por los perfectos Yeun, Calle y Chandler más la colombiana Sandino Moreno y una Taylor que descolló en Una Batalla tras Otra (One Battle After Another, 2025), de Paul Thomas Anderson. El horizonte del film, supuestamente basado en el oficial antinarcóticos Chris Casiano, es Río Bravo (1959), respuesta de los fascistoides Howard Hawks y John Wayne a la querida A la Hora Señalada (High Noon, 1952), obra maestra de Fred Zinnemann, esquema de asedio y/ o aislamiento que en esencia ya estaba presente en las reinterpretaciones a cargo de John Carpenter, sobre todo Asalto al Presidio 13 (Assault on Precinct 13, 1976), La Cosa (The Thing, 1982) y El Príncipe de las Tinieblas (Prince of Darkness, 1987), amén de elementos varios desplegados en La Niebla (The Fog, 1980) y Fantasmas de Marte (Ghosts of Mars, 2001). La mediocridad de El Botín por lo menos gira alrededor de la inquietud y no tanto de las secuencias de acción intercambiables de cualquier bodrio de Netflix del nuevo milenio…
El Botín (The Rip, Estados Unidos, 2026)
Dirección y Guión: Joe Carnahan. Elenco: Matt Damon, Ben Affleck, Steven Yeun, Teyana Taylor, Sasha Calle, Catalina Sandino Moreno, Scott Adkins, Kyle Chandler, Lina Esco, Néstor Carbonell. Producción: Matt Damon, Ben Affleck, Dani Bernfeld y Luciana Damon. Duración: 113 minutos.