Nadie esperaba ni remotamente una adaptación animada de una historia de Clive Barker, padre del horror sadomasoquista posmoderno, pero esa es exactamente la idiosincrasia de Noche de Zoopocalipsis (Night of the Zoopocalypse, 2024), una maravillosa coproducción independiente de terror entre Canadá, Bélgica y Francia que quedó a cargo de un par de directores con trasfondo cultural latino, Ricardo Curtis y Rodrigo Pérez-Castro, quienes efectivamente se inspiraron en un cuento corto no publicado del británico y hoy también productor, ZOOmbies, y le encomendaron la traslación al equipo creativo de Una Historia Navideña de Horror (A Christmas Horror Story, 2015), disfrutable antología canadiense del espanto con cuatro relatos dirigidos por Steven Hoban, Grant Harvey y Brett Sullivan, hablamos de los ahora guionistas Hoban, James Kee y Brian Morey, estos dos últimos responsables respectivamente de la trama y el desarrollo de la odisea de una década atrás. Noche de Zoopocalipsis, contra todo pronóstico, retoma bastante del ecosistema grotesco y solidario del artífice de joyas como Hellraiser (1987), Razas de la Noche (Nightbreed, 1990) y El Señor de las Ilusiones (Lord of Illusions, 1995) y apunta a un público vasto que abarca tanto a niños y adolescentes como a adultos cinéfilos y/ o aficionados a emociones fuertes, ya que el film se pasea por una colección de referencias sutiles a otras obras del gremio que nos ocupa y por sobre todas las cosas ofrece un verdadero desfile de acecho, suspenso, contagio, momentos tenebrosos y una baba omnipresente que reemplaza al gore.
Mucho mejor que algunos trabajos mainstream del nuevo milenio que supieron combinar comedia, animación y terror Clase B, como por ejemplo Monster House: La Casa de los Sustos (Monster House, 2006), de Gil Kenan, y ParaNorman (2012), de Chris Butler y Sam Fell, y por cierto lejos de los floreos artísticos góticos en stop motion del Henry Selick de El Extraño Mundo de Jack (The Nightmare Before Christmas, 1993) y Coraline (2009) y ese Tim Burton de El Cadáver de la Novia (Corpse Bride, 2005) y Frankenweenie (2012), la película de Curtis y Pérez-Castro, en cambio, se asemeja a una hipotética cruza entre DreamWorks e Illumination por un lado, en cuanto al diseño caricaturesco de las criaturas y su hilarante premura narrativa, y los colores saturados del Dario Argento de los años 70 y 80 más la paranoia del horror de la época por el otro lado, con citas a faenas heterogéneas como Tiburón (Jaws, 1975), de Steven Spielberg, Los Usurpadores de Cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, 1978), de Philip Kaufman, Alien (1979), de Ridley Scott, La Cosa (The Thing, 1982), de John Carpenter, Gremlins (1984), de Joe Dante, El Regreso de los Muertos Vivos (The Return of the Living Dead, 1985), de Dan O’Bannon, y Critters (1986), de Stephen Herek. El catalizador es muy sencillo, un choque en el espacio entre unos restos alienígenas y un satélite que genera un meteorito que a su vez se estrella en un zoológico/ parque temático y provoca que los animales muten en unos zombies con cuerpos gomosos y desarmables que tienen a un conejito de índole malévola como mandamás (Bryn McAuley).
La epopeya, una gesta de supervivencia en idioma inglés a lo largo de la noche del título en el Colepepper Zoo, nos presenta dos grupos de personajes, el primero de tipo protagónico y el segundo más vinculado a los secundarios de un relato coral un poquitín dubitativo, así en la primera cofradía tenemos a Poot (Christina Nova), una cría de hipopótamo pigmeo que no acusa recibo de la debacle a su alrededor, Dan (David Harbour), un puma que acaba de llegar al zoológico y anhela recuperar su libertad cuanto antes, y Gracie (Gabbi Kosmidis), una loba del Río Mackenzie -variante canadiense que también vive en el noroeste de los Estados Unidos- con una abuela, Abigail (Carolyn Scott), obsesionada con inculcarle la necesidad de defender/ proteger a la manada, en esencia “aullar juntos”, frente a un posible peligro externo; y en lo que atañe al segundo colectivo, el de los infaltables personajes de relleno que tantas veces en el séptimo arte actual se terminan “comiendo” a la propuesta en su totalidad, nos topamos con Xavier (Pierre Simpson), un lémur rufo rojo afrancesado que suele simular enfermedades para ver películas en la televisión del puesto veterinario del zoo, Frida (Heather Loreto), un carpincho hembra vehemente al que se le escapan frases en castellano, Ash (Scott Thompson), avestruz muy adepto al sarcasmo y a defenderse de la acusación de tener un cerebro pequeño, y finalmente Félix (Paul Sun-hyung Lee), un mono narigudo de la Isla de Borneo que adora traicionar a los suyos, como a ese gorila bonachón llamado Fred (Kyle Derek), porque no puede dejar de lado su egolatría ni por un segundo.
Sin ser particularmente original o astuta ni pretender serlo, la realización resulta graciosa en serio y como decíamos con anterioridad cuenta con un ritmo narrativo dinámico, criaturas atractivas, un estupendo desarrollo de personajes, instantes eficaces de nerviosismo y terror e incluso una excelente banda sonora cortesía de Dan Levy, multiinstrumentista conocido por el dúo The Dø junto con la cantante gala/ finlandesa Olivia Merilahti, además de la impagable presencia del lémur en lo referido a los chistes cinéfilos autorreferenciales y la reproducción en general del placer que generan los relatos, gran atavismo de anclaje infantil que se desarrolla y se expande a lo largo de la adultez y las distintas generaciones de seres humanos. Por momentos cercana a una película de acción de sustrato francamente histérico o más bien caótico/ circense, Noche de Zoopocalipsis recupera motivos de siempre del acervo barkereano, como la lealtad y el cariño entre los marginados en contraposición al individualismo psicopático capitalista o liberal, y homologa el asunto a las paradojas detrás de una institución en crisis como los zoológicos de la posmodernidad, esos que pasaron de colecciones de trofeos del imperialismo decimonónico modelo europeo a, de hecho, estos parques temáticos eco-friendly que tratan de subrayar las labores de conservación por sobre el confinamiento de los animales. El film no nos aburre con explicaciones en relación a la infección de zombies del cosmos y hasta nos ofrece un monstruo gigantesco final digno del anime y un par de “curas” absurdas para las víctimas de mordeduras, el jabón y la música…
Noche de Zoopocalipsis (Night of the Zoopocalypse, Canadá/ Bélgica/ Francia, 2024)
Dirección: Ricardo Curtis y Rodrigo Pérez-Castro. Guión: Steven Hoban, James Kee y Brian Morey. Elenco: Gabbi Kosmidis, David Harbour, Scott Thompson, Paul Sun-hyung Lee, Pierre Simpson, Heather Loreto, Kyle Derek, Christina Nova, Bryn McAuley, Carolyn Scott. Producción: Clive Barker, Steven Hoban, Mark Smith, Wes Lui, Yohann Comte y Joe Iacono. Duración: 91 minutos.