Su breve paso por el telemarketing inspiró al rapero Boots Riley a escribir, producir y dirigir su primer largometraje, Sorry to Bother You (2018), una comedia negra que combina realismo social con ciencia ficción en medio de trazos absurdos donde la denuncia y el activismo enfrentan a la locura capitalista y a las vacuas promesas empresariales de crecimiento laboral.
Un joven afroamericano desocupado, Cassius “Cash” Green (LaKeith Stanfield), que vive precariamente con su novia, Detroit (Tessa Thompson), en el garaje de su tío, consigue trabajo como vendedor telefónico en una corporación de telemarketing, RegalView, tras presentarse a una desopilante entrevista en la que el gerente le confiesa que la empresa contrata a cualquiera que sepa leer para la tediosa tarea de vender obsoletas enciclopedias por teléfono. Desinteresado y desilusionado con un trabajo que parece no llevar a ningún lado, Cassius cuestiona la falta de motivaciones y el bajo salario mientras aspira con impotencia a acceder a la elite de los vendedores que trabajan en los pisos superiores. Cuando uno de los colegas de Cassius, Langdom (Danny Glover), un hombre mayor, le comenta su secreto para vender, eso de desarrollar una voz hegemónica blanca que denote éxito en las llamadas, Cassius comienza a vender asiduamente las enciclopedias y finalmente es promovido al mismo tiempo que sus compañeros inician una huelga contra los bajos salarios. La promoción lleva a Cassius a un mundo inimaginable de lujo y éxito que nunca había conocido y que le permite ayudar a su tío, hundido en deudas hipotecarias, pero su labor, vender mano de obra esclava de una empresa acusada de someter a sus trabajadores a un régimen de servidumbre, WorryFree, dirigida por un sociópata, Steve Lift (Armie Hammer), pone su moral y su relación con Detroit a prueba. A medida que la huelga de los trabajadores de RegalView se radicaliza ante la falta de respuesta empresarial a las demandas salariales y laborales de los trabajadores, la relación de Cassius con sus antiguos compañeros y con su novia se tensiona, ya que los gerentes y los colaboradores senior se convierten en cómplices de la extrema violencia de la empresa para que éstos puedan ingresar rompiendo el piquete de los trabajadores. Detroit, una artista comprometida que trabajó poco tiempo en el call center, rompe su relación con Cassius y comienza un vínculo con Squeeze (Steven Yeun), un joven agitador y promotor de la huelga que busca atraer a Cassius a su cruzada contra la explotación laboral. En su ascenso a las grandes ligas del poder y el dinero, Cassius es invitado junto a su mentor, un hombre cuyo nombre nunca se pronuncia interpretado por Omari Hardwick, a la fiesta de Lift, el CEO de WorryFree, donde descubrirá una verdad que lo dejará anonadado y su lealtad para con los nuevos modelos de explotación capitalista será puesta a prueba.
Sorry to Bother You es un film pedagógico sobre las luchas sociales, la búsqueda de crecimiento personal en el nuevo capitalismo, que pone en escena la cuestión política a través de situaciones cómicas que al final decantan en un realismo mágico deudor de Michel Gondry que conduce hacia una ciencia ficción desbocada y descontrolada que bien podría remitir al cine de Terry Gilliam.
La historia de Riley, un músico de hip hop político fundador de la banda The Coup y activista comunista comprometido con las luchas sociales de Oakland, en California, trabaja por un lado sobre las injusticias y los absurdos del telemarketing, la baja remuneración y las diferencias salariales de este nuevo molesto modelo de trabajo masivo telefónico, y por otro lado en las nuevas formas del trabajo esclavo, las extravagancias y delirios de los empresarios, el carácter psicopático y sociopático de muchos de ellos y su connivencia espuria con las altas esferas de la política y de la economía, solamente interesadas en la reducción de los costos laborales a toda costa. De esta forma, Riley pinta de cuerpo entero a través de la sátira más sardónica la falta de incentivos en el mundo del trabajo, los cambios sociales producto de las últimas crisis económicas, la desocupación y subocupación y el absurdo de todas las relaciones laborales actuales debido a la idea de que solo existe un presente continuo sin relación con el pasado y sin el más mínimo atisbo de interés sobre el futuro, siquiera cercano, completamente opacado por la imperiosa necesidad de buscar formas de generar ganancias a corto plazo.
Ante todo, Boots Riley pone de manifiesto la temática de la relevancia de las acciones del individuo en el mundo, su aporte, la marca que su vida deja en el prójimo. En este sentido, Cassius discute con Detroit acerca de esta cuestión, dado que su vida parece carecer de propósito hasta que encuentra trabajo y es promovido, faceta que muchas veces es canalizada en el crecimiento laboral, como en Cassius, y que otras veces es sublimada a través de actividades extra laborales, como en el caso de Detroit, que tiene un proyecto artístico que se relaciona con el activismo y la denuncia de la esclavitud que se remonta a las raíces de la cultura norteamericana. Cuando Cassius es confrontado con el dilema moral de su trabajo busca justificativos egoístas para aceptar su nueva condición, pero es el mismo capitalismo el que lo lanza hacia la verdad y le demuestra que la búsqueda de ganancia a toda costa no tiene moral ni límites, y que la única forma de combatirlo es mediante la unión de los trabajadores.
La historia de Cassius es la de cualquier joven con una mirada rebelde que sabe que el mundo del trabajo es un camino hacia una esclavitud sin escapatoria ni retorno: el sistema mismo lo lleva a tener que insertarse en el mercado laboral como puede para sobrevivir en un mundo donde lo único que importa es el dinero. Cuando el trabajo se revela absurdo y lo obligan a seguir un esquema que no sirve, sus pobres nociones sobre la condición alienante del trabajo se autoverifican hasta que un golpe de suerte lo lleva a la cima y sus preconceptos son finalmente contrastados con la cruda realidad, mucho más despiadada que cualquier prejuicio que podría haber imaginado.
Sorry to Bother You también explora la pauperización del contenido televisivo producto de una búsqueda de evasión por parte de los espectadores, que tan solo quieren tener unas risas a costa de las desventuras del prójimo que les hagan olvidar sus miserables vidas. En este sentido, la película es una confrontación directa contra el horror del capitalismo, la destrucción cultural -simbolizada en los artistas independientes- y la venta del trabajo esclavo como una nueva manera de concebir las relaciones laborales y el vínculo entre el trabajador y la empresa.
LaKeith Stanfield, junto a Tessa Thompson, ofrece una gran actuación en una película donde todo es inesperado al igual que los ocurrentes y originales pendientes de la chica, que siempre contienen un vistoso mensaje, tan solo un ejemplo de los múltiples detalles de un film que busca estremecer para sacar al espectador de su parálisis mental, corolario del entramado del entumecimiento general dirigido por todo el conglomerado mediático de los medios masivos de desinformación y creación de noticias y contenido basura para las redes sociales.
La música de protesta de Boots Riley atraviesa toda la película para acompañar a los protagonistas en la búsqueda de darle un sentido a sus vidas con un contenido político que propone desarrollar un plan para alzar la voz y mejorar las condiciones de vida, denunciando a la vez las prácticas perversas de los empresarios para desbaratar las huelgas, embrutecer a la población, reprimir violentamente lo que no les gusta y controlar a todos los políticos y hasta a la oposición más radical.
En su ópera prima Riley logra que el mensaje político y sindical confluya con la comedia satírica sin eliminar la seriedad del contenido expuesto, creando una película ágil, de diálogos vertiginosos, que exagera para generar reflexión a través de un guión tan delirante como astuto, que no teme cruzar los límites de lo esperable para conducir al espectador a pensar sobre las relaciones laborales en una época de alienación absoluta.
Sorry to Bother You (Estados Unidos, 2018)
Dirección y Guión: Boots Riley. Elenco: LaKeith Stanfield, Tessa Thompson, Jermaine Fowler, Omari Hardwick, Terry Crews, Rosario Dawson, Forest Whitaker, Danny Glover, Steven Yeun, Armie Hammer. Producción: Forest Whitaker, Kelly Williams, George Rush, Charles D. King, Jonathan Duffy y Nina Yang Bongiovi. Duración: 111 minutos.