El Sobreviviente (The Running Man)

Contra el show de la mentira

Por Emiliano Fernández

Carrera contra la Muerte (The Running Man, 1987), obra dirigida por un Paul Michael Glaser que había alcanzado la fama como actor interpretando al Detective Dave Starsky en Starsky & Hutch (1975-1979), serie policial muy exitosa de la cadena ABC, constituye un caso relativamente anómalo dentro del ecosistema cinematográfico de la época porque la película funciona en simultáneo como un vehículo comercial para Arnold Schwarzenegger, ya transformado en estrella planetaria gracias a Conan, el Bárbaro (Conan the Barbarian, 1982), de John Milius, y Terminator (The Terminator, 1984), de James Cameron, como otra de las tantas trasheadas del cine de súper acción de los años 80, en esencia repleta de one-liners, gladiadores y combates/ explosiones/ muertes un tanto estrambóticas, y como un retrato durísimo de la sociedad yanqui durante el neoliberalismo hambreador, fascistoide, espectacularizado y extremadamente especulador del reaganismo, algo que a su vez tenía que ver con la fuente literaria del film, El Fugitivo (The Running Man, 1982), novela de Stephen King escrita bajo el seudónimo de Richard Bachman que formó parte de un ciclo de cinco libros que el señor publicó antes de ser descubierto por uno de sus admiradores, Steve Brown, hablamos de Rabia (Rage, 1977), La Larga Marcha (The Long Walk, 1979), Carretera Maldita (Roadwork, 1981) y Maleficio (Thinner, 1984). Si bien en el período posterior al descubrimiento de la identidad de Bachman el amigo Stephen escribiría dos novelas más utilizando el seudónimo, Posesión (The Regulators, 1996) y Blaze (2007), lo cierto es que son aquellos primeros cinco libros, entre Rabia y Maleficio, los trabajos que quedaron en la memoria de los lectores como vinculados a este alter ego nihilista de King que a su vez inspiró La Mitad Siniestra (The Dark Half, 1989), novela adaptada al cine en 1993 por George A. Romero. Hasta hace poco sólo teníamos a Carrera contra la Muerte y Maleficio (Thinner, 1996), de Tom Holland, en el campo de las relecturas cinematográficas de faenas de Bachman, por ello llama mucho la atención la aparición en un mismo año de Camina o Muere (The Long Walk, 2025), acepción de La Larga Marcha bajo el control de Francis Lawrence, y El Sobreviviente (The Running Man, 2025), segunda traslación de El Fugitivo ahora a cargo de Edgar Wright, uno de los papis del cine de género posmoderno.

 

Tanto Camina o Muere como El Sobreviviente son muy buenas películas y hasta se podría decir que esta última se toma en solfa su condición de remake camuflada del opus de 1987 incluyendo el rostro de Schwarzenegger en los hilarantes “nuevos dólares” que circulan en la sociedad distópica de turno, no obstante la distancia entre Carrera contra la Muerte y la propuesta que nos ocupa es holgada porque la primera ofició de adaptación heterodoxa del libro, apenas retomando el nombre del protagonista central, Ben Richards, y la idea de un show de TV de impronta violenta y propagandística controlado por el Estado, mientras que la segunda se mantiene mucho más cerca del texto original de King/ Bachman, por cierto una novela prodigiosa que sirviéndose de la exacerbación de los programas televisivos de concursos de los 70 y 80, un acervo excrementicio que apelaba a la codicia contagiosa de la especulación, anticipó esa ola de reality shows que llegaría a partir de la década del 90 y en especial nuestro nuevo milenio. Como ocurría con Camina o Muere, el otro derivado de la ciencia ficción de Bachman obsesionada con la injustica social y la violencia auspiciada por las elites económicas y los medios de comunicación, El Sobreviviente se mantiene fiel al libro aunque cambia el final pesimista por una suerte de versión negociada entre el espíritu visceral de siempre de King y las necesidades de un blockbuster de distribución planetaria bajo el halo del ecosistema hollywoodense, aquí por suerte no tan conservador o timorato como de costumbre, sin embargo se podría aseverar que tanto Carrera contra la Muerte como la epopeya del británico Wright comparten una retahíla de tópicos que pasan por la denuncia de la criminalización del pueblo, la difusión del infantilismo en la vida cotidiana, la manipulación mediante los mass media, el gobierno de una alta burguesía pauperizante, los Estados policiales de hoy en día, la falta de empatía y solidaridad, el embotamiento de los sentidos vía el entretenimiento, el conformismo social extendido, la demonización de anclaje cultural/ político/ militar, todo el universo digital homologado a las patrañas más groseras y finalmente el comercio alrededor del morbo, el sadismo y el óbito, sin olvidarnos de la espectacularización del deporte masivo para metamorfosearlo en un producto para el público idiota de la TV y sucedáneos, como las aplicaciones y plataformas del Siglo XXI.

 

El reemplazo de Schwarzenegger es el eficaz Glen Powell, recientemente transformado en estrella gracias a Top Gun: Maverick (2022), de Joseph Kosinski, Cómplices del Engaño (Hit Man, 2023), de Richard Linklater, Con Todos menos Contigo (Anyone But You, 2023), de Will Gluck, y Tornados (Twisters, 2024), de Lee Isaac Chung, y el guión de Wright y Michael Bacall, también socio del realizador en Scott Pilgrim vs. los ex de la Chica de sus Sueños (Scott Pilgrim vs. the World, 2010), nos ofrece a este Richards de Powell como un proletario que ayuda a sus colegas y no acepta los abusos de sus empleadores en un futuro muy parecido a nuestro presente, donde los servicios públicos están privatizados, un Estado neoliberal y autoritario todo lo controla y la enorme mayoría de la población vive en la miseria o no tiene acceso a atención médica, alimentación saludable y vivienda digna, en suma una sociedad capitalista precisamente basada en masas estupidizadas viendo videos basura en sus pantallas, con hogares precarios en los suburbios, y en una elite de burgueses inmundos que habitan en sectores aislados y fuertemente vigilados, esos “ejecutivos” de Co-Op City que se desentienden de su naturaleza parasitaria y se entregan al consumo y la aporofobia u odio al pobre, su subproducto como clase social. Casado con una camarera/ anfitriona que bordea la prostitución, Sheila (Jayme Lawson), y padre de una beba enferma de gripe que necesita sí o sí medicamentos, Cathy (las hermanas Alyssa y Sienna Benn), un desempleado Richards opta por presentarse para concursar en alguno de los programas del único canal de televisión, FreeVee, usina interminable de chatarra vinculada a los reality shows y los concursos más mortíferos, de idiosincrasia caníbal. Elegido para el programa del título, el más popular de FreeVee conducido por Bobby Thompson (Colman Domingo) y producido/ creado por Dan Killian (Josh Brolin), el protagonista termina con dos colegas más, el nerd bobalicón Tim Jansky (Martin Herlihy) y la lesbiana hedonista Jenni Laughlin (Katy O’Brian), corriendo por su vida ya que el leitmotiv del asunto es sobrevivir 30 días para ganar un billón de nuevos dólares, una misión que implica enviar a diario un video por correo y esquivar las denuncias, los cuchillos y las balas de civiles traicioneros del montón y cinco sicarios encabezados por Evan McCone (Lee Pace), energúmeno que oculta su cara.

 

Wright, célebre por la Trilogía Cornetto o Trilogía de los Tres Sabores Cornetto con Simon Pegg y Nick Frost, Muertos de Risa (Shaun of the Dead, 2004), Arma Fatal (Hot Fuzz, 2007) y Bienvenidos al Fin del Mundo (The World’s End, 2013), en esta oportunidad baja las revoluciones narrativas con respecto a aquellas y el díptico posterior, Scott Pilgrim vs. los ex de la Chica de sus Sueños más Baby: El Aprendiz del Crimen (Baby Driver, 2017), en este sentido en El Sobreviviente reproduce el pulso retórico/ discursivo más maduro de la odisea ficcional inmediatamente previa, El Misterio de Soho (Last Night in Soho, 2021), su reinterpretación combinada del J-Horror, el giallo y los thrillers psicológicos que llegó en tándem con Los Hermanos Spark (The Sparks Brothers, 2021), estupendo documental acerca del dúo glam y art pop del título integrado por Ron y Russell Mael. El realizador mantiene el dinamismo esperable de una mixtura de sátira social, ciencia ficción distópica y gesta de acción, pero el dejo narrativo histérico de antaño desapareció y fue reemplazado por una meticulosidad y una amargura que le calzan muy bien a la historia, de allí que la furia, el pragmatismo y la misantropía de Richards vayan de a poco mutando hacia una militancia contra la lacra de extrema derecha en el poder dentro de un planteo que a su vez impone el melodrama y el thriller comunicacional basado en esas mentiras lavacerebros de FreeVee que representan a las mentiras lavacerebros de las corporaciones capitalistas vía la televisión, las redes sociales y el streaming del sometimiento condicionado. A diferencia de Carrera contra la Muerte, El Sobreviviente echa mano de los principales secundarios del libro como si hablásemos de postas en el derrotero pesadillesco de Ben, así las cosas nos topamos con un especialista en disfraces e identificaciones falsas, Molie Jernigan (William H. Macy), un activista clandestino que denuncia la manipulación detrás de FreeVee y su tendencia a demonizar a los participantes del show fundamental, Bradley Throckmorton (Daniel Ezra), otro miembro de la resistencia que vive con su madre demente, Victoria (una Sandra Dickinson que parece invocar los últimos años de Susan Tyrrell), y que detesta a las autoridades que se “cargaron” a su progenitor policía, Elton Parrakis (Michael Cera), y una burguesa privilegiada bastante imbécil, llamada Amelia Williams (Emilia Jones), que como el grueso de la nación consume primero el programa en el que se caza a Richards, inspirado a lo lejos en El Malvado Zaroff (The Most Dangerous Game, 1932), clásico de Ernest B. Schoedsack e Irving Pichel, y segundo un reality consagrado a la fama rosa descerebrada símil Keeping Up with the Kardashians (2007-2021) y su continuación, The Kardashians (2022-2025), Los Americanos. El inglés redondea un blockbuster de izquierda de vieja cepa contracultural y se las arregla para balancear con gran inteligencia por un lado el costado más serio del relato, vinculado al absolutismo, la represión ad infinitum y el recuerdo de la familia de Ben, y por el otro lado su propensión hacia la parodia o la comedia negra, hoy un grotesco muy moderando que le pega por igual a la lacra gubernamental, massmediática y parapolicial porque son tres vertientes del mismo aparato de crueldad, explotación, cinismo y exclusión, uno que se combate con la verdad, muchos cócteles molotov y un hermoso tiro en la cabeza de estos plutócratas narcisistas que se creen impunes en sus tristes burbujas…

 

El Sobreviviente (The Running Man, Reino Unido/ Estados Unidos, 2025)

Dirección: Edgar Wright. Guión: Edgar Wright y Michael Bacall. Elenco: Glen Powell, Josh Brolin, Colman Domingo, Lee Pace, Michael Cera, Emilia Jones, William H. Macy, Daniel Ezra, Jayme Lawson, Katy O’Brian. Producción: Edgar Wright, Nira Park y Simon Kinberg. Duración: 133 minutos.

Puntaje: 8