Raise Vibration, de Lenny Kravitz

Contra todos los males de este mundo

Por Maximiliano Curcio

A 29 años del lanzamiento de su álbum debut, Let Love Rule (1989), en Lenny Kravitz las canciones parecieran luchar por mantenerse fieles a la suma de sus partes: el idealismo es el sello autoral de una voz que se alza inconforme contra los tiempos que corren. El talentoso músico pronuncia su mensaje altruista en una suerte de amuleto sónico del que se sirve, echando mano a su inoxidable estilo vintage. En ese terreno, ya transitado en gran parte de su obra, cada canción posee su distinguible marca retro que encuentra eco en la etapa de madurez del artista.

 

Estrenado el pasado 7 de septiembre y convertido en sucesor de su logrado Strut (2014), casi todas las canciones de su undécimo álbum, Raise Vibration (2018), parecen concebidas como un himno de resistencia sustentado en el amor y la comprensión. Encontrar belleza y luminosidad en medio de un panorama caótico resume la búsqueda inquieta de un Kravitz inmerso en una era de intolerancia mundial: totalitarismos políticos, ansias de poder, desigualdad social, un ser humano cada vez menos solidario y una guerra mundial cada vez más cerca.

 

Como una de tantas referencias reconocibles dentro del mapa musical de Kravitz, el funk psicodélico y acelerado de Who Really Are the Monsters? recuerda al Prince de Annie Christian, mientras el estribillo de la canción alerta, con creciente desconfianza: “la guerra no se detendrá mientras sigamos tirando bombas” y “empecemos a comunicarnos”. Casi como su anverso, la suave y tenue balada de piano Here to Love es un llamado a la unidad con una melodía con destino de clásico y una letra urgente, “no hay más segregación cuando has visto la luz”, encarnando un mensaje de amor y tolerancia que emociona y recuerda a la genial Heal the World.

 

Por su parte, el logrado canto de protesta It’s Enough! recuerda en parte a Inner City Blues de Marvin Gaye en la época Black Lives Matter, pero aggiornada a las inquietudes por el estado de las cosas actual, mientras el cantante se pregunta: “¿qué está pasando en el Medio Oriente?” y “¿realmente crees que es para mantener la paz?”. A lo largo de casi ocho minutos, su mensaje en todo momento se concentra en cuestionar la autoridad y nos llega como un mantra de igual forma que la canción de protesta que da título al disco, una extrañeza de homogénea riqueza sonora.

 

La pegadiza Johnny Cash aporta guitarras country mientras Kravitz entrega uno de los mejores pasajes del disco en donde ofrece sus habituales y festejados juegos vocales: “sólo abrázame como Johnny Cash/ cuando perdí a mi madre/ susurró en mi oído/ al igual que June Carter”. Mención aparte merece la voz invitada de Michael Jackson en el sencillo elegido como corte comercial, Low: el icónico grito “¡hoo!”, grabado poco antes de la muerte del Rey del Pop, es un guiño inconfundible y conmovedor que estremecerá a muchos fanáticos.

 

Como columna vertebral del disco, sonora y conceptualmente, Kravitz toma posición en contra de un sistema corrupto, injusto y codicioso. Allí su espiritualidad y cadencia soul cobra forma en las canciones The Majesty of Love, Gold Dust y Ride apelando -a veces con extrema liviandad y reiterada autorreferencialidad lírica, rozando lo trillado- a la exploración musical e incorpórea que el título del álbum sugiere como mandamiento ineludible.

 

En tiempos de Imagine y tratando de explicar su meteórico éxito, John Lennon hablaba de las verdades más digeribles con menos rigor, la necesaria “sugar pill” para referirse a una manera suave y amorosa de cantar con inconformismo al descontento y al desánimo, porque el poder transformador de la música haría llegar ese mensaje de amor aún más lejos. La virtud de Kravitz, relajado y lejos de las presiones discográficas, consiste en aprovechar sus emociones actuales para crear vibraciones positivas en tiempos de tanto ruido innecesario. En medio del odio fuera de control y la división racial, la música entonces se convierte en un lenguaje necesario de oración y unión.

 

Raise Vibration potencia su mensaje a lo largo de 12 canciones y entrega una compacta versión de la marca registrada de Kravitz: denunciar los pesares del mundo sin renunciar a las melodías pegadizas por la seriedad. En otras palabras, crudas realidades que suenan mejor edulcoradas. Una fórmula confiable que le reditúa al artista: dosis de rock, funk y soul para letras de amor, esperanza y resistencia.

 

Raise Vibration, de Lenny Kravitz (2018)

Tracks:

  1. We Can Get It All Together
  2. Low
  3. Who Really Are the Monsters?
  4. Raise Vibration
  5. Johnny Cash
  6. Here to Love
  7. It’s Enough!
  8. 5 More Days ‘Til Summer
  9. The Majesty of Love
  10. Gold Dust
  11. Ride
  12. I’ll Always Be Inside Your Soul