El Mago del Kremlin (Le Mage du Kremlin)

De vuelta a la verticalidad

Por Emiliano Fernández

El francés Olivier Assayas es uno de varios directores y guionistas de inclinación arty del Siglo XXI que nunca pudo desarrollar una voz propia y siempre se quedó en insinuaciones entre simpáticas, tibias y olvidables que subrayan el patetismo de fondo, eso de que sólo se lo toman en serio a nivel nacional galo, chauvinismo y falta de autocrítica de por medio. A posteriori de una etapa inicial anodina de estereotipos franceses del corazón, aquella de Desorden (Désordre, 1986), El Niño de Invierno (L’Enfant de l’Hiver, 1989), París se Despierta (Paris s’Éveille, 1991), Una Nueva Vida (Une Nouvelle Vie, 1993) y Agua Fría (L’Eau Froide, 1994), llegaría la única obra auténticamente valiosa de Assayas, Irma Vep (1996), su película más conocida y dos décadas después todavía la mejor, una sátira sobre el microcosmos cinematográfico y sus minucias protagonizada por Maggie Cheung, Jean-Pierre Léaud y Nathalie Richard. De inmediato nos chocaríamos con un largo y caótico derrotero en el que la única constante es cierta mediocridad enmascarada de heterogeneidad o mínimos desniveles cualitativos, hablamos especialmente de la primera fase de la adultez de Finales de Agosto, Principios de Septiembre (Fin Août, Début Septembre, 1998), Los Destinos Sentimentales (Les Destinées Sentimentales, 2000), Demonlover (2002), Clean (2004), Boarding Gate (2007), Las Horas del Verano (L’Heure d’Été, 2008) y Después de Mayo (Après Mai, 2012), obras de muchas ideas superpuestas, una morosidad narrativa por momentos exasperante y/ o diversos personajes que derrapan en clichés y frasecitas hechas.

 

Por suerte durante la última década el asunto levantó un poco la puntería gracias a aquellas El Otro Lado del Éxito (Clouds of Sils Maria, 2014), Personal Shopper (2016), Doble Vida (Doubles Vies, 2018), La Red Avispa (Wasp Network, 2019) y Tiempo Compartido (Hors du Temps, 2024), films un poco mejores con respecto a la media aplanada de siempre de Assayas aunque tampoco es posible festejar algún opus por sobre el otro. El nuevo convite del galo lo vuelve a arrojar hacia las catacumbas de su trayectoria, El Mago del Kremlin (Le Mage du Kremlin, 2025), epopeya fallida basada en la novela debut homónima de 2022 del italiano Giuliano da Empoli, un asesor de distintos políticos de su país que de repente se volcó a la literatura retomando la figura y la ideología de un otrora colega suyo, Vladislav Surkov, eminencia gris o personalidad misteriosa rasputiniana que ayudó a la consolidación y el mantenimiento en el poder de Vladímir Putin en la Federación de Rusia desde 1999 hasta 2020. La propuesta nunca se decide entre la parodia política, el drama histórico, el lienzo testimonial o el suspenso en las cúspides del poder, por cierto sin tampoco lograr destacarse en alguna de estas comarcas, y a decir verdad poco tiene que ver con los thrillers estrafalarios posmodernos del cineasta francés símil Demonlover, Boarding Gate y La Red Avispa, en general pareciéndose más a sus exploraciones sobre la soledad, la paranoia y los delirios de la fama y de la industria del espectáculo en sintonía con Irma Vep, El Otro Lado del Éxito y Personal Shopper, obras que desde el vamos superan por mucho a la presente.

 

Basándose en un racconto periodístico cercano a El Ciudadano (Citizen Kane, 1941), de Orson Welles, y Velvet Goldmine (1998), de Todd Haynes, aquí con el émulo de Surkov, Vadim Baranov (Paul Dano), narrándole su vida a un reportero cínico estadounidense, Rowland (Jeffrey Wright), que recuerda la hostilidad del Che del horroroso musical Evita (1978), de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, el guión de Assayas y Emmanuel Carrère es demasiado largo, exuda torpeza retórica y recurre a un formato de viñetas para narrar el paso de Baranov durante los años 90, luego de la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas entre 1990 y 1991, por el teatro y la televisión hasta convertirse en mano derecha de un oligarca de los medios de comunicación, Borís Berezovski (Will Keen), el cual a su vez elige a Putin (Jude Law), por entonces el máximo responsable del Servicio Federal de Seguridad o FSB, sucesor del Comité de Seguridad del Estado o KGB, como candidato a heredar el poder del presidente ruso en funciones, el borrachín y con serios problemas de salud Borís Yeltsin (George Sogis). Putin, que eventualmente salta de primer ministro a presidente, atraviesa un sinfín de contratiempos y decisiones polémicas con la compañía de su asesor estrella y el desprecio de un Berezovski que muta en fuerte opositor, así nos topamos con la Segunda Guerra Chechena (1999-2009), el Naufragio del Submarino K-141 Kursk del año 2000, las protestas de Pussy Riot de 2012 en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú y aquella Anexión de Crimea por parte de Rusia de 2014.

 

El Mago del Kremlin jamás logra construir un relato coherente o darle verdadero peso a personajes que se sienten caricaturescos o demasiado forzados, en ello no ayudan para nada el periodista cargado con prejuicios occidentales de Wright, el tono eternamente relajado y bizarro del Surkov/ Baranov de Dano y la pose demasiado “villanesca” de un Law que de todos modos termina siendo lo mejor de una película que para colmo inserta una subtrama romántica insulsa que nada tiene que ver con los entretelones de la psicopatía institucional, nos referimos al triángulo amoroso entre el Grigori Rasputín remixado del nuevo milenio, una ninfa trepadora del montón, Ksenia (Alicia Vikander), y un oligarca de base bancaria/ financiera amigo de Vadim que se vuelca a la industria petrolífera, Dmitri Sidorov (Tom Sturridge). Assayas no se equivoca al recuperar algunos conceptos claves de la novela del italiano que se ajustan a la realidad postsoviética y al manejo del poder en las democracias farsescas en general del capitalismo salvaje, lunático o neoliberal del Siglo XXI, sobre todo el maquiavelismo en la administración del caos, la furia popular y la desinformación o el escapismo direccionados desde las redes sociales, el marketing, la publicidad y los medios masivos de comunicación, sin embargo nunca termina de aprovechar el verdadero leitmotiv del libro vinculado al paso del verticalismo zarista/ comunista de la centuria pasada hacia la primavera democrática atrofiada de Yeltsin, el prólogo para la vuelta de la verticalidad de antaño bajo el rostro de un Putin que espanta a la Europa hiper enclenque de hoy en día…

 

El Mago del Kremlin (Le Mage du Kremlin, Francia/ Estados Unidos, 2025)

Dirección: Olivier Assayas. Guión: Olivier Assayas y Emmanuel Carrère. Elenco: Paul Dano, Jude Law, Alicia Vikander, Jeffrey Wright, Will Keen, Tom Sturridge, George Sogis, Matthew Baunsgard, Andris Keišs, Magne-Håvard Brekke. Producción: Sidonie Dumas y Olivier Delbosc. Duración: 145 minutos.

Puntaje: 4