Prosa del Observatorio, de Julio Cortázar

Derroteros astrales

Por Martín Chiavarino

Julio Cortázar, el prolífico y venerado escritor argentino, autor de Rayuela (1963), viajó en 1968 a India junto a su esposa Aurora Bernárdez y se alojó en la casa de Octavio Paz, en ese momento miembro del servicio diplomático mexicano en India. Allí visitó el imponente observatorio de Jaipur, un reloj de sol equinoccial denominado Jantar Mantar, que no sólo es el más grande de India sino que tiene la piedra del reloj más grande del mundo y es considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Allí sacó una serie de treinta y seis fotografías, que fueron tratadas para su publicación por el fotógrafo español Antonio Gálvez, y escribió más tarde una serie de textos fechados en 1971 en París y Saignon, que serían publicados un año más tarde en un homenaje al Año Internacional del Libro.

 

Prosa del Observatorio es un texto breve en el que Cortázar utiliza el observatorio construido por el Maharajá Jai Singh II a principios del Siglo XVIII como excusa para dar forma a una meditación en prosa con el estilo cadencioso y elegante que lo caracteriza. La plasticidad del trabajo es tal que semeja versos poéticos que combinan en su forma el relato de viajes y la reflexión sobre la imagen en una narración marcada por los tropos. Signada por la arquitectura astronómica, la obra lleva a Cortázar a transitar distintos caminos líricos para reflexionar sobre la similitud entre las anguilas en el agua y las estrellas en el firmamento nocturno, o la necesidad de leer la obra de Karl Marx bajo el influjo del poeta romántico alemán Friedrich Hölderlin y viceversa, entre algunas de las referencias que pueden ser consideradas claves de lectura de un texto tan cargado como envolvente que sigue la estructura de la cinta de Moebius, que más tarde sería utilizada en uno de sus cuentos, Queremos tanto a Glenda (1980).

 

En este texto donde los paseos del Sultán Jai Singh y las imágenes del observatorio se fusionan con el ciclo de las anguilas, referencia tomada de un artículo de Claude Lamotte publicado en el diario francés Le Monde en 1971, Cortázar enfatiza las paradojas que se repiten pero sin ser redundantes en una obra donde es imposible distinguir la prosa poética del ensayo.

 

Como buen paseante solitario Cortázar se pierde en sus ensoñaciones, entre nostalgias estructuralistas, recuerdos de tertulias e imágenes anfibias y astrales que el alba le imprime a las estructuras arquitectónicas para crear así uno de los textos más crípticos de su obra narrativa.

 

Prosa del Observatorio fue publicada por primera vez en 1972 por la editorial Lumen y ahora es reeditada por Alfaguara para su colección de Narrativa Hispánica en una edición que incluye las fotografías tomadas por el propio Julio Cortázar del Jantar Mantar, el observatorio de Jai Singh en Jaipur, un lugar digno de ser visitado y admirado por sus detalles al igual que la prosa del reconocido escritor argentino.

 

Prosa del Observatorio, de Julio Cortázar, Alfaguara, 2016.