Animales Nocturnos (Nocturnal Animals)

Desarma y sangra

Por Enrique D. Fernández

En Animales Nocturnos las ambiciones estéticas de Tom Ford (un reconocido diseñador de moda devenido en cineasta) se fortalecen mediante un melodrama apasionado sobre el vaciamiento de las relaciones y la metamorfosis individualista del ciudadano condicionado por la alienación. Combinando tecnicismos pintorescos y una majestuosa personificación de sus intérpretes, Ford ya demostraba con Sólo un Hombre, su primera producción mainstream, sus inquietudes ideológicas (aunque la película se situaba durante los sesenta, reflejaba la insatisfacción de los individuos en la actualidad).

 

La historia de Animales Nocturnos está basada en la novela Tres Noches, del fallecido Austin Wright, y la misma desenvuelve dos situaciones en paralelo. La primera encuentra a Susan Morrow (Amy Adams), una galerista depresiva y con un matrimonio en declive, quien recibe una novela dedicada a ella y firmada por su ex esposo Edward Sheffield (Jake Gyllenhaal). La segunda desarrolla el relato de la ficción en cuestión, donde Tony Hastings, un padre de familia también interpretado por Gyllenhaal, es interceptado en medio de una ruta al sur de Texas por tres hombres que violan y asesinan a su esposa e hija.

 

Ford nuevamente toma a la ciudad de Los Ángeles como epicentro para hacer resplandecer su arquitectura de fotogramas sofisticados, con el personaje de Adams atravesando el relato mediante flashbacks que descomprimen las frivolidades que la convirtieron en una empresaria conservadora; mientras que Texas es el escenario donde intervienen las instancias cargadas de violencia, funcionando como metáforas del propio Gyllenhaal, quien en la realidad transforma sus frustraciones profesionales en malestares que prevalecen para perpetuarlo emocionalmente.

 

Las decisiones narrativas del realizador incorporan referencias que transmiten el neo-noir moldeado por David Lynch, las tonalidades queer del Todd Haynes que emula a Douglas Sirk, e incluso las secuencias agridulces de los hermanos Coen. Estas relecturas propuestas durante el desarrollo concentran distintas impresiones que nos hacen transitar por una estructura narrativa dominada por las impactantes actuaciones de Adams y Gyllenhaal, además de los secundarios Michael Shannon y Aaron Taylor-Johnson.

 

En Animales Nocturnos descubrimos a un Ford que consigue evolucionar en diferentes aspectos como director, desde la prolijidad argumental para comunicarnos los entramados compuestos por Wright (los pasajes no confunden al espectador y lo mantienen intrigado en todo momento), pasando por las modalidades intercaladas (un drama que manifiesta discursos y un thriller que vislumbra sensaciones), hasta la manera en que acompaña a sus personajes durante toda la película. Desde la secuencia de apertura hasta su desenlace, Animales Nocturnos se comporta como un análisis salvaje sobre el machismo y la impotencia.

 

Animales Nocturnos (Nocturnal Animals, Estados Unidos, 2016)

Dirección y Guión: Tom Ford. Elenco: Amy Adams, Jake Gyllenhaal, Michael Shannon, Aaron Taylor-Johnson, Isla Fisher, Ellie Bamber, Armie Hammer, Karl Glusman, Robert Aramayo, Laura Linney. Producción: Tom Ford y Robert Salerno. Distribuidora: UIP. Duración: 116 minutos.

Puntaje: 10