El Tambor de Hojalata (Die Blechtrommel)

Desentonando ante la locura

Por Martín Chiavarino

Sin duda alguna el film más aclamado de Volker Schlöndorff, realizador del Nuevo Cine Alemán, es El Tambor de Hojalata (Die Blechtrommel, 1979), la adaptación de la extraordinaria novela homónima del escritor Günter Grass, quien fuera galardonado con el Premio Nobel de Literatura y el Premio Príncipe de Asturias en 1999, no sin mediar polémica sobre la decisión alrededor de su militancia nazi en su juventud, cuestión que se plasmó en su autobiografía, pero que tiene un gran peso en el conjunto de su obra. Publicado en 1959, el libro marcó un hito en el realismo mágico europeo, estilo que combinaba acontecimientos históricos con una mirada humanista, perspectiva cercana al socialismo que contrasta con ciertas situaciones macabras infantiles respecto del rechazo del protagonista del mundo de los adultos y sus problemas.

 

Asqueado y desilusionado por las actitudes concupiscentes y egoístas de los adultos a su alrededor, a los tres años de edad y tras recibir como regalo un tambor de hojalata de parte de su tío y presunto padre, el pequeño Oscar Matzerath (David Bennent) decide dejar de crecer para seguir su propio camino, alejado de las tribulaciones del mundo de los mayores. A su propio ritmo Oscar se nutre de la obra del escritor romántico alemán Johann Wolfgang von Goethe y de la lujuria del místico ruso Grigori Rasputín en relatos sobre la corte rusa en una mezcla que lo lleva a convertirse en un pequeño monstruo incomprendido que crece interiormente pero sin desarrollar su cuerpo. Nacido en 1924, Oscar es testigo del ascenso del nazismo en la ciudad de Danzig donde reside con su familia pequeño burguesa, que posee un modesto almacén. En esta ciudad emblemática de los conflictos europeos casi toda la gente que conoce, incluida su familia, es parte de una tragedia que tiene a Oscar como observador privilegiado, pero también como protagonista e incluso participe de algunas muertes, dado que Oscar empuja a su familia hacia el compromiso con sus ideas, literalmente hasta las últimas consecuencias.

 

Mientras que la novela es narrada por un hombre internado en un manicomio en tanto informe médico a partir de los recuerdos poco veraces de un paciente, en el guión de Jean-Claude Carrière y Franz Seitz junto a Schlöndorff, en base a la obra de Grass, se suprime la última parte del texto, el libro tercero, para centrarse en la vida de Oscar durante su niñez en la época de entreguerras, el ascenso del nazismo, su experiencia en la Segunda Guerra Mundial y su viaje a Colonia, París y Normandía en el final de la contienda como parte de un show de colegas que también han decidido dejar de crecer, aprovechando su talento para romper vidrios con sus agudos gritos y su desentonado tamborileo que lo acompaña a todas partes.

 

Obsesionado con su tambor, Oscar deambula por las calles de Danzig, sigue a su bella madre y a su tío que tienen un amorío en las narices de su padre y su familia, rompe vidrios con su aguda voz cada vez que alguien intenta sacarle el instrumento musical o lo hace enojar y convierte con su tambor una marcha nazi en un baile, en una historia que parece una colección de recuerdos infantiles deformados por la distancia. La mirada del adulto dentro del niño y del niño dentro del adulto son parte de un juego para entender el mundo, un intento por comprender la época y a las personas que apoyaron el régimen genocida nacionalsocialista y la Guerra Mundial. Tal vez un esbozo autobiográfico de Grass para interpretar su propio pasado y exorcizarlo de alguna manera, ciertamente la propuesta es una gran obra donde los alemanes cuestionan cómo llegaron a apoyar su estirpe belicista prusiana en lugar de su tradición artística, con Beethoven como símbolo.

 

Tanto el film de Volker Schlöndorff como la novela de Grass rebozan en metáforas sobre la esencia germana concentrada en las contradicciones alrededor de la historia de Danzig, una ciudad de ladrillos góticos siempre en disputa, que tras la Primera Guerra Mundial fue anexada a Polonia, recuperada por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, destruida completamente durante la reyerta bélica, y reocupada y anexada nuevamente por Polonia tras el conflicto y renombrada Gdansk.

 

La resistencia en la oficina de correo polaca en Danzig durante la invasión nazi a Polonia que inició la Segunda Guerra Mundial, la Noche de los Cristales Rotos y el hostigamiento nacionalsocialista a los judíos, la llegada del ejército ruso a Danzig y el ascenso de los nazis en la metrópoli son algunos de los acontecimientos que Oscar presencia impasible, desentonando con su tambor en medio del horror y la locura. Pero Oscar también vive el amor, el despertar sexual y la muerte de toda su familia, desgracia que comienza aún antes de nacer con la desaparición de su abuelo.

 

El Tambor de Hojalata, film galardonado con el Oscar a Mejor Película Extranjera y la Palma de Oro del Festival de Cine de Cannes, es una mirada descarnada sobre el derrotero de Danzig, una ciudad situada estratégicamente y siempre bajo la mirada de los imperios europeos, dividida entre su corazón alemán y su alma polaca, destrozada durante la guerra y reconstruida como un espacio nuevo, abandonado por sus ciudadanos originales para alejarse de la memoria de la locura y la muerte; pero también es una obra sobre el compromiso político y la necesidad de sostenerlo en las épocas más aciagas, cuestión que Oscar siempre resalta en los momentos más inoportunos para la supervivencia de los que lo rodean, cual relámpagos de sentido que marcan el verdadero compromiso con las ideas.

 

Con actuaciones extraordinarias, entre las que se incluye la aparición en un rol secundario del popular cantante francés Charles Aznavour, una gran banda sonora incidental del compositor francés Maurice Jarre y una dirección impecable de parte de Schlöndorff, la adaptación de la obra más conocida de Günter Grass crea una gran metáfora sobre la necesidad de mantener la individualidad cuando las personas se convierten en mecanismos de la multitud, como ocurrió en la Alemania Nazi, la importancia del compromiso político del artista y su responsabilidad de alzar su voz y defender sus ideas cuando el mundo parece ir en la dirección de la locura, y también sobre el poder del arte y la cultura como ejes del pensamiento independiente y de la construcción de puentes entre las naciones.

 

El Tambor de Hojalata (Die Blechtrommel, República Federal de Alemania/ Francia/ Polonia/ Yugoslavia, 1979)

Dirección: Volker Schlöndorff. Guión: Volker Schlöndorff, Jean-Claude Carrière y Franz Seitz. Elenco: David Bennent, Mario Adorf, Angela Winkler, Katharina Thalbach, Daniel Olbrychski, Tina Engel, Berta Drews, Roland Teubner, Tadeusz Kunikowski, Andréa Ferréol. Producción: Volker Schlöndorff, Anatole Dauman, Franz Seitz y Hans Prescher. Duración: 142 minutos.

Puntaje: 10