El mercado literario argentino es una industria con un gran prestigio, una rica historia y un presente que mantiene una vibrante pujanza, a pesar de todas las crisis y de diversos problemas específicos. Dentro de este mundo variopinto conviven los pesos pesados que pueden vivir de la literatura, los que equilibran la escritura con actividades académicas y becas, y un universo un poco más extraño de escritores que viven de los oficios menos pensados. En este último rango coexisten Félix Bruzzone y Enrique “Kike” Ferrari, piletero el primero y empleado del Subte de la Ciudad de Buenos Aires el segundo, los protagonistas del último documental de Eduardo de la Serna, El Piletero, el Metrodelegado y el Cadáver (2025), una película sobre el rol del escritor trabajador y el compromiso político.
Jugando con la realidad y la ficción, Eduardo de la Serna concreta una confluencia fortuita cuando Bruzzone se adentra en la cámara subterránea donde se encuentra la bomba de una pileta a pedido de un empleador y descubre sorpresivamente una bolsa con un cadáver y a Kike Ferrari, empleado del subte con el que discute sobre la jurisdicción del bulto. En estas primeras escenas de Bruzzone limpiando una pileta y Ferrari recorriendo un túnel, ambos narran párrafos de su reconocido trabajo, presentándose e introduciendo la literatura y la temática que recorre la obra de cada uno.
A través de entrevistas, cobertura de presentaciones de varios de los libros, como una mesa junto a Dolores Reyes en la primera Feria del Libro de Buenos Aires luego de las restricciones de la pandemia, o sesiones de ping pong con personajes del cine como Pablo Turkieh, ambos autores reflexionan sobre el proceso de escritura, su obra y la búsqueda de personajes y tópicos. En el caso de Bruzzone el escritor destaca su condición de hijo de desaparecidos como uno de los grandes motores de su trabajo literario mientras que Ferrari resalta que su rol como delegado en el Subte de la Ciudad de Buenos Aires y sus ideas anticapitalistas inspiran en gran parte su producción policial, dado que al igual que en sus novelas el capitalismo está construido sobre un crimen, el de la explotación de los trabajadores y la extracción de plusvalía por parte de los empresarios.
Al retratar a los autores en sus lugares de trabajo realizando sus labores cotidianas, en marchas, actos junto a las Madres de Plaza de Mayo y políticos afines, o discutiendo con otros dirigentes gremiales, los escritores aparecen unidos a sus ideas, a sus miradas del mundo, en una relación directa entre su trabajo y su rol como autores.
Al igual que en el comienzo de la propuesta, el director de Reconstruyendo a Cyrano (2013), el documental sobre una obra de teatro escrita y dirigida por Pablo Bontá, Cyrano, un vodevil franco-argentino (2010), incluye varias ficciones relacionadas con las historias y las ideas para obras de ambos escritores, construyendo escenas impensadas como un extraterrestre seducido por una mujer que le pide que la introduzca en el baúl de su auto y recorra la ciudad, para terminar en un puesto de comida al paso de la costanera con la mujer fallecida, o un hombre disfrazado de Batman que le reclama a Ferrari por sus críticas al personaje creado por los historietistas estadounidenses Bob Kane y Bill Finger, para terminar descubriendo que es un trabajador precarizado que necesita organizarse para mejorar su condición social.
En el caso de Ferrari hay una descripción muy clara de los riesgos de trabajar como empleado del subterráneo de la Ciudad de Buenos Aires, debido a los peligros de la exposición al asbesto y lo insalubre de por sí del trabajo bajo tierra, sin ver el sol, la primera una situación denunciada durante años por la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro.
Ambos escritores destacan la importancia de su labor fuera de la escritura como un contacto con la realidad, reafirmando su condición de clase en lugar de intentar escapar de ella, subrayando que su rol como escritores se superpone o es un apéndice del trabajo que paga las cuentas, algo que también ocurre en el cine, especialmente dentro del ámbito documental, un género en el que lleva demasiado tiempo concretar una película, con pocos espectadores, que depende de los festivales internacionales, los subsidios y la declaración de interés cultural de la obra en cuestión.
El Piletero, el Metrodelegado y el Cadáver es un documental divertido que además de presentar a estos dos grandes y reconocidos escritores que publican en importantes editoriales (Bruzzone tiene textos publicados en Penguin Random House y Alfaguara y Ferrari en Fondo de Cultura Económica y Alfaguara), reflexiona sobre la relación entre la realidad y la ficción, el ocio y el trabajo, el escritor y el lector, y la producción y la recepción, bajo distintas instancias que en suma van construyendo un relato que al igual que las obras de ambos autores está inextricablemente relacionado con la historia y la realidad argentina.
El Piletero, el Metrodelegado y el Cadáver (Argentina, 2025)
Dirección y Guión: Eduardo de la Serna. Elenco: Félix Bruzzone y Enrique “Kike” Ferrari. Producción: Eduardo de la Serna. Duración: 76 minutos.