Masacre en Central High (Massacre at Central High)

El antitotalitarismo adolescente

Por Ernesto Gerez

Masacre en Central High (Massacre at Central High, 1976) es, ante todo, una película nihilista; para el holandés Rene Daalder todos somos unos hijos de puta y merecemos la muerte que en algún momento u otro nos va a dar David (Derrel Maury), su personaje principal, el antihéroe taciturno que en primera instancia pareciera ser la representación de un nuevo hombre marxista que aparece míticamente para subvertir el orden fascista del colegio al que llega, y que termina siendo la parca con pantalones oxford que cree que independientemente de la clase y de las relaciones de poder, el humano siempre subyugará a sus pares.

 

David llega a su nuevo colegio y es invitado al grupo de los chicos populares, esos típicos chetos deportistas que mandaban en los colegios yanquis antes de que llegara la revolución nerd. Pero David es de otro palo y no le cabe el cipayismo de su amigo Mark (Andrew Stevens) -otro nerd como él pero que dejó su pasado atrás y ahora se junta con los matones- y no va a tardar en desatar su revolución que no será televisada. Es interesante la presencia de Stevens un par de años antes que en La Furia (The Fury, 1978), película odiada por De Palma (“tal vez mi peor película”, dijo alguna vez) pero prima de Carrie (1976), otra sobre adolescentes y, entre muchas otras cosas, sobre bullying. Daalder bebe también de al menos dos alegorías antitotalitarias que están bien lejos del cine como Rebelión en la Granja (Animal Farm, 1945), de George Orwell, y El Señor de las Moscas (Lord of the Flies, 1954), de William Golding (ambas, claro, con sus diversas adaptaciones a la pantalla), pero no se queda solo con esas posibles fuentes.

 

La película trasciende la alegoría desde las formas, desde la tradición. David no mata a todos por una chica, que además de ser la mina a la que ama es una de las que no merecen morir. En esa decisión tal vez esté lo más intrínsecamente cinematográfico que propone la película desde el papel porque justamente derrumba la alegoría total. Ese elemento clásico está también presente mediante otras formas durante toda la diégesis; estamos ante una película de género que se filmó en cuatro semanas (los tiempos reducidos de las películas marginales de la industria norteamericana), que se sabe de explotación y que no pretende darnos una lección de moral ni de política internacional sino unas cuantas muertes divertidas y unos buenos pares de tetas filmados con la técnica del cine clásico popular. Digamos que lo posiblemente impopular del antitodismo que asoma en la alegoría tomada de lo no cinematográfico pierde ante el poder del cine que en cierta medida lo contradice además de contenerlo.

 

Hay además dos cuestiones que podríamos definir como obsesiones norteamericanas (aunque esté filmada por un holandés, es una película muy estadounidense) que se relacionan con esta Masacre en Central High, por un lado los adolescentes como protagonistas de la historia y por otro las matanzas en colegios. Daalder no es pionero en hacer del estudiante el centro del relato (desde los cuarenta ya hay producciones con el eje en lo mismo como High School Hero de 1946 de Arthur Dreifuss, o incluso podemos pensar en el Jim Stark -James Dean- de 1955 de Nicholas Ray como piedra angular del cine teenager), pero sí es un preludio de la explosión del cine adolescente de los 80, tanto de las comedias como del slasher.

 

De hecho, Heathers (1989), de Michael Lehmann, comedia negra y Lado B de las dramedy de John Hughes, es prácticamente una remake. Y también la podemos pensar como antecedente de películas basadas en ataques a colegios como la Elephant (2003) de Gus Van Sant, así como de tantas otras en las que un grupo de pibes es masacrado uno por uno, aunque claro que para 1976 ya había exponentes del slasher que sentaron algunas bases de la representación ritualista posterior. Masacre en Central High, sin nunca haber llegado a ser un hit ni de audiencia ni de crítica, logró algo del reconocimiento perdido gracias a su edición en blu-ray pero sigue siendo otra de esas anomalías algo escondidas pero fundamentales del género estadounidense.

 

Masacre en Central High (Massacre at Central High, Estados Unidos, 1976)

Dirección y Guión: Rene Daalder. Elenco: Derrel Maury, Andrew Stevens, Robert Carradine, Kimberly Beck, Ray Underwood, Steve Bond, Rex Steven Sikes, Lani O’Grady, Damon Douglas, Dennis Kort. Producción: Harold Sobel. Duración: 87 minutos.

Puntaje: 7