La Doble Vida de Mahowny (Owning Mahowny)

El banquero ludópata

Por Martín Chiavarino

La carrera del realizador británico Richard Kwietniowski es paradigmática de los problemas del cine independiente para procurarse el presupuesto que el séptimo arte necesita. A pesar del éxito de Amor y Muerte en Long Island (Love and Death on Long Island, 1997) y de la calidad de La Doble Vida de Mahowny (Owning Mahowny, 2003), el realizador nunca fue capaz de asegurar el financiamiento para sus proyectos posteriores por diversas razones, encausando su carrera hacia la docencia en la prestigiosa Escuela de Cine de Londres, abandonando así el cine.

 

Ni Amor y Muerte en Long Island ni La Doble Vida de Mahowny estuvieron exentas de estos problemas, pero lograron realizarse. Mientras la primera tuvo un modesto éxito comercial, la segunda desgraciadamente fue un estrepitoso fracaso a pesar de la recepción crítica positiva. La ficción que nos ocupa, inspirada en la historia de la millonaria defraudación entre 1980 y 1982 del empleado bancario Brian Molony al Banco Imperial Canadiense de Comercio (Canadian Imperial Bank of Commerce), el segundo banco más importante de Canadá, no tuvo el éxito esperado, a pesar de contar con un aclamado Philip Seymour Hoffman en el rol protagónico y los talentosos John Hurt y Minnie Driver como actores secundarios.

 

La trama sigue a Dan Mahowny (Hoffman), un ejecutivo bancario de Toronto adicto al juego que pierde grandes sumas en apuestas deportivas y queda en deuda con los oscuros personajes que las organizan, para luego viajar periódicamente a Atlantic City, en Estados Unidos, y apostar sumas incluso mayores extraídas del dinero de los depositantes del banco a través de una serie de estafas basadas en la confianza que le tienen los clientes y sus superiores en el marco de las líneas de crédito concedidas a empresas reales y ficticias. Las altas sumas en juego lo sitúan en la mira del codicioso gerente de un hotel, spa y casino de Atlantic City, Victor Foss (Hurt), que pone a su disposición toda la hospitalidad del complejo para que Mahowny siga apostando irresponsablemente en su delirante carrera hacia el abismo.

 

El protagonista se va enredando cada vez más en su propia telaraña, alejándose de su novia, Belinda (Driver), que inexplicablemente lo ama y se mantiene a su lado a pesar de todos los desplantes. El guión de Maurice Chauvet basado en un libro de Gary Stephen Ross, Stung: The Incredible Obsession of Brian Molony (1987), se enfoca en la inquietante soledad del personaje, que se encuentra enfrascado en su obsesión por apostar, encontrar un método para ganar y procurar los medios para mantener su obsesión a flote.

 

La naturalidad con la que Mahowny, el vicepresidente de un banco importante, se convierte en un apostador compulsivo capaz de perderlo todo y estafar al banco para el que trabaja, es escalofriante. La narración ofrece una visión cabal de un estado mental ensimismado incapaz de comunicarse con los que lo rodean, que se convierten en estorbos, aliados/ cómplices o excusas, mientras Mahowny enuncia impertérrito su mantra: “sólo tengo problemas financieros, no de adicción al juego”.

 

La Doble Vida de Mahowny es una extraordinaria reflexión sobre el hundimiento del protagonista en el juego, atrapado por su adicción adrenalínica a las apuestas, ofreciendo un panorama completo sobre las consecuencias del comportamiento sobre sus afectos y todo su entorno, ya sea como pareja, empleado de una institución financiera plausible de auditorías externas, responsable de cuentas del banco o simple amigo, en un retrato completo acerca de las derivaciones de la adicción.

 

La película también es muy valiosa a nivel sociológico, ya que analiza desde el comportamiento de los gerentes de los casinos, que terminan investigando a sus principales clientes para intentar engancharlos más, obsesionándose con ellos igual o más que los propios apostadores con el juego, pero ganando siempre, hasta los empleados de los casinos que festejan cuando alguien gana al igual que los asiduos y ocasionales espectadores, pasando por la actitud de los allegados e incluso de los corredores de apuestas, que temen no poder cobrarle a este tipo de sujetos.

 

Kwietniowski ofrece uno de los mejores análisis psicológicos de la ludopatía a través no sólo de la personalidad de Mahowny sino también de la puesta en escena, a partir de una claridad opaca que contrasta con los colores estridentes de películas como Casino (1995), de Martin Scorsese, y La Jugada (Croupier, 1998), de Mike Hodges, que buscan transmitir la emoción de jugar. Aquí las escenas cansinas ofrecen una mirada clínica sobre una compulsión que aliena a todos los que están alrededor y atrae a otros apostadores compulsivos ante la atenta vigilancia de los complejos del rubro, que buscan a personajes como Mahowny para incentivarlos a apostar y mantenerlos la mayor cantidad de tiempo posible en las mesas de juego.

 

La construcción de cada personaje es exquisita, desde el despreciable Victor Foss, interpretado por el estupendo Hurt, hasta un anodino y abstraído Mahowny por parte de Philip Seymour Hoffman, un actor que demostró en películas como Felicidad (Happiness, 1998), de Todd Solondz, Magnolia (1999), de Paul Thomas Anderson, Capote (2005), de Bennett Miller, Antes que el Diablo Sepa que Estás Muerto (Before the Devil Knows You’re Dead, 2007), de Sidney Lumet, y Synecdoche, New York (2008), de Charlie Kaufman, entre otras, su versatilidad y profundidad para la creación de personajes complejos, de muchos matices. Driver como Belinda, la pareja del protagonista, tiene un papel más reservado pero importante, al igual que Maury Chaykin como Frank Perlin, el corredor de apuestas clandestinas de Dan.

 

La Doble Vida de Mahowny es una de esas películas que demuestran cómo el cine expulsa a sus mejores exponentes, tan sólo por no haber logrado recuperar lo invertido en una obra. Ni la perfección de cada encuadre por parte del director de fotografía, Oliver Curtis, que trabaja el ensimismamiento, el hermetismo y la obsesión de Mahowny en cada escena, ni la edición meticulosa de Mike Munn o las actuaciones de un elenco inspirado que realizó una labor maravillosa, salvaron el talento de Richard Kwietniowski o lo alejaron de la contingencia de quedar marcado como un director que genera pérdidas, al igual que geniales colegas como Orson Welles, Terry Gilliam y Michael Cimino antes que él. Al igual que para el protagonista su adicción tuvo consecuencias, criticar la ludopatía también las tuvo para un joven director inglés que recién comenzaba su carrera.

 

La Doble Vida de Mahowny (Owning Mahowny, Canadá/ Reino Unido, 2003)

Dirección: Richard Kwietniowski. Guión: Maurice Chauvet. Elenco: Philip Seymour Hoffman, John Hurt, Minnie Driver, Maury Chaykin, Ian Tracey, Sonja Smits, K.C. Collins, Jason Blicker, Vince Corazza, Roger Dunn. Producción: Andras Hamori, Seaton McLean y Alessandro Camon. Duración: 104 minutos.

Puntaje: 10