Hay películas que parecen cortarse solas o moverse en una especie de dimensión paralela, no sólo porque se sienten fuera de tiempo o no encajan del todo en el contexto industrial de su momento sino también debido a que tampoco calzarían en hipotéticas coyunturas previas o futuras del ámbito cultural más macro o cinematográfico específico. Un Paso en Falso (One False Move, 1992), dirigida por Carl Franklin y escrita por Billy Bob Thornton y su socio habitual en estos menesteres Tom Epperson, es claramente uno de estos films ya que por un lado le escapa a la hipérbole ultra inflada/ artificial/ oligofrénica de los thrillers criminales promedio de las décadas del 80 y 90, formato que lejos estaba del realismo sucio y bastante seco aquí empleado por el equipo creativo, y por el otro lado tampoco se acopla en un cien por ciento a lo que podríamos definir como un policial negro tradicional, rubro que jamás aceptaría el volumen de violencia y frustraciones que desfilan por la pantalla, o quizás un neo noir, esquema retórico que tiende a complejizar progresivamente las cosas cuando en realidad el presente opus de Franklin, un intérprete reconvertido en realizador, mantiene siempre el meollo dramático relativamente simple porque el verdadero horizonte de la propuesta es expandir el desarrollo de personajes con el difícil objetivo de fondo -uno tan antiguo como el mismo séptimo arte- de lograr que al espectador le interese el destino de las criaturas protagónicas en función de rasgos más cercanos a las personas de carne y hueso que a esas paupérrimas caricaturas del mainstream y comarcas comerciales aledañas.
Thornton y Epperson, dupla hoy debutante y a futuro responsable de las historias de Un Asunto de Familia (A Family Thing, 1996), de Richard Pearce, La Premonición (The Gift, 2000), opus de Sam Raimi, Camuflaje (Camouflage, 2001), de James Keach, e Infierno en Alabama (Jayne Mansfield’s Car, 2012), dirigida por el propio Billy Bob, en Un Paso en Falso ofrecen un comienzo arrollador en el que tres delincuentes, Ray Malcolm (Thornton, en el rol que lo llevó a la fama), un loquito entusiasta a lo white trash con un aparatoso peinado de cola de caballo, Pluto (Michael Beach), psicópata negro amante de los cuchillos y con un alto coeficiente intelectual, y Fantasía (Cynda Williams), una femme fatale mulata con sueños de actriz cuyo nombre verdadero es Lila Walker, entran en una residencia de Los Ángeles para tomar un rehén y trasladarse a otra morada para robar 15 mil dólares y un alijo de cocaína, plan que provoca que Pluto acuchille a tres personas y Ray asfixie a otras tres con bolsas de plástico en sus cabezas. Mientras que los detectives asignados al caso, Dud Cole (Jim Metzler) y John McFeely (Earl Billings), contactan al sheriff de Star City, Arkansas, Dale “Huracán” Dixon (Bill Paxton), porque Malcolm tiene parientes allí al igual que Fantasía, los fugitivos matan a un oficial de una patrulla de Texas (Layne Beamer), un pobre diablo que los para en la carretera durante la noche, y a un tal Billy (Rocky Giordani) y sus secuaces cuando llegan a Houston y descubren que el narcotraficante en cuestión no tiene el dinero prometido para comprarles la droga sustraída mediante la cruenta masacre.
Mixtura entre road movie nihilista setentosa, la falta de escrúpulos del indie de los 90, un trasfondo retórico centrado en la espera en pos de la llegada de los malvados símil A la Hora Señalada (High Noon, 1952), de Fred Zinnemann, hoy a través de la sociedad entre Dixon y esos dos oficiales de Los Ángeles que viajan hasta Star City para montar guardia en la granja del tío de Ray, y hasta melodrama de secretitos sucios en el sur norteamericano racista de siempre, ardid apuntalado en una relación de antaño entre una Fantasía/ Lila de apenas 17 años y el sheriff de la que surgió un nene mestizo, Byron (Robert Anthony Bell), que a su vez fue abandonado por la madre en la casa de la abuela del purrete y el hermano menor de la chica, Ronnie (Kevin Hunter), Un Paso en Falso mantiene la tensión muy alta todo el tiempo y no se anda con giros lelos hollywoodenses, pavadas de corrección política o manotazos de ahogado inverosímiles, entregando una analogía -aunque sin juzgar ni menoscabar las alternativas- entre los modos de vida cuasi opuestos correspondientes al campo y la ciudad, en este sentido basta con pensar en el carácter gélido de personajes que representan a las enormes metrópolis modernas como McFeely, Cole y el propio Pluto, los detectives para colmo burlándose de la pretensión de Huracán de unirse al aparato policial de Los Ángeles, y en el sustrato entre cálido y bien exaltado de Ray, Lila y el mencionado Dixon, quien en el final lleva a Fantasía a traicionar a los suyos en una nueva matanza que cumple una profecía del varón, eso de que el canto del chotacabras es anuncio de muerte.
El elenco en su conjunto está perfecto pero en esta oportunidad se destaca sobre todo el desempeño de Beach como un asesino implacable, de la hermosa Williams como una mujer contradictoria que quiere lo mejor para su vástago, del querido Paxton como un sheriff que no termina solo a la fuerza como aquel de A la Hora Señalada, Will Kane (Gary Cooper), sino que decide apartarse de sus colegas soberbios de ciudad para probarles -y probarse a sí mismo- su valía como agente de la ley, y de Thornton en el papel de un chiflado drogón, violento y alienado aunque curiosamente muy respetuoso de la opinión de Pluto, dinámica que duplica aquella archiconocida de A Sangre Fría (In Cold Blood, 1967), joya de Richard Brooks a partir de la novela homónima de 1966 de Truman Capote. Franklin, director que comenzó trabajando para Roger Corman y luego entregaría otros dos exponentes del film noir protagonizados por Denzel Washington, las interesantes pero inferiores El Demonio Vestido de Azul (Devil in a Blue Dress, 1995) y Tiempo Límite (Out of Time, 2003), para finalmente desvanecerse a escala profesional gracias a una catarata de trabajos televisivos por encargo, no idealiza a nadie en pantalla e indicios de ello son Lila, la responsable del no asesinato de un mocoso en la casa robada del inicio y quien se carga al patrullero de Texas, y Dale, quien se intuye ya sabía de antes que Byron era su hijo aunque ello no le impidió formar una familia blanca en paralelo con Cheryl Ann (Natalie Canerday), conformismo de por medio que barre bajo la alfombra esos infaltables placeres culposos o semi vedados…
Un Paso en Falso (One False Move, Estados Unidos, 1992)
Dirección: Carl Franklin. Guión: Billy Bob Thornton y Tom Epperson. Elenco: Billy Bob Thornton, Bill Paxton, Cynda Williams, Michael Beach, Jim Metzler, Earl Billings, Natalie Canerday, Robert Ginnaven, Robert Anthony Bell, Kevin Hunter. Producción: Jesse Beaton y Ben Myron. Duración: 106 minutos.