Saturday Night

El circo de la televisión

Por Emiliano Fernández

Aquella primera e irrepetible etapa de la televisión, como todo medio nuevo que promete infinitas posibilidades, fue efectivamente un período de refulgente experimentación que abarcó el tanteo de los primeros años 40 y la masificación de la década siguiente, periplo que conduce al período de gloria por antonomasia de la TV, esos 60 que fueron sinónimo en simultáneo de madurez y consolidación de los principales formatos involucrados, desde el noticiero, las series cómicas y dramáticas y los programas de preguntas y respuestas hasta los especiales deportivos, los magazines políticos y del mundo del espectáculo y los shows ómnibus de fin de semana, sobre todo musicales, payasescos, de entrevistas y/ o polirubro. Durante los años 70 y 80 se dio una progresiva pauperización del medio que de todos modos aún retenía el talento de décadas previas, no obstante a partir del 90 sufriría nuevos recortes identitarios eliminando el contenido ficcional valioso, que fue a parar al videocable primero y después al streaming, y por supuesto el deporte, el cual en general terminó bajo esquemas de pago por visión o “pay per view”, dejándonos en el Siglo XXI con una televisión lastimosa y descerebrada donde dominan los programas de panelistas/ opinadores/ imbéciles verborrágicos, los formatos de concursos bien cutres, unos noticieros cada día más cercanos al magazine y finalmente el consabido reality show, otro planteo barato y lavacerebros que corre en consonancia con el individualismo social posmoderno.

 

Saturday Night Live, uno de los ciclos cómicos de sketchs más famosos y perdurables de la televisión estadounidense, comenzó a transmitirse el 11 de octubre de 1975 por la cadena NBC y fue un claro producto de tres factores combinados, en primer lugar el ascenso de la primera generación de humoristas criados por la misma TV, en contraposición al influjo de la radio y del séptimo arte en aquellas camadas de los 40, 50 y 60, en segunda instancia la influencia de esa comedia absurda inglesa que va desde el programa radial The Goon Show (1951-1960) hasta el megaclásico televisivo Monty Python’s Flying Circus (1969-1974), desde ya descartando buena parte del contenido surrealista y centrándose únicamente en el enfoque satírico comunal/ político/ económico/ cultural, y en tercer lugar la preeminencia paradójica del humor agresivo de la revista National Lampoon (1970-1998) y la candidez de uno de los formatos televisivos que han obsesionado a los norteamericanos desde Yo Amo a Lucy (I Love Lucy, 1951-1957), la comedia de situación o “sitcom”, de hecho prima hermana de los sketchs pero más repetitiva y coherente. La mejor fase de Saturday Night Live fue aquella primigenia de corte contracultural o muy inconformista entre 1975 y 1980, cuando Dick Ebersol y Lorne Michaels crearon el show reclutando al staff de cómicos de The National Lampoon Radio Hour (1973-1974), derivado radiofónico y de corta vida de la célebre revista, y sacudieron la rutinaria y conservadora televisión yanqui de los años 70.

 

En medio del frenesí de las biopics del mainstream del nuevo milenio, una época a la que le cuesta muchísimo construir un discurso aguerrido sobre ella misma y por ello se repliega hacia la seguridad de episodios históricos pasados ya ampliamente masticados o digeridos, en esta oportunidad nos topamos con Saturday Night (2024), intento muy desparejo de parte de Jason Reitman de reconstruir el frenesí creativo detrás de aquel primer programa de octubre de 1975 aunque obviando la perspectiva tradicional, lo que implicaría viajar en el tiempo hacia un año atrás cuando Johnny Carson solicitó que dejasen de retransmitir los sábados a la noche sus programas de lunes a viernes para evitar una saturación, y optando en cambio por simular el caos inmediatamente previo a la salida al aire cual mockumentary respetuoso, así nos topamos con todos los estereotipos del montón como por ejemplo las excentricidades de Andy Kaufman (Nicholas Braun), el carácter irascible de John Belushi (Matt Wood), el carisma y la estampa de galán de Chevy Chase (Cory Michael Smith), el talento para el canto de Garrett Morris (Lamorne Morris), la incomodidad y los delirios de relleno de Dan Aykroyd (Dylan O’Brien) y la sensación de estar “fuera de lugar” del genial Jim Henson (Braun de nuevo), quien efectivamente no era muy tenido en cuenta por los guionistas fundamentales, Michael O’Donoghue (Tommy Dewey) y Rosie Shuster (Rachel Sennott), los cuales no sabían qué hacer con los segmentos protagonizados por los muppets.

 

La idea detrás de la propuesta es atractiva, esto de retratar el circo montado por Michaels (Gabriel LaBelle) y Ebersol (Cooper Hoffman) y la necesidad de convencer a uno de los principales ejecutivos de la NBC, David Tebet (Willem Dafoe), para que les permita salir al aire y no se retransmita -una vez más- The Tonight Show Starring Johnny Carson (1962-1992), sin embargo el film jamás termina de apuntalar el tan mentado nerviosismo en torno al debut y se pierde en una catarata de problemas y situaciones conflictivas que se sienten redundantes o poco imaginativas, todo enmarcado en luchas de egos, gran desorganización, accidentes, censura, indecisión general, comercialismo, incomprensión por parte del equipo técnico, drogas, paranoia, presión gerencial y dilemas de estructura, duración o vinculados a la inexperiencia del principiante. Recurriendo sistemáticamente a una caricatura light y acumulando tantos momentos disfrutables como instantes intrascendentes o simples baches en tamaña “no narración”, Saturday Night desperdicia a los personajes más interesantes, Belushi y Kaufman, pero también a George Carlin (Matthew Rhys), el primer conductor invitado, Gilda Radner (Ella Hunt), la futura esposa de Gene Wilder, y Billy Preston (Jon Batiste), el primer músico en presentarse en el programa y legendario tecladista de The Rolling Stones y The Beatles circa Abbey Road (1969) y Let It Be (1970). Aquí Reitman se ubica en una zona intermedia entre sus diversos bodrios, léase Adultos Jóvenes (Young Adult, 2011), Aires de Esperanza (Labor Day, 2013), Hombres, Mujeres & Niños (Men, Women & Children, 2014), El Candidato (The Front Runner, 2018) y Cazafantasmas: El Legado (Ghostbusters: Afterlife, 2021), y sus obras dignas, Gracias por Fumar (Thank You for Smoking, 2005), Juno (2007), Amor sin Escalas (Up in the Air, 2009) y Tully (2018), entregándonos una película pretendidamente fellinesca aunque de segunda mano/ desde lo estadounidense bobalicón y poco prudente, amén de pinceladas aisladas del cine de Peter Bogdanovich, Woody Allen y Robert Altman que no llegan a los talones de los maestros…

 

Saturday Night (Estados Unidos, 2024)

Dirección: Jason Reitman. Guión: Jason Reitman y Gil Kenan. Elenco: Gabriel LaBelle, Rachel Sennott, Matt Wood, Nicholas Braun, Cory Michael Smith, Dylan O’Brien, Cooper Hoffman, Matthew Rhys, Lamorne Morris, Willem Dafoe. Producción: Jason Reitman, Gil Kenan, Peter Rice y Jason Blumenfeld. Duración: 109 minutos.

Puntaje: 5