La Ola (Die Welle, 2008) representa uno de los pilares del cine alemán del Siglo XXI, la consolidación de una voz propia que interpela al mundo desde cuestiones particularmente germanas sobre el presente. Si esta voz emergió con toda su fuerza y potencial con Good Bye Lenin (2003), el film de Wolfgang Becker sobre el impacto de la caída del muro de Berlín en la vida cotidiana, Los Edukadores (Die Fetten Jahre sind Vorbei, 2003), de Hans Weingartner, una película sobre las nuevas formas de rebeldía en la Alemania del nuevo milenio, interpeló a una juventud desencantada que buscaba una salida a un neoliberalismo en franco declive. La Ola viene a representar un tercer hito de la toma de conciencia de la juventud respecto a la política, la historia y los diversos intentos de escapar del atolladero capitalista.
Escrita por el propio Dennis Gansel junto a Peter Thorwarth, el film es la adaptación de una historia verídica narrada por Ron Jones, un docente secundario de California que en 1967 decidió realizar un experimento social con sus descreídos alumnos que no podían entender cómo la sociedad alemana había aceptado con una gran aquiescencia el régimen nacionalsocialista. La historia fue llevada anteriormente al cine por Alexander Grasshoff con un guión de Johnny Dawkins y Ron Birnbach en la película La Ola (The Wave, 1981). El cine alemán ya había incurrido en este tipo de operativos cinematográficos con El Experimento (Das Experiment, 2001), el film de Oliver Hirschbiegel, una adaptación al cine del experimento carcelario realizado en la Universidad de Stanford en 1971. Para la redacción y la realización de La Ola Gansel contó con la asesoría de Jones para la adecuación de la historia original a la sociedad alemana y su idiosincrasia, en parte comprometida con la memoria y en parte harta de que le recuerden desde la infancia las atrocidades que su país cometió contra la humanidad durante la Segunda Guerra Mundial.
Dirigida por Dennis Gansel, que venía de realizar Antes de la Caída (Elite für den Führer, 2004), La Ola narra la creación de un experimento en una clase en un colegio alemán por parte de un docente anarquista al que le es concedida la asignatura de Autocracia cuando la materia de Anarquía es designada a otro profesor con mayor preparación pero sin carisma. Rainer Wenger (Jürgen Vogel) es el modelo de profesor joven, rebelde, que conecta con sus alumnos del último año del secundario, que también dirige el equipo de waterpolo del colegio y está a punto de ser padre con su pareja, Anke (Christiane Paul). Con todo preparado y muchas ansías de impartir sus conocimientos, Rainer se entera de que otro profesor le ha quitado la asignatura de sus sueños y debe encargarse de su antítesis, la autocracia. En lugar de dar textos y ceñirse a una explicación de la bibliografía, Rainer asume una posición didáctica y alienta a los adolescentes a vivir una experiencia de autocracia a través de la creación de un grupo que tras descartar a los díscolos se consolida como una banda que se enfrenta en las calles a los anarquistas, viste una camisa blanca, adopta un particular saludo y le da a los adolescentes un sentido de comunidad y pertenencia que no habían sentido jamás.
El film se hace eco de la falta de oportunidades en el nuevo capitalismo, la sensación de frustración respecto de un mundo en el que el futuro de cualquier adolescente es aciago y la ausencia de horizontes utópicos tiene como corolario un presente ideológico pobre y tullido. Con su experimento, Rainer interpela a los estudiantes desde las contradicciones alrededor de las diferencias sociales de los adolescentes, su falta de apego, su necesidad de encontrar un lugar o algo que los ancle a un mundo en el que pronto deberán insertarse activamente. Pero así como los alumnos se sumergen en la ola, Rainer, su líder, también disfruta de su posición dominante, de tener éxito como docente, de haber encontrado la clave para interesar y cautivar a la siempre esquiva audiencia adolescente. El estilo rebelde de Rainer simpatiza con la necesidad de desobediencia juvenil, pero el profesor no puede ver que el experimento está fuera de su control y de que él mismo está demasiado involucrado en su rol de liderazgo de la ola, cuestión que su esposa, Anke, le recrimina.
El experimento llevado a cabo por Rainer se basa en poner en práctica los mecanismos de psicología de masas que utilizan las autocracias, especialmente las dictaduras modernas. A partir de la explotación de estos dispositivos de control, la ola se convierte en un sólido grupo que realiza acciones conjuntas. Para cada uno de los participantes el grupo significa algo distinto, pero para Tim (Frederick Lau), un adolescente sin amigos que le cuesta socializar, la ola lo es todo. Allí Tim encuentra por primera vez un lugar de pertenencia, de ideas afines, amigos y un líder a quien seguir.
Pero hay quienes reniegan de la ola. Lisa (Cristina do Rego), una joven de carácter fuerte, es la primera en poner reparos ante los resultados del experimento. Karo (Jennifer Ulrich), la novia de Marco, también se le une cuando descubre que prefiere no ser parte del grupo, lo cual causa una pelea con su pareja.
Ya en los créditos el film aprovecha la estética del esténcil para imponer un clima de rebeldía y protesta, dado que el esténcil, un símbolo de la intervención de las luchas juveniles en las calles, es utilizado por los adolescentes para promover y difundir la experiencia de la ola, en un principio sin un mensaje ni un objetivo claro. La ola no representa particularmente nada para los adolescentes, salvo pertenencia, arraigo, una comunidad y un líder que no da demasiadas órdenes. La ola es en un principio solo un experimento escolar de autocracia, pero la experiencia comunitaria es tan fuerte, especialmente en contraste con la sensación de falta de sentido del presente, que la ola se vuelve viral y todos quieren ser parte de ella, salvo Karo y Lisa, dos púberes que por distintos motivos ven las consecuencias del experimento en el comportamiento de sus compañeros y deciden primero demostrar abiertamente su descontento, después apartarse y finalmente iniciar una campaña para frenar la ola.
Uno de los puntos más altos que tiene el film son sus extraordinarias actuaciones, que van desde el docente con su remera de The Ramones, interpretado por Jürgen Vogel, hasta el estupendo desempeño de los alumnos que se van transformando de despreocupados adolescentes en jóvenes militantes fascistas, entre los cuales se destaca el personaje de Tim, compuesto por Lau.
El film de Gansel logra combinar muy bien la necesidad de los jóvenes de sentirse parte de algo más grande y de sumarse a la eficacia y los beneficios de trabajar en equipo, cuestiones que van más allá de cualquier ideología o religión, pero que pueden ser utilizadas en este mundo despiadado para manipular y convencer.
Si la historia de la humanidad no lo había dejado claro, en La Ola la autocracia no es solo un modelo que se aplica al nazismo y al fascismo sino que puede tener su base de apoyo y también convivir con cualquier modelo político. Lo que sí demuestra La Ola, una vez más en un presente que se asume mejor que el pasado, es que el fascismo no solo es un hecho histórico nefasto del Siglo XX sino que la autocracia y los sistemas dictatoriales alrededor de un líder y una idea llena de odio son inherentes a la formación de una comunidad, especialmente de los nacionalismos. Las desigualdades y la manipulación histórica son parte de este proceso que todos los gobernantes sin importar su sesgo ideológico o su acervo emprenden en pos de asegurarse la lealtad de un público que busca seguridad y un propósito en un mundo lleno de incertidumbre en una época donde el individuo, a pesar de estar más conectado que nunca, está más solo y ensimismado en sus problemas que nunca antes en la historia.
La Ola (Die Welle, Alemania/ Francia, 2008)
Dirección: Dennis Gansel. Guión: Dennis Gansel y Peter Thorwarth. Elenco: Jürgen Vogel, Frederick Lau, Max Riemelt, Jennifer Ulrich, Christiane Paul, Jacob Matschenz, Cristina do Rego, Elyas M’Barek, Maximilian Vollmar, Max Mauff. Producción: Christian Becker. Duración: 107 minutos.