Los tópicos hermanados de los sustitutos, los infiltrados y los doppelgängers siempre han resultado cruciales en géneros varios como el terror, la ciencia ficción, el suspenso y las diferentes variedades del thriller, como el de misterio, el político y el de entorno cerrado, porque son herramientas simbólicas eficaces para analizar la multiplicidad de máscaras que utiliza el ser humano a diario en sociedad y/ o en el ámbito privado según las necesidades de cada caso y el nivel de esquizofrenia e hipocresía de turno; basta con pensar en el largo derrotero que va desde clásicos como El Extraño (The Stranger, 1946), de Orson Welles, La Invasión de los Usurpadores de Cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, 1956), de Don Siegel, El Embajador del Miedo (The Manchurian Candidate, 1962), joya de John Frankenheimer, y Las Esposas de Stepford (The Stepford Wives, 1975), de Bryan Forbes, hasta propuestas mucho más recientes en sintonía con El Sustituto (Changeling, 2008), de Clint Eastwood, Identidad Sustituta (Surrogates, 2009), de Jonathan Mostow, El Bosque Maldito (The Hole in the Ground, 2019), de Lee Cronin, y el film que nos ocupa, No Eres mi Madre (You Are Not My Mother, 2021), de la debutante en el terreno del largometraje Kate Dolan, trabajo por cierto muy parecido al de Cronin ya que nos propone una inversión literal de aquella premisa retórica previa, centrada en una madre que desconfiaba de su hijo pequeño ya que lo creía un duplicado maligno del verdadero, esquema narrativo que ahora muta en una pobre adolescente sospechando de su progenitora y su complejo estado mental.
Charlotte alias “Char” (Hazel Doupe) es una púber de los suburbios de Dublín que viene de años y años de soportar el carácter evidentemente inestable de su madre, Angela (Carolyn Bracken), quien parece sufrir un trastorno bipolar y episodios de depresión que de golpe la llevan a desaparecer luego de dejar a su única hija en el colegio secundario, donde la chica a su vez padece las humillaciones y el maltrato sistemático de un grupito de compañeras encabezado por Suzanne (Jordanne Jones) y compuesto también por Amanda (Florence Adebambo) y la extremadamente sádica Kelly (Katie White). La abuela y el tío de la joven, Rita (Ingrid Craigie y su look similar a Lin Shaye) y Aaron (Paul Reid), respectivamente, contactan de inmediato a la policía pero Angela reaparece sola aunque bastante cambiada, por un lado más alegre y dispuesta a bailar, cocinar y salir a pasear aunque por el otro lado más tenebrosa ya que se sumerge de repente en un río, es capaz de violencia contra las muchachas adeptas al bullying, gusta de inducirse vómitos en medio de la noche, danza como loca hasta quebrarse un tobillo e incluso llega al extremo de casi matar a su hermano, Aaron, con una sobredosis de litio y de efectivamente cargarse a su propia madre cuando ésta pretendía realizar un ritual con fuego destinado a purificarla, siendo la anciana quien le revela a la nieta que su progenitora siempre fue susceptible a la influencia de unos seres de otro mundo que intercambiaron a Charlotte cuando bebé y por ello Rita la liberó llevando al doble hacia el fuego para que regresase el original, pero ahora con quemaduras en su rostro.
Retomando el fetiche con las llamas de la genial e insuperable El Hombre de Mimbre (The Wicker Man, 1973), de Robin Hardy, el parasitismo intra gremio femenino de obras como Relic (2020), de Natalie Erika James, y Hellbender (2021), de Toby Poser y John y Zelda Adams, la obsesión con la locura pomposa de The Babadook (2014), de Jennifer Kent, y la mencionada Relic, y en especial la claustrofobia familiar y sus demonios -temática favorita de todo el terror indie de hoy en día- correspondiente a opus diversos como El Monstruo (The Monster, 2016), de Bryan Bertino, Viene de Noche (It Comes at Night, 2017), de Trey Edward Shults, El Legado del Diablo (Hereditary, 2018), obra de Ari Aster, The Wretched (2019), de Brett y Drew T. Pierce, La Cabaña Siniestra (The Lodge, 2019), de Severin Fiala y Veronika Franz, y Lo Oscuro y lo Perverso (The Dark and the Wicked, 2020), otra faena de Bertino, No Eres mi Madre curiosamente se aparta de las fórmulas casi siempre unilaterales y homogéneas del horror posmoderno y se concentra en cambio en dos “frentes de batalla” simultáneos, en primera instancia el del hogar de la parentela en sí, dominado por una figura de autoridad en decadencia, Rita, y una Angela que antes de su desaparición se movía como un fantasma del padre ausente de la joven para luego del evento recuperar el ímpetu vital aunque con la paradoja de volcarlo hacia la maldad, en pantalla representada por su misión tácita de “devolver” a su vástago a las ignotas entidades a las que sirve cual zombie adiestrado, criaturas que reclaman a la Char original desde que la nona se las quitó.
La otra dimensión crucial de la película es la escolar y barrial porque allí la protagonista se topa con la pandilla de abusonas de una Suzanne que pasa de martirizar a Charlotte, todo ante las narices de una docente inútil llamada Señorita Devlin (Jade Jordan), típico imbécil institucional contemporáneo que se muestra solidario pero no hace nada para evitar las injusticias y atropellos, a transformarse en su única amiga y principal ayudante en esto de tratar de frenar a Angela, la cual comienza a metamorfosearse en una de esas entidades que tanto teme Rita, así a la progenitora se le caen los dientes y el cabello y se le forman escaras en la piel que complementan desde lo físico estos cambios psicológicos que indican la presencia del duplicado del averno. Hay que sincerarse y decir que Dolan no tiene muchas ideas novedosas a escala temática debido a que el film, como decíamos, es una remake no reconocida de la asimismo interesante El Bosque Maldito y realizaciones sobre demencia, secretos familiares, olvido estatal, crueldad adolescente y manipulación comunitaria existen un montón, sin embargo No Eres mi Madre consigue destacarse y en verdad brillar en la construcción de una atmósfera lírica, deprimente y muy hermética gracias a la fotografía de Narayan Van Maele, la música de Die Hexen y la tranquila edición de John Cutler, amén del gran desempeño de Bracken, Reid, Craigie, Jones y una Doupe fenomenal, verdadera revelación para todos los “no irlandeses” del planeta que desconocíamos a la actriz y lo que podía hacer con la mitología y el folklore local alrededor del fuego y la magia protectora…
No Eres mi Madre (You Are Not My Mother, Irlanda, 2021)
Dirección y Guión: Kate Dolan. Elenco: Hazel Doupe, Carolyn Bracken, Paul Reid, Jade Jordan, Katie White, Ingrid Craigie, Jordanne Jones, Florence Adebambo, Miriam Devitt, Aoife Spratt. Producción: Deirdre Levins. Duración: 93 minutos.