La Vida de Brian (Life of Brian)

El lado luminoso de la vida

Por Martín Chiavarino

El éxito de la comedia televisiva Monty Python’s Flying Circus, emitida por la BBC entre 1969 y 1974, fue el punto de partida de una andanada de desopilantes films que demostraron que la serie podía ser superada por el humor irreverente y en pantalla grande del sexteto compuesto por John Cleese, Terry Gilliam, Eric Idle, Michael Palin, Graham Chapman y Terry Jones. Dirigida por este último, La Vida de Brian (Life of Brian, 1979) fue la segunda película del grupo, tras Monty Python and the Holy Grail (1975), este primer film a su vez dirigido en conjunto por Jones y Terry Gilliam. Si en aquella primera entrega los Monty Python desataban su humor contra los mitos medievales del Rey Arturo y la búsqueda del Grial por parte de los Caballeros de la Mesa Redonda, en La Vida de Brian el grupo de humoristas británicos desmitificaba cáusticamente los inicios del mito cristiano del Mesías redentor que dio inicio a la Iglesia Católica.

 

Al igual que en The Holy Grail y en muchos sketches de la serie, Monty Python propone un juego de análisis entre la percepción del pasado en el presente a partir de las construcciones ideológicas históricas, desarmando las leyendas con el humor inglés que los caracteriza. Con irreverencia pero sin caer nunca en el insulto ni en la broma malintencionada, los integrantes de Monty Python utilizan todo su arsenal para generar risas donde la seriedad gobierna y el humor es considerado una herejía. Ya sea en la lapidación de un seguidor de Jehová, en las luchas entre esclavos en el Coliseo o en las discusiones sin sentido entre las distintas facciones judías rebeldes, Monty Python en todo momento logra amalgamar el relato de época con el estilo humorístico que proponen, poniendo en ridículo todas las convenciones sociales y las ideologías y colocándolas ante sus obvias paradojas y desaguisados.

 

La historia comienza con un sketch sobre el nacimiento de Jesús de Nazareth en un establo y la confusión de los tres Reyes Magos -guiados por la Estrella de Belén- con Brian, un bebé bastardo nacido al lado del Mesías del mito cristiano, para continuar después de los créditos iniciales con un sermón de Jesús al pie de la montaña con Brian y su madre como testigos del acontecimiento. A partir de aquí comienza el relato de las malinterpretaciones de las palabras de Jesús, y también de su doble, Brian, un Mesías por accidente pero salvador al fin, ya sea por malicia, por algún interés particular o tan solo por la pulsión de figurar y ser partícipe del evento de la salvación eterna propuesto por los profetas que abundaban en Judea. Las tergiversaciones producto de la distancia y la mediación se convierten así en una constante que sigue la entronización de Brian como el Mesías y su posterior crucifixión como un acontecimiento ritual normal del escarmiento romano hacia sus súbditos de la alborotada región.

 

También burlándose del teatro clásico inglés, aunque sin abusar tanto de este recurso como en la serie televisiva, algunos actores -en este caso, el propio director Terry Jones- se disfrazan con ropas femeninas como era costumbre en los sketches de Monty Python’s Flying Circus. Cada uno de los miembros del grupo interpreta a muchos personajes y se metamorfosea completamente en cada escena para representar en varios minutos a seres diametralmente opuestos, pero igualmente graciosos. Graham Chapman interpreta a Brian y a otros personajes aunque cada uno de los integrantes realiza una gran labor, especialmente Terry Jones en su papel de la madre de Brian y Terry Gilliam como un contrahecho carcelero. John Cleese compone a su vez al líder de los revolucionarios y Eric Idle a innumerables secundarios, mientras que Michael Palin interpreta desde a Poncio Pilato hasta a un ex leproso que pide limosna y se lamenta de haber sido curado por Jesús por haber perdido su don.

 

La Vida de Brian combina la estructura de sketches con un relato que sostiene toda la obra a partir de la obsesión judía por el Mesías y las profecías religiosas que circulaban en la convulsionada época retratada. El odio de los judíos a los romanos y su sensación de opresión son contrapuestos en una divertida discusión con los beneficios introducidos por el Imperio Romano en el polvorín que era Judea, mejoras que de todos modos terminaron enmarcadas como costumbres del imperio opresor. Lo interesante de las cuestiones planteadas por Monty Python es que ya sea las contradicciones que aquejan a los revolucionarios, por ejemplo su falta de visión y de análisis de la realidad, o la cobardía de sus líderes, son argumentos que se aplican a casi todos los grupos revolucionarios, lo mismo que la decadencia del Imperio y las mejoras que éste introduce en pueblos que no conocen ni tienen acceso a los adelantos técnicos de la época, ya sea en hidráulica, higiene o seguridad jurídica y social.

 

Si hay algo que demuestra el film de los Monty Python es que el humor puede retratar la historia y generar una comprensión cabal de una época, a veces mucho más que el drama de las reconstrucciones históricas convencionales, altamente consideradas por la crítica y el ambiente cinematográfico que relega a la comedia a un género de arte menor, incapaz de comprender la severidad de la existencia. En este sentido, La Vida de Brian no solo retrata extraordinariamente esta severidad sino que con su misma lógica logra ponerla en entredicho a través del humor.

 

La Vida de Brian ha logrado, al igual que todos los films de Monty Python, convertirse en un icono del humor inglés y es claramente la obra magna del hilarante grupo, el trabajo culmine de todo su talento. Desde sus gags hasta la inmortal canción de Eric Idle del final, Always Look on the Bright Side of Life, el film es desopilante y genial de principio a fin y ofrece una crítica de los imperios, los revolucionarios, los intelectuales, los místicos, los religiosos, las turbas iracundas, el ejército, la burocracia y el entretenimiento, señalando las contradicciones de cada uno de los estamentos e instituciones desde un humor inobjetable que el colectivo de humoristas desarrolló y pulió desde sus comienzos en la televisión pública británica.

 

En lugar de burlarse de Jesús, Monty Python le da un verdadero contexto, ya sea que éste sea bien recibido por la ortodoxia católica o no, o que los católicos sepan reírse de sí mismos o al menos entrever lo ridículo de algunos postulados sobre los que es mejor reír antes que llorar. Pero como dice la canción, es bueno recordar siempre que la última broma es sobre ti mismo y que el humor siempre regresa como un bumerán, así que mejor mirar el lado luminoso de la vida, no sumirse en las espantosas aguas podridas del conservadurismo retrógrado y mustio y aprovechar esta miserable existencia para hacer algo digno de mención antes de que sea tarde, como hicieron y aún hacen los Monty Python.

 

La Vida de Brian (Life of Brian, Reino Unido, 1979)

Dirección: Terry Jones. Guión: Terry Jones, John Cleese, Terry Gilliam, Graham Chapman, Eric Idle y Michael Palin. Elenco: Graham Chapman, John Cleese, Terry Gilliam, Eric Idle, Terry Jones, Michael Palin, Terence Bayler, Carol Cleveland, Kenneth Colley, Neil Innes. Producción: John Goldstone. Duración: 94 minutos.

Puntaje: 10