A pesar de que Wicked: Por Siempre (Wicked: For Good, 2025) continúa siendo una propuesta sumamente mediocre que habla a las claras del pantano creativo del mainstream del Siglo XXI, ya casi completamente incapaz de generar productos siquiera afables más allá de un puñado de excepciones por año, se podría decir que supera al primer eslabón de la saga, Wicked (Wicked: Part I, 2024), película también dirigida por Jon M. Chu y escrita por Winnie Holzman y Dana Fox que estaba basada en el musical homónimo de Broadway de 2003 de Holzman y Stephen Schwartz, inspirado en una novela revisionista de 1995 de Gregory Maguire que a su vez pretendió ofrecer una versión para adultos de El Maravilloso Mago de Oz (The Wonderful Wizard of Oz, 1900), la fábula de L. Frank Baum, y su célebre adaptación cinematográfica a cargo de la Metro-Goldwyn-Mayer, El Mago de Oz (The Wizard of Oz, 1939), obra de Victor Fleming. La trama retoma los acontecimientos previos, ahora con Elphaba Thropp alias la Bruja Mala del Oeste (Cynthia Erivo) militando a favor de los derechos de los animales, que fueron transformados en bestias de carga o en unos exiliados a los que se les impide hablar, y con Glinda Upland alias Glinda, la Buena o la Bruja Buena del Norte (Ariana Grande) oficiando de representante ante el pueblo del Mago de Oz (Jeff Goldblum) y su mano derecha, la incluso más maquiavélica Madame Morrible (Michelle Yeoh), otrora decana de una universidad local especializada en hechicería, Shiz.
Mientras que la primera realización tomaba la forma de un aburridísimo bildungsroman o relato de aprendizaje de más de dos horas y media, esta segunda mitad del musical reduce considerablemente la duración y apuesta a combinar por un lado el entramado político del asunto, basado en Glinda y su prometido, Fiyero Tigelaar (Jonathan Bailey), un príncipe reconvertido en capitán de la Guardia del Mago, tratando de detener los planes de Morrible y el soberano de Oz para aniquilar al principal contrincante político, esa Elphaba que robó un poderoso grimorio o libro de hechizos, el Grimmerie, y por el otro lado el infaltable costado melodramático a través de dos triángulos amorosos, el primero entre el príncipe y las dos protagonistas, Thropp y Upland, por cierto crucial para que esta última traicione a la primera y desencadene de manera indirecta ese tornado de Morrible que trae a la pequeña Dorothy Gale (Bethany Weaver) desde Kansas a la Tierra de Oz, y el segundo alrededor de Glinda, un pretendiente enamorado de ella pero en secreto, Boq Woodsman (Ethan Slater), y la hermanastra parapléjica de Elphaba, Nessarose Thropp (Marissa Bode), flamante gobernadora de la Tierra de los Munchkins y precisamente aquella Bruja Mala del Este que Dorothy mata sin proponérselo cuando su hogar aterriza sobre ella, uno de los episodios más famosos de la historia del séptimo arte ya que en el clásico de Fleming la Bruja Buena del Norte, Glinda, luego transporta los zapatos de rubí de la finada a los pies de la mocosa.
Todas las canciones son malísimas, típica chatarra impersonal de Broadway, y entorpecen el trasfondo de demonización política de la Bruja Mala del Oeste y de utilización como estandarte maniqueo de la Bruja Buena del Norte, en Wicked: Por Siempre un tanto mucho anodina y adicta al lisonjeo popular dirigido hacia su persona gracias al frondoso aparato propagandístico de un Mago que se parece a la lacra mitómana y bien ridícula de la extrema derecha actual. La batalla central es por el control de la verdad como ocurre en las pugnas dirigenciales y las redes sociales mierdosas del nuevo milenio, como decíamos antes con la intermediación de un centro esquizofrénico (Glinda y Fiyero) entre la izquierda (Elphaba) y la derecha (el Mago más Madame Morrible), artífices respectivamente de los eslóganes “el Mago miente” y “cuidado con la Bruja Mala”. La discriminación de los animales otrora parlantes y de los Munchkins como Boq, destinado a convertirse en el Hombre de Hojalata por un conjuro de Thropp que contrarresta un hechizo previo de su hermana, reproduce la de los judíos durante el nazismo o la de los palestinos de hoy en día a instancias de la lacra sionista que conduce Israel, en este sentido el engaño y la farsa que desvían la atención, en línea con la misma demonización barata de un tercero del montón símil racismo/ xenofobia, se nos aparecen en la película como mecanismos de gobierno con los cuales se subyuga al pueblo y se lo estupidiza a conveniencia de los tiranos en el poder, unos payasos corruptos.
En esta ocasión Chu se ubica en el nivel cualitativo más o menos pasable/ no vergonzoso de Nada es lo que Parece 2 (Now You See Me 2, 2016), Locamente Millonarios (Crazy Rich Asians, 2018) y En el Barrio (In the Heights, 2021) y esquiva los bajos fondos de bodrios como Step Up 2: The Streets (2008), Step Up 3D (2010), G.I. Joe: El Contraataque (G.I. Joe: Retaliation, 2013) y Jem y los Hologramas (Jem and the Holograms, 2015), en suma compensando desde la intensidad de la trama y las posibles lecturas ideológicas lo que falta en personajes memorables o actuaciones de peso por fuera de Goldblum y Yeoh, quienes se hacen un festín componiendo a la mafia capitalista tácita que hegemoniza los hilos en esta comarca de fantasía reorientada a la alegoría política. Como en la lógica del melodrama y de nuestra praxis mundana, la traición cruzada se convierte en la justificación facilista de prácticamente todos los giros identitarios de los personajes, del mismo modo que el control del discurso público y del habla de los animales muta en sinónimo de libertad de expresión y de libertad a secas en una sociedad absolutista sustentada en patrañas como las del Mago y su pantomima de índole aristocrática steampunk. El desenlace de reconciliación entre las dos brujas resulta un tanto bobalicón y forzado aunque el film al menos se las arregla para refritar aquel sacrificio de Batman: El Caballero de la Noche (The Dark Knight, 2008), de Christopher Nolan, y para no mostrar a Dorothy sin que tamaña decisión moleste en serio…
Wicked: Por Siempre (Wicked: For Good, Estados Unidos, 2025)
Dirección: Jon M. Chu. Guión: Winnie Holzman y Dana Fox. Elenco: Cynthia Erivo, Ariana Grande, Jeff Goldblum, Michelle Yeoh, Jonathan Bailey, Marissa Bode, Ethan Slater, Bethany Weaver, Colman Domingo, Sharon D. Clarke. Producción: Marc Platt y David Stone. Duración: 137 minutos.