Escrita por Steven Knight, el guionista y creador de la serie televisiva Peaky Blinders (2013-2022), y dirigida por Will Lovelace y Dylan Southern, Oasis: Don’t Look Back in Anger (2026) es una película que documenta la reunión de los hermanos Gallagher y el resto de la banda, incluido Paul Benjamin Arthurs, mejor conocido como Bonehead, el guitarrista y cofundador que había abandonado el barco en 1999 durante la grabación de Standing on the Shoulder of Giants (2000), el cuarto álbum de los muchachos de Manchester, lo que significó un regreso a los escenarios tras quince años de distanciamiento entre Noel y Liam en una gira que los llevó a recorrer todo el globo y afortunadamente los trajo también a la Ciudad de Buenos Aires, donde ofrecieron dos conciertos en el Estadio River Plate el 15 y 16 de noviembre de 2025 en el final del tour, que culminó con shows en São Paulo una semana después.
Con la narración en off de Noel Gallagher, el hermano mayor y compositor de prácticamente todos los mejores temas de la banda británica que dominó las listas de ventas de la segunda mitad de la década del noventa con himnos del rock como Don’t Look Back in Anger, Champagne Supernova y Wonderwall, de (What’s the Story) Morning Glory? (1995), y Supersonic y Live Forever, de Definitely Maybe (1994), su álbum debut, el documental narra esta vuelta de Oasis que reunió a los hermanos Gallagher con el citado Arthurs más Gem Archer, que llegó tras la partida de Bonehead, el bajista Andy Bell, que también se unió en 1999 luego de que Paul McGuigan dejara el grupo, y Joey Waronker, baterista que trabajó con Roger Waters, Paul McCartney y David Byrne, entre otros.
De forma muy vaga, eludiendo los posibles estímulos financieros, Noel Gallagher relata su regreso a los escenarios junto a su primer proyecto, destacando la angustia que sintió durante muchos años debido a su intensa relación de amor y odio con su volátil hermano menor, Liam, el carismático y conflictivo cantante, propenso a cambios de humor repentinos producto del consumo de cocaína o alcohol y enfermedades como el hipotiroidismo y la artritis, que lo impulsaban a consumir más drogas y a emborracharse más para aplacar el dolor.
Will Lovelace y Dylan Southern, que se habían destacado en un análisis de la escena indie de comienzos del Siglo XXI, Meet Me in the Bathroom (2022), y en un documental sobre la banda neoyorquina LCD Soundsystem, Shut Up and Play the Hits (2012), a propósito del final de la gira por su cuarto álbum, This Is Happening (2010), realizan una buena labor en el registro del regreso, sobre todo los primeros ensayos en los que Noel no sabía qué le esperaba, su sorpresa ante la demostración de profesionalismo de Liam, la dinámica de ambos en las entrevistas conjuntas, el reconocimiento de Noel del papel de Bonehead en el sonido del colectivo y la pérdida de ese mismo sonido que los hizo famosos tras su partida, la angustia por el alejamiento de su hermano, la nueva felicidad ante el reencuentro y la reacción de los fanáticos de distintas partes del mundo frente al anuncio de la gira y durante los conciertos.
Lo más destacable de la propuesta de Knight es el trabajo de fotografía y edición, que reconstruye el valor de Oasis para un público que creció con ellos o con el relato de sus épicos conciertos, destacándose sus presentaciones en Knebworth, de las que existe un documental, Knebworth 1996 (2021), de Jake Scott. Lo peor es la anulación del conflicto, que parece completamente extinguido entre los hermanos, que se reúnen providencialmente sin demasiado preámbulo. Hay algo de autocrítica por parte de ambos sobre sus actitudes del pasado, pero falta una profundización en las peleas de la banda, la partida de Bonehead y el deterioro de la convivencia y la creatividad general, que no pudo igualar en sus discos posteriores los temas logrados en sus primeras dos placas.
Si hay algo que Don’t Look Back in Anger deja en claro es que el público se apropia de las canciones y las transforma en parte de su vida, de su historia, y que esas composiciones, en algún punto, superan su génesis para convertirse en dispositivos culturales que marcan vidas y disparan significados. El título lo deja de manifiesto ya que la respuesta musical a la popular obra de teatro de John Osborne llevada al cine por Tony Richardson en Look Back in Anger (1959), joya protagonizada por Richard Burton y Claire Bloom, es una oda a la reconciliación, a perdonar los agravios del pasado y mirar hacia el futuro, dejando que el agua que pasó por el puente siga su curso.
Uno de los momentos más memorables del documental, no sólo para el público argentino, es la filmación de la barra brava de San Lorenzo de Almagro adaptando una canción de Oasis, Wonderwall, en un ejemplo de cómo las hinchadas argentinas de fútbol reversionan distintos himnos del rock durante los partidos, una demostración de la cultura popular retomando otras producciones de la misma cultura popular, ya sea nacional o extranjera, para otorgarle otro significado, situación que se presenta a menudo con las ocurrentes hinchadas del fútbol argentino.
Por supuesto, hay versiones completas de casi todos los grandes éxitos de Oasis en vivo en algún momento de la gira, mucha emoción por parte del público antes, durante y al terminar los conciertos, lágrimas, reconciliaciones y un disfrute más maduro del tour por parte de la banda ya alejada de los excesos del pasado, muchos incluso viajando con sus familias, más algunas declaraciones valiosas. Lo mejor es el retrato de la conexión interna y la de sus canciones con un público que los esperó lealmente durante quince años, recuperando el significado de la música para la vida de las personas, especialmente durante el apogeo de la industria cultural discográfica con el eje puesto en la creatividad rockera durante la segunda mitad del Siglo XX.
Don’t Look Back in Anger es un documental para los fanáticos de Oasis y sobre todo para los que disfrutaron de los recitales brindados por la banda durante su emotivo regreso en 2025, a diferencia de Oasis: Supersonic (2016), el crudo film de Mat Whitecross que narra la historia del colectivo desde sus comienzos hasta la separación en 2009 luego de peleas varias entre los hermanos Gallagher. Aquí todo es armonía complaciente y buenas canciones, con una elegía al fallecido Gary Mounfield alias Mani, bajista de The Stone Roses, que murió durante la gira de Oasis, aportando un sentido homenaje de los popes de Manchester a uno de sus grandes ídolos y amigo de toda la vida.
Oasis: Don’t Look Back in Anger (Reino Unido/ Estados Unidos, 2026)
Dirección: Will Lovelace y Dylan Southern. Guión: Steven Knight. Elenco: Liam Gallagher, Noel Gallagher, Paul Arthurs, Andy Bell, Gem Archer, Paul McGuigan, Joey Waronker, Christian Madden, Ian Brown, John Squire. Producción: Guy Heeley y Sam Bridger. Duración: 122 minutos.